ANÁLISIS | ¿Qué se sabe de cierto de la citación de Brahim Ghali por la Audiencia Nacional? 

ANÁLISIS | ¿Qué se sabe de cierto de la citación de Brahim Ghali por la Audiencia Nacional? 

 

 

ECS. Redacción

Desde que el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, fuera ingresado en un hospital logroñés, se ha escrito mucho sobre él, en Marruecos, España y otros lugares.

Es difícil hacerse una idea frente a la difusión masiva de noticias interesadas y de todo tipo, a favor o en contra, que han invadido el espacio mediático, casi impidiéndonos desenredar el trigo de la paja.

Lo que sabemos a ciencia cierta, según fuentes fiables de la Audiencia Nacional, es una serie de detalles, piezas que hay que colocar con paciencia, poco a poco, en un gran rompecabezas para ver el conjunto de esta tragicomedia.

Todo comenzó con una emergencia. El deterioro del estado de salud del líder saharaui por COVID-19. “Estaba realmente mal tras contraer la Covid-19 y corría el riesgo de pasar de un momento a otro”, asegura una fuente de la presidencia de la RASD. Según la misma fuente, nunca se planteó la posibilidad de trasladarlo a Alemania, como reveló un medio francés cercano al régimen marroquí.

“¿Por qué Alemania y no Suiza, por ejemplo? 

Esta referencia a Alemania no es inocente”, asevera la misma fuente. Los saharauis creen que los marroquíes filtraron esta infundada información por dos razones.

– En primer lugar para atacar a Alemania, que había acogido al presidente argelino Abdelmajid Tebboune, también afectado por el COVID-19, y con el que Marruecos atraviesa actualmente una crisis diplomática sin precedentes. Berlín no ha confirmado ni negado la información.

– En segundo lugar, manchar la imagen de Brahim Ghali, presentándolo como un “paria internacional” que nadie quiere.

Según una fuente española cercana al gobierno Partido Socialista Obrero (PSOE), la acogida de Brahim Ghali se decidió de manera concertada entre hombres de confianza de la presidencia de la RASD, la presidencia argelina y el gobierno español. Este último no tuvo ninguna dificultad para acoger a Brahim Ghali en España con la condición de que su estancia se realizara a discreción. Para no apresurar Marruecos que se encuentran en guerra abierta con el Frente Polisario sobre la cuestión del Sáhara Occidental desde la ruptura del alto el fuego a finales de 2020.

Pero no es improbable que el presidente del gobierno Pedro Sánchez quisiera tomar una decisión soberana sin tener que consultar a los marroquíes, que están ahogando a los dos enclaves españoles: cierre unilateral en 2018 de la aduana de Beni Ensar, prohibición hecha para que los comerciantes de Melilla y Ceuta exporten sus mercancías a Nador y Tetuán, etc.

Esta fuente española indica que el antecesor de Brahim Ghali, Mohamed Abdelaziz, recibió tratamiento y falleció en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, Estados Unidos, en 2016, sin que Marruecos reaccionara.

Según una fuente española cercana al gobierno Partido Socialista Español, la acogida de Brahim Ghali se decidió de manera concertada entre altos cargos de confianza de la presidencia de la RASD, la presidencia argelina y el gobierno español.

“¿Por qué Marruecos no protestó con vehemencia ante la administración de Barack Obama como lo hace hoy con España? Se pregunta!.

Por la sencilla razón de que Estados Unidos no es España. Cuando Marruecos quiso recientemente mostrar su descontento con la administración Biden, que, según él, no quiere reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, prefirió guardar silencio.

Sin nota de prensa ni ultimátums como los dos enviados recientemente a Madrid. 

Para desafiar a Estados Unidos, se pidió al jefe de la administración penitenciaria marroquí, Mohamed Saleh Tamek, que publicara un texto en el digital cercano al poder, Quid.ma bajo  título: «La última reunión del Consejo de Seguridad y la decepcionante posición de Estados Unidos».

Una decisión que desconcertó a algunos observadores. Que el jefe de las cárceles marroquíes hable de política exterior es una novedad intrigante en Marruecos.

Finalmente, todas las fuentes consultadas por MEE, tanto españolas como saharauis, coinciden en que la elección de España «fue natural».

