La imagen que acompaña este artículo no es un simple recurso gráfico: resume con claridad una posición mayoritaria en el mundo árabe y musulmán. En ella aparecen los Estados y organizaciones que han suscrito un comunicado conjunto de condena al reconocimiento unilateral de Somalilandia por parte de Israel, una decisión considerada contraria al derecho internacional y a la soberanía e integridad territorial de Somalia. Se trata de una reacción colectiva poco habitual, que refleja la gravedad política atribuida a este gesto.
Entre los países firmantes figuran Argelia, Egipto, Arabia Saudí, Turquía, Pakistán, Irán, Nigeria, Qatar, Kuwait, Sudán, Jordania e Irak, así como Estados africanos y organizaciones regionales. A esta posición se ha sumado también la Liga Árabe, que, aunque no figure visualmente en la imagen, ha condenado oficialmente la decisión israelí, reafirmando su apoyo a la unidad, soberanía e integridad territorial de Somalia y alertando de las consecuencias desestabilizadoras de este tipo de reconocimientos unilaterales.
En este marco, Argelia ha asumido un papel claro y coherente, condenando explícitamente la decisión israelí y reafirmando su apoyo inequívoco a Somalia. El comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores argelino subraya que se trata de una violación grave del derecho internacional y de una amenaza directa para la paz y la estabilidad en el Cuerno de África, en línea con el principio africano de la intangibilidad de las fronteras heredadas de la colonización.

La República Argelina Democrática y Popular condena, en los términos más enérgicos, la decisión de las autoridades de la ocupación israelí de reconocer a la región de Somalilandia (“Tierra de Somalia”) como Estado, en una iniciativa ilegal que constituye un grave atentado contra la soberanía de la República Federal de Somalia, la unidad de su territorio y su integridad territorial. Además, supone una amenaza directa para la paz, la seguridad y la estabilidad en la región.
Argelia afirma que esta medida rechazada y condenable constituye una vulneración flagrante de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, así como de los principios fundamentales que estructuran el orden continental africano, en primer lugar el principio del respeto a las fronteras nacionales de los Estados —principio que la Organización de la Unidad Africana consagró y que la Unión Africana ha reafirmado como base esencial para preservar la paz, la seguridad y la estabilidad en el continente—.
En este contexto, Argelia renueva su apoyo pleno y constante a la República Federal de Somalia para hacer frente a esta amenaza directa y a las graves consecuencias que entraña para su seguridad y estabilidad, así como para la seguridad y estabilidad de toda la región del Cuerno de África.
Argel, 27 de diciembre de 2025.
Lo que resulta igualmente elocuente —y la imagen lo muestra con nitidez— es quiénes no están. Marruecos, junto a Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, no figura entre los firmantes del comunicado conjunto ni se ha sumado a las condenas oficiales. Su ausencia no es neutra: refleja el alineamiento de estos países con Israel y Estados Unidos tras los Acuerdos de Abraham, incluso cuando ello implica desmarcarse del consenso árabe, africano y musulmán en defensa del derecho internacional.
Este contraste vuelve a poner de relieve los dobles raseros diplomáticos que atraviesan la política internacional contemporánea. Mientras una amplia mayoría de Estados y organizaciones regionales reafirma principios básicos como la soberanía y la integridad territorial, otros optan por el silencio o la ambigüedad en función de alianzas estratégicas. Un patrón que no es ajeno a otros procesos de descolonización pendientes, como el del Sáhara Occidental, y que la imagen que acompaña este texto ayuda a entender de un solo vistazo.
Más allá del gesto diplomático, diversas lecturas apuntan a que el reconocimiento israelí de Somalilandia responde a cálculos geoestratégicos de largo alcance, vinculados al control del mar Rojo y del estrecho de Bab el-Mandeb, un punto neurálgico del comercio mundial y de la seguridad marítima. Investigaciones recientes, como la difundida por la cadena Al-Jazeera, subrayan que esta zona ha sido considerada estratégica por Israel desde hace décadas y ha cobrado renovada centralidad tras la escalada regional posterior a octubre de 2023 y la implicación de los hutíes en apoyo a Palestina. En este contexto, África oriental emerge como un espacio clave para ampliar alianzas y asegurar rutas marítimas, y Somalilandia —territorio políticamente aislado pero de enorme valor geográfico— aparece como un socio potencial idóneo. La decisión israelí se inscribiría así no tanto en un cambio de objetivos, sino en una adaptación de medios para reforzar su presencia en uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta.
Carlos C. García – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»
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