馃摎 Art铆culo de Investigaci贸n | El rol de Argelia en la cuesti贸n del Sahara Occidental

馃摎 Art铆culo de Investigaci贸n | El rol de Argelia en la cuesti贸n del Sahara Occidental
 
ARTICULO DE INVESTIGACI脫N
 
Por M. Salem Abdi /ECS 
 
Granada (ECS). 
 
Introducci贸n 
 
La cuesti贸n del Sahara Occidental se ha convertido en uno de los principales frenos para la integraci贸n del Magreb. Este 芦conflicto congelado o conflicto olvidado禄 (Darbouche y Zoubir, 2008: 91) que desde hace m谩s de 46 a帽os enfrenta a Marruecos y al Frente Polisario ha sido un escenario donde Argelia y Marruecos han mantenido posturas antag贸nicas. Mientras que Marruecos considera que la antigua colonia espa帽ola es una parte inseparable del Reino, Argelia defiende que se trata de un Territorio no Aut贸nomo (TNA en adelante) cuyo estatuto definitivo debe decidirse en un refer茅ndum de libre determinaci贸n. 
 

Desde la vuelta a las hostilidades entre el Frente Polisario y Marruecos el 13 de noviembre de 2020 y el reconocimiento de Trump de la soberan铆a de Marruecos sobre el Sahara Occidental (Alandete, 2020) la tensi贸n entre Argel y Rabat ha ido en aumentos. A finales de agosto de 2021 el Gobierno argelino anunci贸 la ruptura de relaciones diplom谩ticas con Marruecos (Gonz谩lez, 2021) y el 31 de octubre el cierre del Gaseoducto Magreb Europa (GME) que atraviesa Marruecos y por el que en 2020 Espa帽a recibi贸 6.000 millones de metros c煤bicos de gas (Men茅ndez, 2021). El ataque marroqu铆 el 1 de noviembre en la franja del Sahara Occidental controlada por el Frente Polisario que caus贸 la muerte de tres camioneros argelinos y la respuesta de Argelia asegurando que habr谩 consecuencias acerca la posibilidad de una confrontaci贸n directa entre los dos pa铆ses m谩s importantes del Magreb (Kadi, 2021). 

De alguna forma la raz贸n del empeoramiento en las relaciones argelino-marroqu铆es ha tenido que ver con el conflicto saharaui que lleva d茅cadas estancado. El CS ha hecho un llamamiento a las partes y a los pa铆ses vecinos para reactivar las negociaciones sin condiciones previas que permitan hallar una soluci贸n definitiva al contencioso (Consejo de Seguridad, 2021). Rabat se ha negado a negociar con el Frente Polisario ya que considera que quien debe sentarse en la mesa de negociaci贸n es Argelia1. Por su parte Argel defiende que en las conversaciones solo deben participar Marruecos y los representantes de la poblaci贸n saharaui. 

La posici贸n argelina en la cuesti贸n del Sahara Occidental apenas ha variado desde que la ONU empezara a emitir resoluciones sobre la antigua colonia espa帽ola. Argelia ha sido un tradicional apoyo para los Movimientos de Liberaci贸n Nacional (MLN), siendo un fervoroso defensor de las causas palestina y saharaui. Este trabajo pretende estudiar la trayectoria de este pa铆s en el conflicto del Sahara Occidental, con el objetivo de averiguar si, como viene afirmando Marruecos, es realmente la otra parte del conflicto. La hip贸tesis de partida es que la controversia saharaui tiene origen en un proceso de descolonizaci贸n frustrado en el que las partes son el Frente Polisario y Marruecos que desde la salida espa帽ola luchan por la soberan铆a del territorio. 

