Aminatou Haidar en Lanzarote: “España contribuye a perpetuar la ocupación ilegal del Sahara Occidental”

Aminatou Haidar en Lanzarote: “España contribuye a perpetuar la ocupación ilegal del Sahara Occidental”


Aminetu Haidar regresó este viernes a Lanzarote, la isla donde hace 16 años desafió al régimen marroquí y al propio Estado español con una huelga de hambre que marcó un antes y un después en la causa saharaui. En el preestreno del documental Aminetu: 50 años de ocupación, la activista lanzó un mensaje claro: la posición del Gobierno español y la nueva resolución del Consejo de Seguridad no acercan la paz, sino que consolidan la ocupación. Sus palabras, serenas pero firmes, resonaron como una acusación política y un testimonio moral en una fecha cargada de memoria.


Un regreso que interpela a España

Arrecife acogió el viernes el regreso de una de las figuras más emblemáticas de la resistencia civil saharaui. Haidar no volvió sola: lo hizo acompañada por la memoria de dos aniversarios que, juntos, narran medio siglo de abandono. Por un lado, los 50 años desde que España abandonó el Sáhara Occidental, dejando inconcluso el proceso de descolonización. Por otro, los 16 años de su huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, tras ser expulsada por Marruecos de su propia tierra.

Cuando fui deportada ilegalmente y por la fuerza de mi país, el Sáhara Occidental, por el régimen de ocupación marroquí en connivencia con el Estado español, el pueblo de Lanzarote me sostuvo”, recordó. “Hoy vuelvo para agradecer una solidaridad que nunca olvidaré”.

Su testimonio, cargado de gratitud, conectó de inmediato con aquel noviembre de 2009 en el que la isla se convirtió en símbolo de resistencia y de dignidad.


Una acusación directa al Gobierno español

Si algo caracterizó su intervención fue la claridad. Haidar dirigió un mensaje directo al Gobierno de España y a su actual posición sobre el conflicto:

“Al respaldar que el Sáhara sea una autonomía bajo soberanía marroquí, España contribuye a perpetuar una ocupación ilegal, facilita el expolio de nuestros recursos y legitima violaciones graves de derechos humanos.”

La activista enmarcó la decisión del Ejecutivo español de aceptar el plan de autonomía marroquí como un “abandono consciente” de sus obligaciones como potencia administradora:

“España debe cumplir su deber legal e histórico: garantizar la descolonización y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. No puede seguir normalizando un lenguaje que legitima la ocupación.”


La nueva resolución del Consejo de Seguridad: retroceso y ambigüedad

Haidar dedicó buena parte de su intervención a analizar el significado político de la reciente resolución del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre. Para la activista, el texto representa un retroceso preocupante:

“La resolución consolida la deriva actual: toma la propuesta de autonomía marroquí como base y ni siquiera menciona la del Frente Polisario. Es un borrado diplomático que erosiona la propia razón de ser del proceso de paz.”

También denunció que la MINURSO, la misión que debía garantizar la celebración del referéndum de autodeterminación, ha terminado convertida en una presencia simbólica:

“La palabra ‘referéndum’ ha sido sistemáticamente vaciada de contenido. La MINURSO es hoy la custodia de una esperanza eternamente pospuesta.”


Los tres muros: político, económico y generacional

La activista estructuró su mensaje en torno a tres muros que sostienen la ocupación y se retroalimentan entre sí.

1. El muro político y diplomático, donde se ha laminado el derecho a la autodeterminación y se ha sustituido por un discurso funcional a Marruecos. “Se quiere imponer como única salida la autonomía, una fórmula que jamás ha contado con el consentimiento del pueblo saharaui.”

2. El muro jurídico y económico, sostenido por empresas europeas —incluidas españolas— que operan en los territorios ocupados pese a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Haidar no se anduvo con rodeos:

“Los fosfatos de Bucraa, la pesca, los parques eólicos… Cada saco de fosfatos y cada tomate etiquetado como producto de Marruecos es un ladrillo más en el muro de la colonización.”

Denunció la complicidad de gobiernos y compañías que “siguen financiando una ocupación ilegal a costa del sufrimiento de un pueblo”.

3. El muro de la desesperanza generacional, quizás el más profundo y el más duro. Haidar recordó que el 60 % de la población de los campamentos ha nacido en el exilio:

“Para ellos, la promesa del referéndum es una historia lejana. Crecen preguntándose por qué la justicia internacional nunca llega para el pueblo saharaui.”

Este muro, alertó, no solo erosiona la confianza, sino que abre interrogantes sobre el futuro político de la región.


Un testimonio colectivo, no una historia personal

A pesar de su relevancia pública, Haidar insistió en que su relato es solo un reflejo de un sufrimiento colectivo:

“Mi historia no es la historia de una persona. Es el testimonio de un pueblo que ha sufrido demasiadas veces: el exilio, la represión, la tortura, las desapariciones y una ocupación que dura ya medio siglo.”

El documental proyectado en la Fundación César Manrique —Aminetu: 50 años de ocupación— recoge precisamente esa dimensión colectiva: medio siglo de resistencia frente a un proceso colonial que nunca concluyó.


Lanzarote como espacio de memoria y de verdad

El regreso de Haidar a Lanzarote cerró el círculo de una historia que sigue viva. Su voz, articulada con serenidad y fuerza, recordó que el conflicto del Sáhara Occidental no es un asunto lejano ni una disputa “entre otros”, sino una responsabilidad histórica y jurídica que España mantiene intacta.

Sus últimas palabras sintetizaron el mensaje de la noche:

“No pedimos favores ni concesiones políticas: pedimos que se cumpla el derecho internacional. El pueblo saharaui seguirá en pie.”


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