Alianzas contra el pueblo saharaui

Alianzas contra el pueblo saharaui
 
 
Madrid, 21 Noviembre de 2020. – (ECSAHARAUI)
 
A pesar de los esfuerzos de Rabat para aparentar normalidad, la guerra en el Sáhara Occidental ya es un hecho. La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) ha confirmado intercambio de disparos a lo largo del muro que divide a la antigua colonia española, en línea con los Partes de Guerra que emite el Ejército saharaui. En su llamada al SG de la ONU, el Rey de Marruecos Mohamed VI aseguró que seguía vinculado al proceso de paz pero que respondería si es atacado. Guterres estaría haciendo gestiones para frenar lo que no ha podido evitar. A él se han sumado los comunicados de muchos países que piden eliminar las tensiones entre el Frente Polisario y Marruecos. En este sentido llama la atención la posición unánime de los países del Golfo, que han cerrado filas para apoyar a Marruecos en lo que consideran «la defensa de su integridad territorial». Poco antes del estallido de la guerra Emiratos Árabes Unidos abrió una representación diplomática en el Sahara Occidental, siendo el primer Estado árabe en hacerlo.
 
Recientemente ciertas informaciones apuntaron a las gestiones que estaría haciendo Marruecos para constituir junto a los países del Golfo una ofensiva conjunta contra el Polisario, similar a la ejecutada en Yemen contra los huzíes. Las negociaciones entrarían en el contexto del acercamiento de los países árabes con el Estado de Israel, promovido por Mohamed bin Zayed príncipe de Abu Dhabi y vicecomandante de las Fuerzas Armadas de Emiratos. Marruecos pretende acabar con el Polisario y legitimar su ocupación sobre el Sahara y estos Estados pretenden normalizar las relaciones con Israel donde el apoyo marroquí se antoja clave por los estrechos lazos que este país ha tenido y tiene con la comunidad judía.
 
Sin embargo este escenario parece actualmente lejano. El contexto internacional en que ha estallado la guerra y la situación geográfica del Sahara Occidental alejan esta posibilidad. Con independencia de la posición de los países del Golfo y de sus declaraciones sobre «la integridad territorial de Marruecos», el Sahara Occidental sigue figurando en la lista de Territorios no autónomos cuyo estatuto definitivo aún no se ha decidido. Anualmente tanto la AG como el CS de la ONU emiten resoluciones en este sentido por lo que difícilmente Marruecos podría invocar el principio de legítima defensa ya que se trata de un territorio cuya soberanía no posee.
 
 
Por otro lado el monitor del acercamiento de los países árabes a Israel, Donald Trump, acaba de ser desahuciado de la Casa Blanca. Con la llegada de Joe Biden la viabilidad de este acercamiento no está garantizada. Hasta que Biden tome posesión en enero de 2021 el rol de EEUU será una incertidumbre. Se habla de las estrechas relaciones del presidente electo con el Palacio Real marroquí sin embargo la principal candidata para el puesto de secretaria de Estado es Susan Rice quien en 2013 promovió en la ONU que la MINUSO asumiera la vigilancia de los DDHH en el Sahara Occidental. Sin el aprobado de Washington la intervención que estaría pidiendo Marruecos sería inviable.
 
Otra clave tiene que ver con Irán. Con el relevo en la presidencia estadounidense el ministro de Exteriores iraní ha anunciado que respetará los compromisos nucleares firmados en Viena en 2015 si Washington levanta las sanciones a su país y todo apunta a que así será. Esto reforzaría la posición de Irán lo que podría elevar la alerta en los países del Golfo que tendrían que volcarse en la defensa de sus territorios. Este factor les podría dificultar la cooperación en operaciones militares en el exterior y más en una zona como el Magreb. La coalición liderada por Arabia Saudí acusa a Irán de estar detrás de los huzíes en la guerra de Yemen. Arabia Saudí ha querido hacerse con el apoyo de Marruecos en la tradicional «guerra fría» que le enfrenta con Teherán. En marzo de 2015 Marruecos se sumó a la guerra de Yemen para bombardear posiciones huzíes. Otro gesto fue la ruptura de relaciones con Irán en 2018 acusándole de proporcionar armas al Frente Polisario.
 
La hipotética intervención de la coalición Marruecos-Golfo en el Sahara provocaría la entrada de Argelia —principal aliado del Frente Polisario— que ya dejó muy claro que está en alerta. El Jefe del Estado Mayor argelino Said Chengriha aseguró que su país intervendrá con severidad si sus fronteras son violadas. Argelia y Marruecos llevan décadas inmersos en una carrera militar. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI en sus siglas en Inglés) el año pasado Argelia fue el sexto mayor importador de armas del mundo con el 4,2% y el segundo de África. En el periodo 2011-2015 Marruecos incrementó la importación de armas más del 500%. La entrada de los países del Golfo por un lado y la de Argelia por otro daría lugar a una guerra cuyas dimensiones son incalculables y por ello el CS trataría de evitarla.
 
Las consecuencias de una guerra de estas dimensiones no solo afectarían al Magreb. La Unión Europea empieza a mirar con preocupación la situación en el Sahara. Esta Organización tiene relaciones en distintos ámbitos muy consolidadas con Marruecos, entre ellas los acuerdos comerciales que se aplican en el Sahara Occidental y cuya legalidad genera muchas dudas motivando varias sentencias de los Tribunales de la Unión. Por otro lado el 20% del gas que entra en la Unión procede de Argelia. El gaseoducto Pedro Durán Farrell conecta los yacimientos argelinos de Hassi R´mel con la red europea de gaseoductos, pasando por Marruecos. La cooperación de la Unión con estos países en la lucha antiterrorista es intensa por lo que la estabilidad en ellos se antoja crucial. Por todo ello y a pesar del consolidado apoyo de Francia a Marruecos la UE hará lo posible por frenar un conflicto multilateral buscando la menos mala de las soluciones.
 
Sin descartar ningún escenario en esta nueva fase de incertidumbre en la que entra el conflicto saharaui, hay motivos para pensar que la intervención de los países del Golfo en una ofensiva contra los saharauis no parece probable. Posiblemente todo se quede en apoyo institucional en foros internacionales y ayuda financiera y militar que dependerá de la evolución de la guerra.
 

Origen: Alianzas contra el pueblo saharaui.