La elaboraci贸n de este trabajo se ha centrado en varias fases. En primer lugar, hemos dividido la investigaci贸n en tres bloques claves. La primera pieza se ha centrado en los hechos m谩s relevantes del conflicto del Sahara Occidental desde las primeras resoluciones de la ONU. La segunda cuesti贸n analizada es el rol jugado por Argelia en esta controversia y su interacci贸n con las organizaciones saharauis. Adem谩s, hemos estudiado la evoluci贸n de las relaciones argelino-marroqu铆es desde la independencia de Argelia hasta la actualidad, su influencia en el contexto regional y los factores que mantienen el clima de tensi贸n entre ambos pa铆ses. 

Seguidamente hemos delimitado nuestras fuentes, estableciendo primero un marco te贸rico compuesto de trabajos que han abordado las tres piezas de nuestra investigaci贸n desde los 谩mbitos de la Historia, las Relaciones Internacionales y las Ciencias Jur铆dicas. A estas referencias hemos a帽adido documentos oficiales emitidos por los actores en los que se centra nuestro estudio como Resoluciones de los distintos Organismos de la ONU y los Informes de su Secretario General (SG), Cartas y Declaraciones del Gobierno de Argelia, y Declaraciones oficiales de Marruecos y del Frente Polisario, entre otros. 

La estancia llevada a cabo en la Universidad de Skikda (Argelia) y en los Campamentos saharauis nos ha permitido obtener informaci贸n directa y relevante de la situaci贸n de los refugiados en Tinduf y de la percepci贸n que los argelinos tienen del conflicto saharaui y de las relaciones con Marruecos. Por 煤ltimo, hay que a帽adir el seguimiento puntual que hemos realizado de los acontecimientos a trav茅s de la prensa nacional e internacional y de las redes sociales. Estas herramientas nos han permitido consultar los 煤ltimos acontecimientos relacionados con el estudio. 

En las p谩ginas que siguen realizamos un repaso desde las perspectivas hist贸ricas y politol贸gicas del rol jugado por Argelia en la cuesti贸n saharaui y su interacci贸n con los otros actores que en la misma intervienen. Prestamos especial atenci贸n a las relaciones argelino-marroqu铆es y su influencia en el desarrollo del Magreb. La l铆nea temporal que trazamos se inicia con la independencia de Argelia, pasando por las etapas claves que han concluido con el bloqueo de la cuesti贸n saharaui para terminar con la crisis diplom谩tica entre este pa铆s y Marruecos y su impacto para el Magreb y la Uni贸n Europea. 

Argelia y los inicios de la cuesti贸n saharaui 

Despu茅s de 130 a帽os de ocupaci贸n francesa, Argelia se convirti贸 en Estado independiente el 5 de julio de 1962. Pero el camino de los argelinos para llegar a esta meta no fue nada f谩cil, teniendo que pagar un coste extremadamente alto en vidas humanas y sufriendo los efectos de una pol铆tica totalmente discriminatoria (Ma帽茅 et al, 2016: 11-12). Casi 60 a帽os despu茅s, las cicatrices de la colonizaci贸n francesa siguen presentes en la sociedad argelina que de forma un谩nime presume de su lucha por la independencia2. Quiz谩s esta sea una de las razones por las que Argelia ha basado su pol铆tica exterior en dos principios que se han mantenido en gran medida hasta la actualidad: por una parte, la defensa de la integridad territorial propia y la no injerencia en asuntos internos de terceros Estados, y por otro el apoyo activo a la autodeterminaci贸n de los pueblos (Darbouche y Zoubir, 2008: 94). Despu茅s de la independencia el Frente de Liberaci贸n Nacional (FLN) comenz贸 a proporcionar ayuda log铆stica y financiera a otros MLN haciendo que Argel sea calificada por muchos como 芦la Meca de los revolucionarios禄. Esta posici贸n activa con el proceso de descolonizaci贸n permiti贸 acrecentar su prestigio entre el Movimiento de Pa铆ses No Alineados donde adquiri贸 mucha importancia a principios de los setenta (L贸pez-Pozas, 2015: 161-167). 

