El Cairo (Egipto), 25 de diciembre de 2025 (SPS).— El comunicado conjunto emitido al término del II Foro Ministerial de la Asociación Ruso-Africana, celebrado en El Cairo los días 19 y 20 de diciembre de 2025, reafirma el compromiso de Rusia y de los Estados africanos con los principios fundamentales del derecho internacional, en particular el derecho de los pueblos a la autodeterminación, la erradicación total del colonialismo y el rechazo de toda injerencia extranjera en los conflictos, abogando por su resolución pacífica conforme a las resoluciones de Naciones Unidas.
El texto subraya que la asociación ruso-africana se basa en el respeto íntegro, sin selectividad, de la Carta de las Naciones Unidas y de sus principios, reafirmando de manera explícita “el derecho de todos los pueblos a la autodeterminación”, de conformidad con la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, recogida en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU de 1960, considerada el principal referente jurídico en materia de descolonización.
Los participantes reconocieron que el proceso de descolonización no ha concluido todavía. El comunicado señala que “las disposiciones de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales aún no se han aplicado plenamente, a pesar de haber transcurrido 65 años desde su adopción”, en un reconocimiento explícito de la persistencia de cuestiones de descolonización sin resolver a nivel internacional, especialmente en el continente africano.
En este sentido, el comunicado llama a la “aplicación inmediata y plena de la resolución 79/115 de la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner fin al colonialismo y al neocolonialismo”, y exige poner término a lo que describe como “la usurpación violenta e indirecta de las capacidades y recursos de los Estados y pueblos del Sur Global por parte de las antiguas potencias coloniales”, en una clara referencia a las prácticas de explotación ilegal de recursos en territorios sometidos al colonialismo o a dominación extranjera.
Asimismo, los participantes acogieron favorablemente la proclamación del 14 de diciembre como Día Internacional contra el Colonialismo, considerándolo un paso político y moral que refleja el compromiso de la comunidad internacional con la erradicación de todas las formas de dominación colonial, antiguas y nuevas.
El comunicado reafirma también un apego estricto al derecho internacional y advierte contra cualquier intento de eludirlo, subrayando la necesidad de “no tolerar ningún intento de sustituirlo, revisarlo o interpretarlo de manera arbitraria”. Esta posición refuerza el rechazo a la imposición de soluciones unilaterales o a la consolidación de hechos consumados en conflictos relacionados con los derechos de los pueblos.
Igualmente, el texto destaca la importancia de resolver los conflictos por medios pacíficos y llama a “abordar las causas profundas de los conflictos y las disputas”, insistiendo en que las soluciones duraderas solo pueden alcanzarse mediante el respeto a la voluntad de los pueblos y a la legalidad internacional.
En este marco, los participantes expresaron su “preocupación por la implicación de actores externos en la exacerbación de los conflictos en África”, reiterando su rechazo a la injerencia extranjera en los asuntos internos de los Estados y defendiendo la primacía de soluciones regionales e internacionales basadas en el diálogo y el respeto de la soberanía, sin menoscabar los derechos inalienables de los pueblos.
El comunicado, por su claridad política y jurídica, confirma que la cumbre ruso-africana sitúa el derecho a la autodeterminación y la lucha contra el colonialismo en el centro de su visión del orden internacional, y reafirma que la paz y la estabilidad duraderas solo pueden alcanzarse mediante el fin de todas las formas de dominación colonial, el respeto a la voluntad de los pueblos y el cumplimiento estricto de las resoluciones de Naciones Unidas y del derecho internacional.
En este contexto, no puede ignorarse que el Sáhara Occidental sigue siendo, según la clasificación de Naciones Unidas, un territorio no autónomo y constituye la última cuestión de descolonización pendiente en el continente africano.
Por ello, las reiteradas afirmaciones del comunicado en favor del “derecho de todos los pueblos a la autodeterminación”, el llamamiento a la “aplicación inmediata y plena de las resoluciones de Naciones Unidas para erradicar el colonialismo y el neocolonialismo”, así como el rechazo a la “usurpación de los recursos de los pueblos del Sur Global”, constituyen en esencia un respaldo político y jurídico claro a la justa lucha del pueblo saharaui por ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación y a la independencia, conforme a la legalidad internacional.
En consecuencia, puede afirmarse con fundamento que el contenido y el espíritu general del comunicado sitúan a la potencia ocupante en una contradicción evidente con los principios proclamados por la cumbre ruso-africana, incluso si participó en sus trabajos.
El respeto al derecho internacional, el rechazo de las soluciones unilaterales y de la imposición de hechos consumados, y la oposición al colonialismo en todas sus formas, antiguas y nuevas, son principios incompatibles con la continuidad de la ocupación de un territorio pendiente de descolonización. Así, el comunicado, por la claridad de sus planteamientos, solo puede interpretarse como un apoyo objetivo a la causa del pueblo saharaui, una condena política y moral de la persistencia de la ocupación y una reafirmación de que la justicia y la estabilidad en África no estarán completas mientras no se culmine definitivamente el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, de acuerdo con la voluntad de su pueblo.
(SPS)
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