Amargo como la vida, dulce como el amor, suave como la muerte | El Norte de Castilla

Amargo como la vida, dulce como el amor, suave como la muerte | El Norte de Castilla

La jaima instalada por la Asociación del Pueblo Saharaui en Segovia reúne a los niños del programa ‘Vacaciones en Paz’ con sus tradiciones, como las tertulias en torno al té

Una alfombra sobre las baldosas de granito invita a pasar y al recogimiento en su interior. La jaima tiene un poder transformador. Para ellos, para los niños saharauis, entrar y sentarse sobre la moqueta es volver a su hogar y reencontrarse con la morada de su cultura. En ella están a salvo de la tristeza y la devastación. La carpa les protege del olvido. En su interior laten más fuerte sus corazones y escuchan más alta la llamada de su pueblo a pesar de estar a unos 2.200 kilómetros de distancia de sus raíces, de sus familias, las biológicas, porque en Segovia han encontrado otros hogares de acogida a los que muchos regresan cada verano.
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