El proceso político sobre el Sáhara Occidental: por qué se vuelve a hablar ahora de negociaciones

El proceso político sobre el Sáhara Occidental: por qué se vuelve a hablar ahora de negociaciones

En los últimos días ha vuelto a hablarse de una posible “reactivación” del proceso político sobre el Sáhara Occidental. La prensa marroquí lo vincula a la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU y a supuestos contactos diplomáticos en preparación. Sin embargo, más de dos meses después de esa resolución, no hay negociaciones convocadas ni indicios claros de que el proceso esté realmente en marcha.

En distintas informaciones se presenta el momento actual como una nueva fase política. Se habla de reuniones, de contactos discretos y de un posible relanzamiento del diálogo tras años de bloqueo. Este discurso ha ganado espacio en las últimas semanas.

Pero, por ahora, no hay hechos que lo respalden. Naciones Unidas no ha convocado ninguna ronda de negociaciones. No existe un calendario, ni una agenda, ni un marco definido. El proceso político, en sentido estricto, sigue paralizado.

La Resolución 2797, aprobada en octubre de 2025, no cambia esta realidad. Se limita a renovar el mandato de la MINURSO y a reiterar la necesidad de una solución política justa y duradera. No abre un nuevo proceso ni fija plazos concretos. Tampoco introduce mecanismos distintos a los ya conocidos.

Uno de los puntos clave es el plan marroquí de autonomía. Tras la resolución, se anunció que Marruecos presentaría una versión actualizada y detallada de ese plan. Ese documento, a día de hoy, no ha sido presentado ni a Naciones Unidas ni a sus principales aliados.

Esta situación no es nueva. Desde hace años, el plan de autonomía se menciona de forma recurrente, pero sin desarrollos concretos. La falta de contenido ha permitido mantener el conflicto en una situación de bloqueo prolongado, sin avances reales ni compromisos claros.

El contexto internacional ayuda a entender por qué este discurso reaparece ahora. Estados Unidos ha tenido un papel destacado en la adopción de la Resolución 2797 y ha mostrado interés en acelerar el expediente del Sáhara Occidental. Esa posibilidad introduce incertidumbre y presión política.

Desde el lado saharaui, la posición sigue siendo clara. El Frente Polisario insiste en que cualquier negociación debe celebrarse bajo los auspicios de Naciones Unidas y basarse en el derecho a la autodeterminación. Mientras no exista una convocatoria formal de la ONU, no puede hablarse de un proceso político activo.

Las informaciones sobre posibles sedes alternativas o contactos informales contribuyen a crear la sensación de movimiento. Sin embargo, sin un marco claro y sin el papel central de Naciones Unidas, estos contactos no constituyen una negociación real.

En este contexto, hablar de una “reactivación” del proceso político resulta prematuro. Sin convocatoria formal, sin agenda y sin propuestas concretas, el conflicto del Sáhara Occidental sigue en el mismo punto de bloqueo. Diferenciar entre declaraciones diplomáticas y procesos reales es esencial para comprender la situación y no generar expectativas que, por ahora, no se sostienen.

Carlos C. García
Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL


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