Sáhara Occidental | Argelia lamenta que la MINURSO se quede sin renovación, pero considera inevitable el bloqueo del proyecto de EEUU

El Gobierno argelino responsabiliza al desequilibrio del proyecto estadounidense del bloqueo en el Consejo de Seguridad. Su comunicado advierte de que la propuesta favorecía a Marruecos, marginaba al Frente POLISARIO y pretendía transformar una cuestión de descolonización en un problema humanitario.

Argelia ha expresado este sábado, 31 de octubre, su «profundo pesar» por la falta de renovación del mandato de la MINURSO, después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas rechazara los proyectos de resolución presentados por Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, el Gobierno argelino no considera que el resultado pueda entenderse al margen del contenido de la propuesta estadounidense, cuyo marcado desequilibrio a favor de Marruecos, sostiene, terminó haciendo inevitable el bloqueo.

En un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Argel denuncia que el proyecto presentado al Consejo favorecía de manera desproporcionada a Marruecos frente al Frente POLISARIO, hasta el punto de que ya no podía constituir una base seria para alcanzar una solución justa y duradera. El Gobierno argelino recuerda además que, antes de la votación, su ministro de Exteriores, Ahmed Attaf, había dirigido cartas oficiales a los miembros del Consejo alertando sobre las consecuencias de una resolución que pudiera legitimar la ocupación y consolidar una situación territorial impuesta en detrimento del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Una de las críticas más importantes se refiere a la utilización del plan de autonomía marroquí como única base de negociación. Según Argelia, incluso después de las modificaciones introducidas durante las negociaciones, el texto final restringía las opciones de las partes y anticipaba el resultado del proceso político. En lugar de permitir una negociación abierta sobre el ejercicio de la autodeterminación, la propuesta situaba como punto de partida una autonomía bajo la soberanía que Marruecos reivindica sobre el territorio.

El comunicado también se detiene en un cambio aparentemente formal, pero de considerable alcance político: la eliminación de la letra R, correspondiente a referéndum, del acrónimo MINURSO. Para Argelia, suprimir esa referencia suponía apartar de antemano una de las vías históricamente vinculadas al mandato de la misión de Naciones Unidas y al ejercicio de la autodeterminación. La cuestión no era solamente cambiar el nombre de una operación internacional, sino modificar el significado político de su presencia en el Sáhara Occidental.

Otro de los reproches afecta directamente a la posición del Frente POLISARIO. El Ministerio de Exteriores argelino sostiene que, a diferencia del enfoque recogido en la resolución 2797 de 2025, el proyecto estadounidense privaba al representante del pueblo saharaui de la posibilidad de presentar sus propias propuestas para alcanzar una solución justa y duradera. Argelia considera que una negociación en la que una de las partes ve restringidas de antemano sus opciones difícilmente puede conducir a un acuerdo mutuamente aceptable.

Pero quizá la advertencia de mayor alcance sea la relativa a la propia naturaleza de la cuestión saharaui. El comunicado denuncia que el proyecto abría el camino a una transformación progresiva del Sáhara Occidental, de territorio pendiente de descolonización a problema esencialmente humanitario para el que habría que encontrar soluciones duraderas. Argelia rechaza esa interpretación y recuerda que ninguna respuesta humanitaria puede sustituir el ejercicio de un derecho de autodeterminación que considera inalienable e imprescriptible.

Esta posición introduce una distinción relevante en las reacciones diplomáticas posteriores al doble veto del 30 de octubre. Argelia no celebra la falta de renovación de la MINURSO. Por el contrario, lamenta que Naciones Unidas haya llegado a esta situación, pero atribuye su origen a un proyecto que, en su opinión, pretendía alterar los fundamentos del proceso político. El resultado deja abierta una incertidumbre inmediata sobre el futuro de la misión, mientras Marruecos reclama el fin de su presencia y el Frente POLISARIO defiende que el veto ruso ha impedido imponer una solución contraria a los derechos saharauis.

