Conversaciones secretas sobre el Sáhara Occidental: lectura crítica de un artículo de Ignacio Cembrero

Conversaciones secretas sobre el Sáhara Occidental: lectura crítica de un artículo de Ignacio Cembrero

El periodista Ignacio Cembrero ha publicado el 8 de marzo en el medio Middle East Eye un artículo titulado «Dentro de las conversaciones secretas lideradas por Estados Unidos para resolver el conflicto del Sáhara Occidental». En él describe supuestas negociaciones discretas impulsadas por Washington entre Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania.

Según el texto, Estados Unidos habría organizado tres reuniones secretas entre finales de enero y finales de febrero, dos en Washington y una en Madrid, con la participación de los ministros de Asuntos Exteriores de las partes implicadas. El artículo señala que el simple hecho de que las delegaciones hayan acudido a la convocatoria estadounidense constituye ya “un éxito diplomático para Washington”, lo que refleja el interés de la administración estadounidense por situarse como actor central en el dossier del Sáhara Occidental.

Cembrero explica que el objetivo de Washington sería encontrar una solución “de una manera que satisfaga a Marruecos sin humillar a Argelia”. Esta formulación revela el enfoque geopolítico con el que Estados Unidos parece abordar el conflicto: no tanto como un proceso de descolonización pendiente, sino como un problema regional que debe resolverse equilibrando intereses entre Estados.

El artículo también sostiene que las conversaciones se centran en una versión ampliada del plan de autonomía marroquí, que Rabat habría desarrollado recientemente en un documento de 38 páginas, ampliando el texto inicial presentado en 2007. Sin embargo, el propio reportaje reconoce que no existe información fiable sobre el contenido real de ese documento, ya que los extractos difundidos proceden fundamentalmente de la prensa oficialista marroquí.

Uno de los pasajes más reveladores del artículo aparece cuando se cita a un diplomático con experiencia en el Magreb, que afirma que el objetivo de Rabat sería “no dejar la más mínima apertura que permita a la región avanzar hacia la autodeterminación”. Esta frase resume con bastante claridad el principal obstáculo político del proceso: la incompatibilidad entre la propuesta de autonomía defendida por Marruecos y la exigencia del Frente Polisario de que cualquier solución incluya un referéndum de autodeterminación.

El reportaje señala además que la delegación saharaui insiste en que cualquier estatuto final del territorio debería ser sometido a votación por el pueblo saharaui, incluidos los refugiados en los campamentos de Tinduf. Según el artículo, esta posición se apoyaría en la propia Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que menciona la necesidad de alcanzar una solución política que contemple la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.

El texto incluye también algunos elementos discutibles. Por ejemplo, afirma que la mayoría de los habitantes del territorio serían marroquíes y que la población saharaui indígena no llegaría a 50.000 personas. Este tipo de estimaciones demográficas, difíciles de verificar y muy controvertidas, omiten además un elemento esencial del conflicto: la presencia de centenares de miles de colonos trasladados al territorio tras la ocupación de 1975, así como el hecho de que una parte significativa del pueblo saharaui vive hoy como refugiado en Argelia tras huir de la guerra y la ocupación.

Más allá de estos puntos, el artículo refleja una tendencia cada vez más visible en ciertos círculos diplomáticos: la tentativa de abordar el conflicto del Sáhara Occidental dentro de un marco geopolítico más amplio. Según el propio texto, Washington aspira a utilizar una eventual solución del conflicto como paso previo para promover una reconciliación entre Marruecos y Argelia y reforzar su posición estratégica en el norte de África.

Sin embargo, como el propio reportaje deja entrever, las divergencias de fondo siguen siendo profundas. Mientras Marruecos rechaza cualquier mecanismo que pueda conducir a la autodeterminación, el Frente Polisario mantiene que ese derecho —reconocido por Naciones Unidas— debe ser el elemento central de cualquier solución duradera.

A la luz de estas posiciones, las conversaciones discretas descritas por Middle East Eye parecen confirmar una realidad conocida desde hace décadas: mientras el núcleo del problema —el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro— siga siendo desplazado por cálculos geopolíticos, cualquier intento de resolver el conflicto seguirá enfrentándose a los mismos límites que han bloqueado el proceso durante medio siglo.

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