En su primera visita Argelia en marzo de 1963 Hassan II sac贸 a relucir la cuesti贸n de las fronteras, un tema muy espinoso que dispar贸 las tensiones entre ambos pa铆ses hasta dar lugar a la 芦Guerra de las Arenas禄. Marruecos aleg贸 que las regiones de Bechar y Tinduf le hab铆an pertenecido hasta poco antes de la independencia argelina y que 茅stas deb铆an ser recuperadas en el marco del 芦Gran Magreb禄 (Torres, 2013: 10-11). Fue la Organizaci贸n para la Unidad Africana (OUA) quien consigui贸 mediar entre las partes para que acepten aplicar el principio uti possidetis iuris y firmar el 30 de octubre un alto al fuego (Zunes, 1995: 29). 

La retrocesi贸n de Ifni en 1969 supuso un cambio en la estrategia de Hassan II en el Magreb. Con la entrega de esta regi贸n el Gobierno espa帽ol pretendi贸 que Marruecos cesara en sus crecientes reivindicaciones sobre el Sahara, sin embargo, este hecho no hizo m谩s que acentuarlas (Ruiz Miguel, 1995: 127-128). El apoyo de Argelia y Mauritania era imprescindible para forzar la salida espa帽ola de este territorio despu茅s del descubrimiento de las minas de fosfato y el incremento significativo de las inversiones que en el bienio 1966-1967 hab铆an superado los 550 millones de pesetas3. 

Por ello el monarca reconoci贸 al Estado mauritano que hasta poco antes hab铆a reivindicado estableciendo relaciones diplom谩ticas plenas en enero de 1970. El acercamiento a Argelia se llev贸 a cabo de forma progresiva. En la Cumbre de Ifr谩n (15 de enero de 1969) los dos pa铆ses 芦firmaron un tratado de fraternidad y cooperaci贸n禄 y acordaron constituir una comisi贸n mixta para delimitar las fronteras. En la Cumbre de Tlemcen (27 de mayo de 1970) Hassan II y Boumediene acordaron la explotaci贸n conjunta de los yacimientos de hierro de Gar Ybeilat en Tinduf (Villar, 1982: 163-164). Como se observa Marruecos renunciaba a reclamaciones sobre territorio argelino y Argelia deb铆a favorecer la anexi贸n del Sahara o disminuir sus apoyos a la descolonizaci贸n del territorio. 

A pesar del consenso generado entre los tres pa铆ses sobre la necesidad de concluir el proceso de descolonizaci贸n del Sahara, existieron grandes diferencias de interpretaci贸n entre ellos que se pusieron de manifiesto en la Cumbre de Nuadib煤 (14 de septiembre de 1970) en la que se reunieron los tres mandatarios. Mientras Marruecos defend铆a la anexi贸n del territorio tras la marcha espa帽ola, Argelia ve铆a oportuna la celebraci贸n de un refer茅ndum como ven铆a exigiendo la Asamblea General (AG) de la ONU. Mauritania era favorable a esta v铆a, viendo con buenos ojos la creaci贸n de un Estado tap贸n que termine de amortiguar la amenaza marroqu铆 a su integridad territorial. Pero en esas fechas se aparcaron las diferencias para lograr la evacuaci贸n de Espa帽a. 

En la Cumbre de Rabat, celebrada en junio de 1972 鈥攃on motivo de la IX Cumbre de la OUA鈥 Hassan II y Houari Boumediene dejaron pr谩cticamente cerrado el conflicto fronterizo con la firma de un convenio por el que Marruecos reconoc铆a las fronteras heredadas del colonialismo, y otro para la explotaci贸n conjunta de los yacimientos de Gar Ybeilat. Tras la firma de estos acuerdos el presidente argelino reafirm贸 su apoyo a Marruecos para recuperar 芦sus territorios que a煤n se encuentran bajo dominaci贸n colonial禄4.

