Cincuenta años después de la retirada española del Sáhara Occidental, según informa Europa Press, el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha lamentado que ningún Gobierno haya corregido lo que califica como un “error histórico” en la política exterior española. A su juicio, esta falta de rectificación ha prolongado el sufrimiento del pueblo saharaui y ha reducido la capacidad de influencia de España en el actual proceso diplomático internacional.
Según Arabi, desde 1976 el pueblo saharaui ha depositado su confianza en los sucesivos ejecutivos españoles sin que se haya producido una rectificación de fondo. La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fue, recuerda, la respuesta política al vacío dejado tras la retirada española. Y subraya un punto central: España sigue siendo la potencia administradora del territorio conforme al Derecho Internacional, “no porque lo diga el Polisario, sino porque lo dice el Derecho Internacional”.
La crítica se dirige especialmente al giro adoptado en 2022 por el Gobierno de Pedro Sánchez, al respaldar el plan de autonomía propuesto por Marruecos. Desde entonces, la relación política con el Ejecutivo central permanece deteriorada. Arabi sostiene que mientras no se revierta esa decisión, el diálogo seguirá bloqueado. Recuerda además que tanto el Congreso como el Senado se han pronunciado en defensa del derecho a la autodeterminación, y apunta a la existencia de sectores dentro del PSOE que mantienen esa postura tradicional.
Pese a la ruptura con el Gobierno central, el Polisario mantiene contactos con responsables socialistas a nivel autonómico y local, así como con otras formaciones políticas. Dentro del propio PSOE, señala Arabi, existe un grupo de “Socialistas por el Sáhara” que intenta recuperar la línea histórica de apoyo al derecho de autodeterminación, en coherencia con el Derecho Internacional y los Derechos Humanos.
El delegado saharaui advierte además de las consecuencias diplomáticas del cambio de posición española. A su juicio, la decisión de 2022 ha dejado a España fuera de las rondas de contactos promovidas por Estados Unidos y Naciones Unidas, en las que participan Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania. “España debería haber liderado cualquier proceso a nivel de Naciones Unidas como potencia administradora del territorio del Sáhara Occidental”, sostiene, lamentando que hoy sea “un actor sin influencia”.
Más allá del plano diplomático, Arabi considera que la credibilidad internacional de España como defensora del Derecho Internacional se ha visto afectada. Insiste en que el Polisario no exige un deterioro de las relaciones con Marruecos, sino que esas relaciones no se construyan a costa de las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui. Medio siglo después, concluye, la cuestión sigue siendo la misma: culminar el proceso de descolonización pendiente y garantizar el derecho a la autodeterminación.
Fuente: Agencias
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