TEMA DEL DÍA | Sáhara Occidental: Argelia no cambia de posición, intenta evitar que otros reescriban el conflicto

Recientes declaraciones del ministro argelino Ahmed Attaf han sido presentadas por algunos medios próximos a Rabat como una supuesta “cesión” de Argelia ante el avance diplomático marroquí. Sin embargo, el contenido real de sus intervenciones ante Naciones Unidas muestra más bien lo contrario: Argel sigue defendiendo exactamente el mismo marco jurídico y político sobre el Sáhara Occidental.

Durante los últimos días, distintos análisis próximos a la narrativa diplomática marroquí han intentado presentar las recientes declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, como una supuesta señal de repliegue político o incluso como un reconocimiento implícito del plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Según esa interpretación, Argel estaría abandonando progresivamente sus posiciones históricas sobre el conflicto ante el creciente respaldo internacional acumulado por Marruecos en los últimos años.

Sin embargo, basta leer las declaraciones oficiales pronunciadas tanto por Ahmed Attaf como por la delegación argelina ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas para comprobar que esa interpretación resulta difícilmente sostenible. Argelia no ha modificado el núcleo de su posición. Sigue defendiendo públicamente que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización, que el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui constituye el único marco jurídico reconocido por Naciones Unidas y que cualquier solución deberá surgir de negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario bajo supervisión internacional.

De hecho, la diplomacia argelina ha reiterado estos días exactamente los mismos principios que viene defendiendo desde hace décadas. La delegación argelina recordó en Managua que el Sáhara Occidental sigue inscrito oficialmente entre los territorios no autónomos pendientes de descolonización del Comité de los 24 de la ONU y subrayó que ninguna política de hechos consumados ni ningún acuerdo impulsado al margen de Naciones Unidas puede sustituir la legalidad internacional. Lejos de abandonar la autodeterminación saharaui, Argel insistió precisamente en que todas las resoluciones relevantes de la ONU continúan reconociendo ese derecho como base del proceso político.

La confusión parece venir de otro lugar. Argelia sí ha mostrado satisfacción por la reanudación de las conversaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario impulsadas este año bajo auspicio de Naciones Unidas y de Estados Unidos. Pero apoyar negociaciones no significa aceptar el resultado político que desea Rabat. De hecho, Argel lleva años defendiendo públicamente la necesidad de diálogo directo entre las dos partes reconocidas por la ONU como actores del conflicto: Marruecos y el Frente Polisario.

La diferencia resulta importante porque buena parte de la estrategia comunicativa marroquí actual intenta trasladar la idea de que el conflicto saharaui ya estaría prácticamente resuelto alrededor del plan de autonomía presentado por Rabat en 2007. Bajo esa lógica, cualquier disposición al diálogo por parte de Argelia se interpreta automáticamente como una señal de aceptación de la posición marroquí. Pero las propias declaraciones oficiales argelinas desmienten esa lectura.

En realidad, lo que parece estar ocurriendo es otra cosa. Argelia intenta evitar quedar aislada dentro de un contexto internacional donde Marruecos ha acumulado importantes apoyos diplomáticos occidentales, especialmente desde el reconocimiento estadounidense de 2020 y el alineamiento posterior de España y Francia con el plan de autonomía marroquí. En ese escenario, Argel busca mantener abiertas las negociaciones sin abandonar sus líneas rojas jurídicas y políticas.

Por eso el discurso argelino insiste constantemente en diferenciar dos cuestiones: apoyar un proceso negociador no implica reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio ni abandonar el principio de autodeterminación. Precisamente ahí reside el núcleo de la posición argelina actual.

Y esa distinción sigue siendo fundamental para entender el conflicto.

Porque, pese a la creciente presión diplomática internacional favorable a Marruecos, Naciones Unidas continúa considerando oficialmente el Sáhara Occidental un territorio pendiente de descolonización y el Frente Polisario sigue reconocido como representante legítimo del pueblo saharaui dentro del proceso político auspiciado por la ONU.

En otras palabras: el marco jurídico internacional no ha cambiado, aunque la correlación geopolítica sí lo haya hecho.