Aunque posteriormente Boumediene alude al Sahara Occidental y se帽ala que es el momento de aplicar la pol铆tica definida por los tres Estados en la Cumbre de Nuadib煤 (acelerar la descolonizaci贸n del territorio con un refer茅ndum de libre determinaci贸n), sus declaraciones fueron interpretadas como una predisposici贸n a aceptar un reparto del Sahara Occidental con Marruecos y Mauritania desinteres谩ndose de la cuesti贸n (Villar, 1982: 192-193). 

Despu茅s del Golpe de Estado fallido de Sjirat (julio de 1971) y las presiones del nacionalista Partido Istiqlal no era imaginable que Hassan II pudiera renunciar a lo que en Marruecos llaman el 芦Sahara Oriental禄 a cualquier precio. Ni siquiera una explotaci贸n conjunta de los yacimientos, que seguramente habr铆a servido de impulso para la tan esperada cooperaci贸n magreb铆. Pero tampoco parece l贸gico pensar que Argelia, que hab铆a acrecentado su prestigio en el Movimiento de Pa铆ses No Alineados y en la OUA gracias a la defensa del principio de libre determinaci贸n, pudiera aceptar el abandono del caso saharaui. Las especulaciones generadas en torno a este acuerdo no han sido pocas puesto que los detalles de las negociaciones se desconocen. Se baraj贸 incluso que podr铆a tratarse de un acuerdo secreto entre Boumediene y el general Mohamed Oufkir (estrecho colaborador del rey desde la matanza de Sjirat y ministro de Defensa) para derrocar a Hassan II. El 16 de agosto de ese a帽o tuvo lugar otro intento de Golpe de Estado organizado por el propio Oufkir que muere horas despu茅s del ataque (Torres, 2013: 11-12). 

La aceptaci贸n de Argelia del reparto del Sahara Occidental entre Marruecos y Mauritania parece improbable porque, de ser as铆, este hecho habr铆a contribuido para cerrar la cesi贸n del Sahara a sus vecinos. Marruecos no lleg贸 a ratificar el acuerdo de fronteras, la cooperaci贸n regional se frustr贸 y desde ese momento las relaciones entre ambos pa铆ses se enfriaron. Dos semanas despu茅s de la Cumbre de Rabat el entonces ministro de Exteriores argelino Abdelaziz Buteflika visit贸 Madrid y volvi贸 a reafirmar la necesidad de encontrar una soluci贸n basada en las resoluciones de la ONU (Villar, 1982: 195). Las relaciones de Argelia con la potencia administradora del Sahara en estas d茅cadas no fueron muy buenas. Aunque Espa帽a reconoci贸 inmediatamente la independencia de Argelia, las diferencias ideol贸gicas fueron el principal motivo de distanciamiento entre ambos Estados. Argelia acogi贸 al Movimiento por la Autodeterminaci贸n e Independencia del Archipi茅lago Canario (MPAIAC) que luchaba contra el r茅gimen franquista por la independencia de las islas (Thieux y Jord谩, 2012: 70). Tambi茅n apoy贸 a Marruecos en las reivindicaciones que realiz贸 de Ifni. En los foros internacionales defendi贸 abiertamente el derecho de libre determinaci贸n del pueblo saharaui en contra de los intereses de Madrid. 

En 1969 se fund贸 la Organizaci贸n Avanzada para la Liberaci贸n del Sahara (OALS), la primera entidad pol铆tica moderna saharaui que solicit贸 abiertamente la independencia del Sahara desde dentro. El 17 de junio de 1970 la Organizaci贸n promovi贸 una manifestaci贸n en El Aaiun contra las pol铆ticas coloniales en el territorio. Las autoridades espa帽olas terminaron reprimiendo con dureza la movilizaci贸n de Zemla provocando decenas de fallecidos y heridos y la desaparici贸n de Basiri, considerado el padre del nacionalismo saharaui (De Dalmases, 2010). 