Es en este país, ex potencia colonizadora del territorio del Sáhara Occidental, donde hay también el mayor movimiento solidario pro saharaui. Y ello por un histórico sentimiento de culpa de los españoles hacia los saharauis «por haberlos abandonado a su suerte tras la Marcha Verde».

Sin embargo, si el gobierno español decidía acceder a tratar a Brahim Ghali, no era cuestión de hacerlo en Madrid, Barcelona o País Vasco, que cuentan con las mejores instalaciones sanitarias del país. Estas regiones están demasiado expuestas a los medios de comunicación y la prensa local.

De ahí la elección de Logroño. Y nuevamente por dos razones. La tranquila capital de La Rioja, una pequeña pero rica región vinícola, no tiene salida al mar y está aislada en el norte de España. Y sobre todo, esta comunidad autónoma está gobernada desde 2019 por la socialista Concha Andreu, del mismo partido del presidente Pedro Sánchez.

La Rioja es, además, una comunidad autónoma amiga de los saharauis. La Sra. Andreu ha demostrado públicamente en el pasado su apoyo a los saharauis al recibir, por ejemplo, a principios de 2020, al delegado del Frente Polisario en esta región, Abdelahi Hamad Ahmed.

Logroño, lugar ideal. 

Logroño, ciudad de 150.000 habitantes, era por tanto el lugar ideal. Pero eso contaba sin la vasta red de espías y «topos» de la DGED (Dirección General de Estudios y Documentación, servicio marroquí conocido como contraespionaje) en España.

Una legión bien asentada en la Península Ibérica, como vio Ahmed Zefzafi, padre de Nasser Zefzafi, líder del Rif Hirak, durante una visita al alcalde de Cádiz, José María González conocido como “Kichi”, en febrero de 2020.

Durante este encuentro, un agente marroquí logró colarse entre los invitados a la oficina del alcalde para escuchar y filmar en secreto la conversación entre el padre de Zefzafi y el alcalde izquierdista antes de que lo vieran e identificarán.

«Hola. El pasado jueves, durante la reunión entre el alcalde de Cádiz, José María González, y los padres de Nasser Zefzafi, un agente de los servicios secretos marroquíes, probablemente de la DGED de Yassine Mansouri, se coló en la alcaldía para espiarnos».

El agente ha demostrado ser un inmigrante marroquí en paro que tenía cientos de kilómetros de su lugar de residencia habitual en Cádiz.

Pero si Marruecos ha logrado dinamitar una operación secreta humanitaria y tripartita saharaui-hispano-argelina, pasando la información a los medios de comunicación en Francia y España, aparentemente ha fracasado en su intento de llevar el caso Ghali al corazón del debate político en España.

Es probable que Marruecos no esperara el estridente silencio de los partidos políticos españoles desde el inicio de esta polémica, a pesar de los dos ruidosos ultimátums emitidos por su ministro de Asuntos Exteriores.

Aparte del Partido Popular (PP), que ha saltado como siempre a la hora de abrumar al Gobierno en cualquier asunto que incomoda al Ejecutivo, el resto de los partidos políticos españoles han preferido mirar hacia otro lado.

Asombroso por parte de Pablo Casado al criticar la hospitalización de Ghali olvidando que el gobierno de Mariano Rajoy (PP), España acogió a otra figura histórica de la RASD, el eterno representante del Frente Polisario en la ONU, Ahmed Boukhari, quien fue hospitalizado y falleció meses después en Baracaldo, País Vasco, en 2018.

Y cuando Mhamed Jadad, uno de los hombres de confianza de Ghali y jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del Polisario, vino a Madrid para recibir tratamiento y también y murió en abril de 2020, el Partido Popular no encontró nada de qué quejarse.

Por supuesto, Bujari y Jadad no son Brahim Ghali y no hay denuncias contra ellos en la Audiencia Nacional de Madrid por delitos presuntamente cometidos en los campos de refugiados de saharauis.

No hay orden ni citación en la Audiencia Nacional 

Salvo que, aparte de la reciente denuncia de un ciudadano español de origen saharaui de nombre Fadel Breika, todas las demás fueron rechazadas o archivadas por falta de argumentos. La Audiencia Nacional tuvo que hacerlo varias veces para afirmar que no existe orden de captura contra el líder saharaui.

