El ministro de Asuntos Exteriores, el socialista José Manuel Albares, presume de «relaciones consolidadas» con Argelia, en un contexto en el que se acelera el deshielo diplomático tras cuatro años de tensión protagonizado por el propio ministro, principal urdidor del giro copernicano y unilateral del Gobierno español en el conflicto deel Sáhara Occidental y el alineamiento total con Marruecos.