El lobby marroquí en el Caribe: la operación de Rabat para desmontar el reconocimiento de la RASD en la CARICOM

El lobby marroquí en el Caribe: la operación de Rabat para desmontar el reconocimiento de la RASD en la CARICOM

El artículo publicado por Africa Intelligence el 13 de enero de 2026Maroc • Les intrigantes connexions caribéennes du patron d’Africa Global Logistics Maroc- documenta cómo Marruecos ha desarrollado durante más de una década una estrategia discreta pero sostenida de influencia política y económica en el Caribe para debilitar el reconocimiento internacional de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). A través de redes empresariales, diplomacia paralela y relaciones personales en el seno de la Comunidad del Caribe (CARICOM), la investigación identifica a Aziz Debbagh —actual presidente de Africa Global Logistics (AGL) Marruecos— como una figura clave en estas maniobras, que han llevado a varios Estados caribeños a retirar o congelar su reconocimiento de la RASD, sin alterar en ningún momento el estatus del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización según Naciones Unidas.

Africa Intelligence explica que Debbagh fue durante largo tiempo el verdadero “señor Caribe” de Rabat, actuando como intermediario privilegiado ante los quince Estados miembros de la CARICOM: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Su actividad coincide con un hecho político relevante y bien documentado: desde 2009, la mayoría de estos países han retirado o congelado su reconocimiento de la RASD, algo de lo que se ha felicitado públicamente el propio ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

El artículo subraya que este giro no fue fruto de un debate jurídico ni de un cambio en el estatus internacional del Sáhara Occidental —que sigue siendo, según Naciones Unidas, un territorio no autónomo pendiente de descolonización—, sino el resultado de una estrategia sostenida de influencia. Algunos de estos Estados caribeños han ido incluso más allá, abriendo consulados en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, un gesto político sin valor legal pero utilizado sistemáticamente por Marruecos como herramienta de propaganda para simular apoyos internacionales a su ocupación.

La trayectoria de Aziz Debbagh ilustra con claridad el tipo de perfil utilizado por Rabat para este tipo de operaciones. Formado en comercio y marketing en la Manhattan University de Nueva York, Debbagh ha acumulado funciones diversas: empresario agroalimentario a través de su sociedad Conagro, asesor económico, intermediario diplomático y, finalmente, alto cargo de una multinacional logística de primer nivel. Africa Intelligence describe esta capacidad de “ubicuidad” como uno de sus principales activos, permitiéndole moverse con soltura entre el mundo empresarial, el diplomático y el político.

El texto detalla además sus vínculos directos con varios gobiernos caribeños. Debbagh llegó a asesorar a la delegación de Santa Lucía ante Naciones Unidas en Nueva York, con estatus de embajador, y desempeñó funciones de representación y asesoramiento económico para otros Estados de la región como Antigua y Barbuda o Granada. A este entramado se suma una red familiar y consular: su hermano, Bachir Debbagh, es cónsul honorario de Santa Lucía en Marruecos, además de empresario inmobiliario en Estados Unidos.

Uno de los elementos más sensibles del dispositivo descrito por Africa Intelligence es la vinculación de Debbagh con programas de “ciudadanía por inversión” (Citizenship by Investment, CBI), gestionados por la empresa Ediacaran. Estos programas permiten a inversores extranjeros obtener pasaportes de países caribeños —algunos de ellos considerados paraísos fiscales— a cambio de inversiones económicas. Aunque legales, estos mecanismos han sido duramente criticados por su opacidad y por su potencial para mezclar intereses financieros, decisiones soberanas y alineamientos diplomáticos. Gracias a la intermediación de Debbagh, Ediacaran fue recibida en 2024 por el ministro marroquí de Cultura y participó posteriormente en la Morocco Gaming Expo, un ejemplo más de la interconexión entre negocios, acceso político y proyección internacional.

El retrato que emerge no es el de una diplomacia clásica, sino el de una diplomacia paralela, basada en redes personales, incentivos económicos y relaciones informales, especialmente activa en regiones periféricas del sistema internacional. Frente a los foros donde el derecho internacional sigue pesando —Naciones Unidas, tribunales internacionales, Unión Africana—, Marruecos ha apostado en el Caribe por una estrategia de bajo perfil, pero de alto rendimiento político, orientada a erosionar uno de los pilares simbólicos de la causa saharaui: el reconocimiento estatal de la RASD.

El caso documentado por Africa Intelligence confirma así que la batalla diplomática en torno al Sáhara Occidental no se libra únicamente en Nueva York, Bruselas o Addis Abeba. También se juega en espacios menos visibles, donde la asimetría de poder, la dependencia económica y la influencia personal permiten alterar posiciones políticas sin debate público ni fundamento jurídico. Una estrategia que no modifica el estatus legal del territorio, pero que contribuye a normalizar la ocupación marroquí mediante hechos consumados y apoyos fabricados.

Contactado por la publicación, Aziz Debbagh declinó responder a las preguntas de Africa Intelligence. Su silencio contrasta con la claridad del patrón descrito: una ofensiva diplomática encubierta en el Caribe que ayuda a entender cómo Marruecos ha logrado, durante la última década y media, debilitar apoyos clave a la RASD sin ganar ni un solo argumento en el terreno del derecho internacional.

Artículo que se cita: Maroc • Les intrigantes connexions caribéennes du patron d’Africa Global Logistics Maroc


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