Incluso la denuncia de ASADEH (Asociación Saharaui de Derechos Humanos), de la que habla efusivamente la prensa marroquí, presentada en 2016, y que concernía a 28 funcionarios saharauis, incluido Brahim Ghali, fue rechazada por los tribunales españoles en octubre de 2020.

Un intento reciente de readmitirla en abril pasado, después de la hospitalización de Ghali, también fracasó. Hoy la Audiencia Nacional ha vuelto reabrir el asunto después de la crisis diplomática entre Rabat y Madrid.

Fadel Breika es un ex activista de la Iniciativa Saharaui para el Cambio (Al-Moubadara al-Sahraouia Min Ajl al-Tagheyir), un grupo de saharauis que defendió el cambio en el seno del Frente Polisario.

En su denuncia, Breika acusa a cinco funcionarios saharauis por su nombre de haberlo arrestado y «torturado» en los campos de refugiados saharauis en 2019.

En el pasado, Breika ya había presentado una denuncia contra otras 30 personas y fue desestimada en 2020 por el juez José de la Mata.

Ahora bien, ¿qué dicen los funcionarios saharauis sobre la denuncia de Breika?

Estos explican que fue «efectivamente detenido» y dan los motivos: «por haber realizado comentarios insultantes contra los funcionarios saharauis que aún están publicados en las redes sociales».

Pero insisten en una cosa: Breika habría sido «liberado por el fiscal de la República Saharaui» después de que este último hubiera señalado que no podía ser objeto de ningún procesamiento.

¿La acusación de Brahim Ghali? 

Una posibilidad que no parece preocupar al Gobierno español, que parece más preocupado por las repercusiones negativas de este caso en sus relaciones con Marruecos que por el resultado de esta investigación judicial.

Ya podemos adelantar una verdad que ha sido algo abusada por la prensa marroquí pero también por medios extranjeros cercanos a Rabat.

Cuando la policía española fue a identificar a Brahim Ghali en Logroño por orden del juez Pedraz, descubrieron que este último estaba en posesión de un pasaporte diplomático a su nombre y no a nombre de Mohamed Bentabouche. Este apellido había sido utilizado, según El País, por motivos de seguridad y solo para reservar la habitación del hospital.

El juez de la Audiencia Nacional ha rechazado ayer adoptar medidas cautelares como la prohibición de salida del país al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, cuya entrada en España para recibir asistencia sanitaria ha abierto una crisis con Marruecos.

Fuentes jurídicas han informado a Efe de que el titular del juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia ha desestimado las medidas cautelares solicitadas contra Ghali, que se encuentra en un hospital de Logroño desde el pasado mes de abril, cuando entró en España para recibir tratamiento médico por COVID-19.

Este medio pudo confirmar de que el avión médico argelino que transportaba a Brahim Ghali aterrizó en el aeropuerto militar de Zaragoza. Y según el diario español El País, Ghali fue transportado a Logroño en una ambulancia escoltada por la seguridad española.

Si se confirma la información del pasaporte diplomático argelino, el juez Pedraz no tendrá más remedio que dejar ir a Ghali. Todavía hay un pequeño escollo. Y no menos importante. Sobre esto último pesan tres acusaciones de Fadel Breica: «detención ilegal», «tortura» y «lesa humanidad».

Si los dos últimos términos son difíciles de probar, el primero (la detención) podría ser problemático. Es la única acusación, indica una fuente de la Audiencia Nacional, lo que podría provocar que el juez desconozca su inmunidad diplomática y lo procese.

Una posibilidad que no parece preocupar al Gobierno español, que parece más preocupado por las repercusiones negativas de este asunto en sus relaciones con Marruecos que por el resultado de esta investigación judicial.

Los marroquíes piden una detención inmediata del presidente saharaui, o si no una detención obligatoria en territorio español, como la del general Pinochet en Londres entre 1998 y 2000. Los familiares del presidente saharaui están convencidos de que no lo será.

Origen: Sobre la Audiencia Nacional, ¿qué se sabe de la citación de Brahim Ghali?.