Como la posici贸n argelina era favorable a un proceso de descolonizaci贸n del Sahara que no necesariamente le conduzca a formar parte de Marruecos, opt贸 por apoyar a las organizaciones que luchaban por la independencia del territorio. Los primeros contactos directos entre el Gobierno de Boum茅di猫ne y las distintas organizaciones que se disputaban la representatividad de la poblaci贸n saharaui fueron con miembros de la OALS quienes solicitaron a Argelia apoyo diplom谩tico y militar. Los argelinos habr铆an accedido a entrenar a un grupo de 150 saharauis por si fracasan las negociaciones con Espa帽a (Ahmed Abdalahe, 2015: 103-105). Pero el desmantelamiento de la OALS y la detenci贸n de sus responsables frustraron estos planes. 

El 10 de mayo de 1973 se fund贸 el Frente Popular para la Liberaci贸n de Saguia el Hamra y R铆o de Oro (Frente Polisario) y pocos d铆as despu茅s comenz贸 a atacar a las Fuerzas espa帽olas. Tras el intento fallido de la OALS de negociar con las autoridades espa帽olas, el Movimiento saharaui se propuso la independencia del territorio a trav茅s de la lucha armaday puso a la revoluci贸n argelina como uno de los referentes para lograr sus objetivos. Sin embargo, los primeros a帽os el Gobierno argelino se abstuvo de apoyar a los guerrilleros saharauis. El Frente Polisario hab铆a instalado sus bases en territorio mauritano desde donde gestionaba el grueso de su actividad. Este hab铆a dependido de precarias donaciones particulares (de armamento y v铆veres) y en cierta medida de la ayuda de Gadafi quien s铆 se apresur贸 en apoyar a la guerrilla desde pr谩cticamente sus inicios. 

Un a帽o antes se hab铆a instalado en territorio argelino el encargado de una organizaci贸n pro marroqu铆 denominada Mouvement de R茅sistance des Hommes Blues (MOREHOB) que alegaba ser un Movimiento para la liberaci贸n del Sahara. Cuando los promotores del Frente Polisario se trasladaron a Argel para buscar ayuda el FLN aleg贸 que ya exist铆a un Movimiento de liberaci贸n saharaui. Fue necesario organizar una especie de debate entre ambas organizaciones en la que quedaron claras las intenciones de la Organizaci贸n pro marroqu铆 (Villar, 1982: 216-218). Evidenciada la relaci贸n del MOREHOB con Rabat, los argelinos cesaron su apoyo al l铆der de esta Organizaci贸n que tuvo que abandonar el pa铆s y optaron por esperar a la creaci贸n de un Movimiento de Liberaci贸n que persiga la independencia del Sahara. 

No fue hasta 1975 cuando Argelia acept贸 hacerse cargo del adiestramiento de combatientes saharauis en sus bases de Tinduf y Bechar (Garc铆a, 2002: 127-128). Una de las razones de este tard铆o apoyo tendr铆a que ver con las relaciones de Argelia y Espa帽a que, si bien es cierto que no fueron del todo buenas, eran generalmente estables. Prestar ayuda al Polisario, que en esas fechas se dedicaba a hostigar a las Fuerzas espa帽olas, pondr铆a en riesgo las mencionadas relaciones (Jim茅nez S谩nchez, 2014: 131-132). 

Otro motivo que pudo estar detr谩s del tard铆o apoyo argelino es que despu茅s de la experiencia del MOREHOB los argelinos estimaron necesario dar un tiempo prudencial a la guerrilla saharaui. De esta forma ver铆an sus verdaderas intenciones y su capacidad para ganarse la confianza de la poblaci贸n nativa y erigirse como su representante aut茅ntico. Lo cierto es que desde 1975 la posici贸n argelina se ha mantenido durante todo este tiempo sin grandes cambios 芦a pesar de las profundas transformaciones pol铆ticas, econ贸micas, sociales internas que ha conocido el pa铆s y de los nuevos retos que presenta su entorno geoestrat茅gico禄 (Thieux, 2016: 231). 

