Publicado por Javier Sánchez Salcedo en | noviembre 11, 2025
Ebbaba Hameida, periodista y escritora
«La necesidad de contar el Sahara viene de la respuesta que intentas dar cada vez que alguien te pregunta quién eres», dice Ebbaba Hameida, que ha publicado su primera novela, Flores de papel (Península, 2025), un relato que aborda la historia del pueblo saharaui desde el punto de vista de tres mujeres inspiradas en su abuela, su madre y sus vivencias de niña.
Ebbaba Hameida nació en 1992 en un campo de refugiados en Tinduf (Argelia). Llegó a Italia con cinco años, tras ser diagnosticada de celiaquía, y vivió junto a una familia italiana durante los siguientes nueve. Regresó a los campamentos saharauis y con 16 años se marchó a España a vivir con una mujer en Extremadura. «Cuando era pequeña en Italia, me encontré con que para la gente el Sahara era un desierto y ya está, donde no había nada. Es como un insulto, ¿no? ¿Cómo que no hay nada?».
A lo largo de su vida ha tenido que hacer frente al gran desconocimiento que existe en Europa sobre la situación de opresión y exilio en la que vive el pueblo saharaui y sobre el proceso histórico que lo ha llevado hasta allí. Para las nuevas generaciones, explica a MN durante una entrevista en su casa de Madrid, el desconocimiento es aún mayor. «Tener que contar tus peculiaridades, tus rarezas, cómo es el lugar de donde vienes, que naciste en un campo de refugiados… Tener que hablar de esto una y otra vez me hizo darme cuenta de que todo lo que he vivido se debe a un conflicto político, que antes no conocía y tampoco los que me rodeaban».
Acabó haciéndose periodista. «Comencé en la radio, contando las historias de otros, historias en los márgenes. Cubrí migraciones y conflictos y empecé a sentir que tenía una deuda personal, la de contar el Sahara. El resultado es Flores de papel, un libro que también nace de una necesidad de autosanación, de un ejercicio para entender quién soy y de dónde vengo. Y, a la vez, un ejercicio de reconciliación con las mujeres de mi vida. Tenía muchos motivos para escribir la novela».
Empezó a trabajar en ella durante la pandemia, después de un proceso de terapia que le ayudó a gestionar una crisis de identidad. Su psicóloga le animó a poner por escrito su historia con el objetivo de reconciliarse con la niña que fue. Comenzó escribiendo lo que después se convertiría en la novela en la parte de Aisha –su alter ego–, y en ese momento se rompió el alto el fuego y volvió a estallar la guerra en el Sahara. Escribió un artículo sobre el conflicto para la revista 5W titulado «El peso del silencio», contado en primera persona. Después, la editorial Península le propuso escribir un ensayo más extenso. Aceptó, pero mientras escribía se dio cuenta de que encajaba mejor en el formato de una novela. «Flores de papel tiene mucho de autobiográfico y de explicación del contexto, pero yo necesitaba incluir la ficción. Es raro decirlo como periodista, pero he usado la ficción para completar el relato, porque no solo estoy contando mi historia, sino también la de mi madre y la de mi abuela. Necesitaba de la ficción para sentir que tenía licencia para hablar de ellas con libertad y reconstruir sus historias desde lo emocional».
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Origen: «No veo rendición en los campamentos» – Mundo Negro
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