En un momento en el que el conflicto del Sáhara Occidental atraviesa una fase de bloqueo diplomático, guerra de baja intensidad y reconfiguración geopolítica internacional, la Liga de Periodistas y Escritores Saharauis en Europa ha difundido un documento de análisis que invita a una reflexión estratégica profunda sobre el rumbo del proyecto nacional saharaui.
El texto, firmado por Ahmed Mulay Hamma (El Sassi), no es un comunicado coyuntural ni una declaración política al uso. Es una llamada a pensar el presente y el futuro desde dentro, con una mirada crítica pero constructiva, consciente de que la legitimidad histórica y jurídica de la causa saharaui —incuestionable en el plano del derecho internacional— no garantiza por sí sola eficacia política en un contexto global cada vez más complejo y volátil.
La tesis de fondo es clara: la lucha saharaui ya no se libra únicamente en el terreno militar o en el plano diplomático clásico. Se desarrolla simultáneamente en múltiples frentes —institucional, jurídico, mediático, cultural y tecnológico— y exige una reorganización de prioridades. El autor sostiene que no basta con resistir; es necesario adaptar estructuras, modernizar herramientas y redefinir métodos de trabajo para evitar que el paso del tiempo erosione la capacidad de iniciativa.
Uno de los aspectos más relevantes del documento es su reflexión sobre la relación entre el movimiento político y las instituciones del Estado en el exilio. Se plantea la necesidad de clarificar competencias, evitar duplicidades y reforzar la centralidad política del proyecto nacional. La expansión burocrática, advierte, puede diluir la energía política si no se acompaña de una orientación estratégica clara.
La dimensión jurídica ocupa un lugar destacado en el análisis. El texto insiste en que la defensa de los derechos humanos en los territorios ocupados no debe ser una tarea dispersa, sino una política estructurada, capaz de documentar, coordinar y proyectar internacionalmente cada violación. En un momento en el que Marruecos intenta consolidar apoyos diplomáticos a su plan de autonomía, el frente jurídico se convierte en un instrumento esencial de resistencia política.
El papel de la diáspora saharaui aparece también como un factor clave. Lejos de ser una realidad periférica, las comunidades en Europa y otros espacios internacionales pueden desempeñar una función decisiva en la incidencia política, la construcción de alianzas y la renovación del movimiento de solidaridad. El documento propone una organización más cohesionada y eficaz, orientada a influir en parlamentos, partidos y opinión pública.
Otro punto delicado es la cuestión democrática interna. El autor advierte del riesgo de que los equilibrios sociales tradicionales se impongan sobre los criterios de competencia y eficacia institucional. La unidad nacional, sostiene, no debe confundirse con inmovilismo. La fortaleza del proyecto saharaui dependerá de su capacidad para combinar cohesión y renovación, experiencia y nuevas generaciones.
En el ámbito militar, el texto reconoce que el retorno a la lucha armada desde 2020 ha cambiado el escenario. La modernización tecnológica, la profesionalización y la mejora de las capacidades defensivas forman parte de una estrategia que ya no puede basarse únicamente en esquemas del pasado. La guerra actual es también guerra de información, de drones, de ciberespacio.
Especial atención merece la reflexión sobre la mujer saharaui, cuya participación histórica en la construcción institucional de los campamentos no puede quedar reducida a símbolo. El documento plantea integrar su liderazgo como elemento central de la estrategia política y diplomática, reconociendo su papel real en la cohesión social y en la proyección internacional.
La educación y la cultura completan esta mirada estratégica. Formar nuevas élites preparadas, reforzar la identidad nacional y actualizar los contenidos formativos no son tareas secundarias, sino condiciones de supervivencia del proyecto estatal.
El texto no plantea rupturas ni cuestiona la legitimidad del marco nacional. Más bien propone una actualización profunda que permita afrontar un entorno internacional donde los equilibrios cambian rápidamente y donde las potencias actúan según intereses variables. La conclusión es sobria: el tiempo no es neutro. Puede jugar a favor o en contra.
Publicamos esta reflexión porque el debate interno no debilita una causa justa; la fortalece. Pensar estratégicamente también es una forma de resistencia.
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BASE DEL ARTÍCULO DE LA PLATAFORMA: دراسة: المشروع الوطني الصحراوي عند مفترق الطرق – رابطة الصحفيين و الكتاب الصحراويين بأوروبا
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