Las reivindicaciones marroqu铆es y mauritanas sobre el Sahara se intensificaron tras el auge de un nacionalismo saharaui organizado que claramente defend铆a la independencia. En este pacto Mauritania garantizaba su integridad territorial frente a las pretensiones marroqu铆es y el apoyo mauritano supon铆a una baza m谩s que Hassan II emplear铆a para presionar a Espa帽a (Cordero y Lemus, 2019: 308). Argelia, quien sigui贸 apostando por un refer茅ndum que d茅 acceso a la independencia de los saharauis, qued贸 al margen de esta ofensiva diplom谩tica. 

Los 谩giles movimientos de la diplomacia marroqu铆 consiguieron parar la propuesta espa帽ola de autonom铆a que deb铆a concluir con la independencia del Sahara. Entonces la alianza marroco-mauritana aleg贸 que el estatuto de la regi贸n no estaba del todo claro y que deb铆a ser sometido a la Corte Internacional de Justicia para estudiar posibles v铆nculos hist贸ricos que acrediten su soberan铆a sobre la ex colonia espa帽ola (Villar, 1982: 263-278). 

En contra de lo que se pod铆a esperar, Argelia vot贸 a favor de la propuesta para que la AG emitiera la consulta a la Corte considerando que el fallo declarar铆a tajantemente que no exist铆an lazos de soberan铆a entre el Sahara y sus vecinos cuando los espa帽oles llegaron y que este impulsar铆a el proceso de descolonizaci贸n. Los argelinos estimaron que un dictamen de la CIJ deb铆a ser un argumento irrefutable para terminar con las pretensiones marroqu铆es. Este pudo ser un 芦craso error de c谩lculo禄 a la vista de lo que acab贸 sucediendo (Soroeta, 2001: 48). El 16 de octubre de 1975 la CIJ se pronunci贸 sobre la cuesti贸n planteada respondiendo que no hab铆a v铆nculos de soberan铆a entre el Sahara y los dos pa铆ses vecinos que impidan la aplicaci贸n de la Resoluci贸n 1514. No obstante, asent贸 que s铆 hubo v铆nculos jur铆dicos entre algunas tribus saharauis y el Sult谩n de Marruecos, 芦pero solo algunas禄 (Corte Internacional de Justicia, 1975, p谩rr. 107). 

Con esta ambig眉edad la Corte legitim贸 las aspiraciones de las partes implicadas. Mientras reafirmaba el derecho de libre determinaci贸n del pueblo saharaui, daba argumentos al Rey Hassan II para ocupar el territorio (Guindo y Bueno, 2016: 15). El pronunciamiento de la CIJ fue el pistoletazo de salida de una movilizaci贸n de 350.000 marroqu铆es para ocupar el Sahara Occidental que llevaba meses plane谩ndose (Ruiz Miguel, 1995: 184). Estos acontecimientos marcaron el inicio de una guerra entre el bloque mauritano-marroqu铆 y el Frente Polisario. 

