Crisis que nunca se curan – El Periódico de Aragón

Crisis que nunca se curan – El Periódico de Aragón

Alba Villén

Todo pasa: lo bueno y, lo malo, también. Nada es eterno. Cuando la mayoría de las personas sufren una crisis, cierran los ojos bien fuerte y esperan a que esa angustia pase lo más rápido posible. Ayuda tener como referencia un momento pasado mejor y la esperanza de que todo es efímero. Sin embargo, para Mohamed, Amani y Emile esta crisis no pasa. A su alrededor, ninguna referencia de un tiempo mejor.

Desde que tiene conciencia, Mohamed vive en el campo de refugiados saharauis de Tinduf (en Argelia) y aunque su abuela le habla de un pueblo blanco bañado por el mar en el que su bisabuelo pescaba, Mohamed no puede ni si quiera imaginar ese lugar del Sáhara Occidental. Un muro de 2.700 kilómetros levantado por Marruecos le condena a una vida precaria en la que sobrevive –que no vive– de la ayuda internacional, en la que no hay una salida profesional ni un pasatiempo diferente a oír el chasquido del vaso del té. Cuarenta y cuatro años de espera que desesperan.

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