El enfoque de EURACTIV vuelve a incurrir en su vicio habitual: presentar como “dilema” lo que en realidad es una línea política sostenida en el tiempo. La ambigüedad del PSOE respecto al Sáhara Occidental no nace con Pedro Sánchez; forma parte de una trayectoria histórica marcada por renuncias progresivas, silencios calculados y subordinación a la relación estratégica con Marruecos.
Lo ocurrido desde 2022 no supone una ruptura, sino una agravación cualitativa. Por primera vez, un Gobierno socialista abandona la retórica de la neutralidad para alinearse abiertamente con el plan de autonomía marroquí, en contradicción frontal con el derecho internacional y con resoluciones judiciales europeas vinculantes. El paso no es accidental ni improvisado: es la culminación de una deriva asumida.
El artículo acierta al recordar sentencias clave del TJUE, el carácter distinto del Sáhara Occidental respecto a Marruecos y la ilegalidad de cualquier actuación sin el consentimiento del pueblo saharaui y de su representante legítimo. Pero ese recordatorio queda neutralizado por un tratamiento equidistante que evita señalar responsabilidades políticas concretas. El silencio de Madrid no es incoherencia ni descuido: es cálculo político, condicionado por la presión marroquí y aceptado como coste asumible.
Presentar este proceso como una tensión entre principios y realpolitik es una forma elegante de despolitizar una elección política. Y en el caso del Sáhara Occidental, despolitizar equivale a normalizar la ocupación. No hay dilema, ni paradoja, ni contradicción: hay una continuidad que ha ido vaciando de contenido la responsabilidad histórica de España hasta hacerla irreconocible. Convertir esa renuncia en debate retórico no aclara el problema: lo consolida.
ARTÍCULO QUE SE COMENTA en: Le dilemme de Pedro Sánchez concernant le Sahara occidental | Euractiv FR
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