Cuando el Majzén busca la sombra de Qatar para tender una mano ya rechazada por Argelia – Algérie Patriotique

Cuando el Majzén busca la sombra de Qatar para tender una mano ya rechazada por Argelia – Algérie Patriotique

Publicado hoy en el diario argelino Algérie Patriotique y firmado por Abdelkader S., este artículo analiza la última maniobra diplomática del Majzén tras su revés en la ONU con la Resolución 2797. A través de una tribuna aparecida en Al-Jazeera, un antiguo portavoz del palacio real marroquí intenta presentar un supuesto gesto de “diálogo” hacia Argel, justo después de que la diplomacia argelina lograra frenar el intento de Washington y Rabat de imponer el plan de autonomía como única base de negociación sobre el Sáhara Occidental.

El texto de Algérie Patriotique desmonta con precisión esa operación mediática, interpretándola como un nuevo intento de rehabilitación de Marruecos en la escena internacional, esta vez recurriendo a la sombra de Qatar como posible mediador. Pero, como recuerda el autor, Argelia ha rechazado reiteradamente cualquier mediación mientras Rabat mantenga sus provocaciones y su política de hostilidad permanente.

Más allá de su tono crítico, el artículo refleja un hecho clave: el aislamiento creciente del régimen marroquí tras el fracaso de su estrategia en la ONU y la pérdida de apoyos en el mundo árabe. La “mano tendida” del rey Mohamed VI vuelve a aparecer como un gesto vacío, incapaz de ocultar la crisis de credibilidad diplomática que atraviesa el Majzén.


Por Abdelkader S.

Es un texto que no habrá pasado desapercibido a ningún observador atento de las tensas relaciones entre Argelia y Marruecos. En las páginas del medio catarí Al-Jazeera, un ex portavoz del palacio real marroquí ha publicado una larga tribuna llamando al “diálogo” entre Argel y Rabat. Bajo una apariencia de reflexión histórica y de sabiduría diplomática, este texto suena, sin embargo, como una maniobra calculada del Majzén, que busca disimular un nuevo intento de rehabilitación internacional tras otro fracaso en el expediente del Sáhara Occidental.

La elección del medio no es, evidentemente, casual. Al-Jazeera es conocida por ser un instrumento de influencia del Qatar, país cuyas relaciones con Argelia se han fortalecido notablemente en los últimos años. Ver a un allegado del palacio marroquí publicar en un medio de ese tipo equivale a enviar un mensaje indirecto, casi cifrado, dirigido a Doha: el de un régimen marroquí en busca de mediación, o al menos de una salida a su creciente aislamiento.

El contexto resulta esencial para comprender el verdadero alcance del texto. Pocos días antes de su publicación, Rabat sufrió un revés notable en la ONU. El primer borrador de la resolución estadounidense sobre el Sáhara Occidental, que incluía el “plan de autonomía” marroquí como única base de discusión, fue reformulado gracias a una intensa actividad diplomática argelina. Bajo el impulso de Argel, la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad lograron que ese plan fuera degradado al rango de una opción entre otras. Un desmentido contundente para la diplomacia marroquí, que contaba con Washington para imponer su lectura del conflicto.

Es, pues, tras este revés cuando aparece, casualmente, este llamado al diálogo. Y si los términos empleados por el ex comunicador real parecen impregnados de nostalgia y de fraternidad magrebí, en realidad reflejan la nerviosidad de un régimen marroquí a la defensiva, consciente de que su estrategia de instrumentalización del expediente saharaui está tocando a su fin.

El texto publicado por Al-Jazeera recurre a la historia compartida, evoca las figuras del rey Hassan II y del presidente Houari Boumediene, y multiplica las referencias a la “fraternidad magrebí”. Pero tras ese barniz histórico se oculta una operación de comunicación cuidadosamente calculada: la de un Marruecos que intenta recuperar una imagen pacífica después de años de agresividad diplomática y mediática hacia su vecino oriental.

Porque si el autor reconoce que “la falta de confianza” está en el corazón de las tensiones, olvida oportunamente precisar sus causas profundas: las provocaciones repetidas de Rabat, sus campañas de desinformación, sus maniobras dentro de la Unión Africana, sin olvidar la normalización militar con Israel. ¿Cómo puede el régimen marroquí pretender un diálogo cuando multiplica los actos contrarios al espíritu mismo del buen vecindario?

Que este texto haya aparecido en un medio catarí no es una simple coincidencia. En los últimos años, Doha ha mantenido con Argel una relación de confianza sólida, basada en convergencias políticas y en una visión compartida de los equilibrios regionales. Al dirigirse indirectamente a ese socio privilegiado de Argelia, Rabat parece buscar iniciar una mediación por delegación, esperando que el emir de Qatar pueda influir sobre la postura firme de Argel.

Pero la maniobra está condenada al fracaso. Argelia ha rechazado en repetidas ocasiones cualquier idea de mediación, considerando que la ruptura diplomática de 2021 fue consecuencia de una sucesión de actos hostiles, no de un malentendido pasajero. Para Argel, la confianza no se decreta en las columnas de un medio extranjero: se reconstruye con hechos, no con tribunas dirigidas a la opinión internacional.

Este artículo, de apariencia conciliadora, no hace sino confirmar que Marruecos se encuentra hoy en un callejón sin salida estratégico. Su apuesta estadounidense se debilita, sus alianzas muestran sus límites y su política de imagen tiene escaso eco en las capitales árabes. La “mano tendida” del rey, repetida en cada discurso, sigue siendo una fórmula vacía mientras Rabat persista en su lógica de provocación y duplicidad.

Por su parte, Argelia se mantiene fiel a una línea constante: la de la legalidad internacional y el apoyo al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Y si el ex portavoz real esperaba abrir un nuevo capítulo a través de Al-Jazeera, habrá revelado, entre líneas, el desconcierto de un reino en busca de una credibilidad perdida.

A. S.

Origen: Quand le Makhzen cherche l’ombre du Qatar pour tendre une main déjà refusée par l’Algérie – algerie patriotique


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