30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas – Sáhara Occidental: verdad, justicia y reparación

30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas – Sáhara Occidental: verdad, justicia y reparación

El 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, no es una fecha simbólica más. El 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General, en virtud de la resolución A/RES/65/209, expresó su preocupación, en particular, por el aumento de las desapariciones forzadas o involuntarias en diversas regiones del mundo, como los arrestos, las detenciones y los secuestros cuando son parte de las desapariciones forzadas o equivalen a ellas, y por el creciente número de denuncias de actos de hostigamiento, maltrato e intimidación padecidos por testigos de desapariciones o familiares de personas que han desaparecido.

Asimismo, la resolución acoge con beneplácito la aprobación de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas y decide declarar el 30 de agosto Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que comenzó a observarse en 2011.

En el Sáhara Occidental, además, el 18 de junio se conmemora el Día Nacional del Desaparecido Saharaui, en memoria de Basiri. Dos fechas que se entrelazan en una misma exigencia: el fin de la impunidad y el reconocimiento de la verdad histórica.

Para el pueblo saharaui, este día es especialmente doloroso. La ocupación marroquí del Sáhara Occidental ha convertido la desaparición forzada en una práctica masiva y sistemática durante más de medio siglo. Se trata de una herida que atraviesa generaciones, aún abierta, aún supurante, y que ha dejado miles de víctimas y centenares de familias que siguen buscando a sus seres queridos.

De acuerdo con la investigación “Oasis de la Memoria”, existen alrededor de 4.500 casos de desapariciones forzadas documentados, de los cuales 445 saharauis continúan sin aparecer. Se trata del porcentaje más alto de desapariciones no resueltas en el mundo. Marruecos sigue negándose a reconocer su paradero, a entregar los restos, a permitir una investigación independiente. Y mientras tanto, cientos de familias saharauis viven entre la incertidumbre y el duelo imposible.

Estas desapariciones no son un fenómeno del pasado. Se iniciaron bajo la ocupación española, con el secuestro de Sidi Mohamed Basiri en 1970, y se multiplicaron tras la invasión marroquí en 1975. Durante los años de la guerra, miles de saharauis fueron arrestados, trasladados a centros secretos de detención y sometidos a torturas atroces. Muchas de esas víctimas jamás volvieron a aparecer. España, como potencia administradora de iure, carga aún con una responsabilidad jurídica que no puede eludir.

Hoy, los nombres de Mohamed Lamin Haddi, en huelga de hambre durante años para denunciar su aislamiento, o de Sultana Khaya, víctima de torturas y arresto domiciliario permanente, recuerdan que la represión marroquí sigue generando nuevas desapariciones y detenciones arbitrarias en pleno siglo XXI. Las fuerzas de ocupación intentan silenciar cualquier voz saharaui, persiguiendo a activistas, periodistas y defensores de derechos humanos con métodos que recuerdan demasiado a los años más oscuros de la dictadura.

La ONU define la desaparición forzada como “el arresto, la detención o el secuestro por parte de agentes del Estado, seguido de la negativa a reconocer esa privación de libertad o a revelar la suerte de la persona”. Es exactamente lo que ocurre en el Sáhara Occidental. Marruecos no solo priva de libertad a los saharauis, sino que priva a sus familias del derecho a la verdad, la justicia y la reparación.

La tortura, el terror y la muerte son el núcleo de la estrategia de desaparición forzada. Generan desesperanza en las familias, miedo en la sociedad y sumisión en quienes intentan resistir. No se trata solo de un crimen contra individuos, sino de un mecanismo planificado para quebrar a todo un pueblo.

Hoy preguntamos: ¿para cuándo la verdad, justicia y reparación de los saharauis detenidos desaparecidos? ¿Cuánto tiempo más se va a tolerar que la potencia ocupante oculte los crímenes cometidos contra un pueblo que solo exige ejercer su derecho a la autodeterminación?

El lema no puede ser otro: Verdad, Justicia e Independencia. Porque la reparación verdadera solo será posible cuando el pueblo saharaui sea libre en su propia tierra, sin ocupación ni represión.

PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»