El comunicado concluye reafirmando el compromiso argelino con una solución política justa, duradera y aceptada por las dos partes, que garantice al pueblo saharaui el ejercicio de su derecho a la autodeterminación conforme a la Carta de Naciones Unidas. La cuestión que queda planteada, tras el fracaso de las dos resoluciones, es si el Consejo de Seguridad será capaz de reconstruir un consenso que preserve tanto la presencia internacional en el territorio como el carácter de descolonización de una cuestión que sigue sin resolverse.


ANEXO DOCUMENTAL | COMUNICADO OFICIAL

REPÚBLICA ARGELINA DEMOCRÁTICA Y POPULAR

MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES

COMUNICADO

El Gobierno argelino lamenta profundamente la no renovación del mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO).

La excesiva parcialidad del proyecto de resolución presentado al Consejo de Seguridad hizo inevitable este resultado. En efecto, el proyecto se inclinaba de manera tan desmesurada a favor de una de las partes, el Reino de Marruecos, en detrimento de la otra, el Frente POLISARIO, que difícilmente podía aspirar a servir de base seria para una solución justa y duradera del conflicto del Sáhara Occidental.

Incluso antes de que el proyecto de resolución fuera sometido a votación, el ministro de Estado, ministro de Asuntos Exteriores, de la Comunidad Nacional en el Extranjero y de Asuntos Africanos, había dirigido cartas oficiales a los miembros del Consejo de Seguridad con el fin de llamar su atención sobre las consecuencias particularmente graves de la evolución que estaba experimentando el tratamiento del conflicto del Sáhara Occidental.

En particular, les había advertido de los riesgos relacionados con la adopción de una resolución cuya orientación tendía a consagrar unos hechos consumados territoriales y a legitimar una situación de ocupación, en detrimento del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

A pesar de las modificaciones introducidas, la versión final del texto vaciaba de contenido el derecho a la autodeterminación al adoptar el plan de autonomía propuesto por Marruecos, bajo la soberanía que este reivindica sobre el Sáhara Occidental, como única base de negociación. Tal enfoque restringía considerablemente las opciones abiertas a las dos partes y prejuzgaba el resultado del proceso político, cuando la solución del conflicto debería permitir al pueblo saharaui ejercer libremente su derecho a la autodeterminación.

Por otra parte, la supresión de la letra «R», correspondiente al término «referéndum», de las siglas de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), constituía una señal política preocupante. Excluía de antemano la opción del referéndum, históricamente asociada al mandato de la misión y al ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Asimismo, y contrariamente al enfoque adoptado en la resolución 2797, dicho proyecto privaba al Frente POLISARIO, reconocido como representante único y legítimo del pueblo saharaui, de la posibilidad de presentar en las negociaciones sus propias ideas sobre una solución justa y duradera del conflicto del Sáhara Occidental.

Por último, el proyecto en cuestión preparaba el terreno para una transformación progresiva del conflicto del Sáhara Occidental, que pasaría de ser una cuestión de descolonización a convertirse en una problemática esencialmente humanitaria para la que habría que encontrar soluciones duraderas. Ahora bien, en materia de descolonización, una solución duradera sigue siendo inseparable del ejercicio, por parte del pueblo concernido, de su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación.

En definitiva, este proyecto desnaturalizaba un proceso de descolonización, legitimaba la adquisición de un territorio por la fuerza, vaciaba de contenido el derecho de un pueblo a la autodeterminación y lo privaba del instrumento necesario para hacerlo efectivo. Por todas estas razones, no podía servir válidamente de marco para unas negociaciones productivas, del mismo modo que tampoco podía pretender contribuir al objetivo de garantizar la seguridad y la estabilidad en la región.

El Gobierno argelino reitera su compromiso con una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable, que garantice al pueblo saharaui el ejercicio de su derecho a la autodeterminación, de conformidad con los principios y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas.

Argel, 31 de octubre de 2026.


Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Argelina Democrática y Popular. Comunicado oficial del 31 de octubre de 2026. Traducción íntegra del francés al castellano: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL.

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