La respuesta argelina a la guerra del Sahara Occidental 

La firma de los Acuerdos de Madrid con los que Espa帽a entreg贸 el Sahara a Marruecos y Mauritania dejaron a Argelia al margen de la cuesti贸n saharaui y alejaba la posibilidad del refer茅ndum para la independencia de un Estado aliado. Hassan II aleg贸 que el proceso de descolonizaci贸n hab铆a concluido puesto que el pueblo saharaui ya se hab铆a expresado a trav茅s de la Yama谩 鈥攃ompuesta por los jeques tribales鈥 (Hernando de Larramendi, 2010: 3). L贸gicamente el Gobierno argelino se opuso a los Acuerdos tripartitos pues entendi贸 que no contaron con la aprobaci贸n del pueblo saharaui o la de sus representantes (Soroeta, 2001: 141). Tambi茅n aleg贸 que la administraci贸n del territorio no aut贸nomo solo puede ser cedida a las Naciones Unidas para que concluya el proceso de descolonizaci贸n6. La ocupaci贸n militar del Sahara Occidental oblig贸 a la poblaci贸n a huir a Tinduf donde se establecieron los Campamentos de refugiados saharauis. La elecci贸n de esta regi贸n tiene l贸gica ya que era la 煤nica salida posible para no entrar en los territorios marroqu铆 al norte y mauritano al sur y este. Ante este escenario Argelia se volc贸 en la asistencia a los refugiados que llegaban en penosas condiciones. El escenario dejado por los Acuerdos de Madrid, favorable a una pol铆tica de hechos consumados, hac铆a que en t茅rminos estrat茅gicos la aceptaci贸n de campamentos de refugiados (que a su vez deb铆an servir como base administrativa del Frente Polisario) fuera la 煤nica alternativa para que la posibilidad de un Estado saharaui aliado siga viva. 

En febrero de 1976 el Ej茅rcito marroqu铆 atac贸 a un batall贸n argelino, matando a 200 hombres y cautivando a otros tantos, adem谩s de conseguir armamento y combustible7. Tras estos acontecimientos el presidente Boum茅di猫ne orden贸 a sus tropas que se abstuvieran de intervenir en la guerra saharaui. En nuestra opini贸n una intervenci贸n continuada de Argelia habr铆a supuesto una victoria segura y r谩pida para los intereses saharauis y de forma indirecta para Argelia pues los Ej茅rcitos marroqu铆 y mauritano estaban desbordados con las operaciones del Polisario. Sin embargo, los argelinos decidieron abstenerse. En la decisi贸n pudo influir la presi贸n internacional ejercida sobre el Gobierno argelino (Ruiz Miguel, 1995: 242-245). 

El repetido secuestro de ciudadanos franceses en territorio mauritano por parte de los guerrilleros saharauis provoc贸 las protestas de Francia que acus贸 a Argelia de estar detr谩s de estas operaciones. Para tratar de parar la sangr铆a que sufr铆a Mauritania a causa de la guerra el Gobierno galo ejecut贸 la denominada Operaci贸n Lamantin enviando a una unidad militar compuesta por 200 hombres, y aviones Jaguar que despegaban desde Dakar para atacar al Polisario. Adem谩s, Francia envi贸 instructores a Atar para el entrenamiento de oficiales mauritanos. As铆 se consum贸 la participaci贸n directa francesa en la guerra saharaui (Beseny艖, 2010: 91-92). 

Simult谩neamente se llevaba a cabo otra batalla feroz entre saharauis y marroqu铆es en el terreno diplom谩tico. El grueso de estos enfrentamientos gir贸 en torno a la proclamaci贸n de la Rep煤blica 脕rabe Saharaui Democr谩tica (RASD) el 27 de febrero de 1976. Marruecos denunci贸 que se trataba de una entidad 芦falaz禄 proyectada por Argelia para 芦quebrantar su integridad territorial禄 (Vagni, 2014: 666). Los saharauis iniciaron una carrera para lograr el reconocimiento internacional de su pa铆s consiguiendo numerosas victorias especialmente entre los pa铆ses africanos y latinoamericanos8. Sin lugar a dudas el mayor 茅xito logrado por el Frente Polisario es la integraci贸n de la RASD en la Organizaci贸n de la Unidad Africana (OUA) como Estado de pleno derecho en 1984. El apoyo diplom谩tico argelino fue imprescindible para los reconocimientos del Estado saharaui (Zoubir, 2015: 58). La diplomacia argelina tambi茅n jug贸 un papel muy importante en las negociaciones entre el Frente Polisario y Mauritania. La guerra saharaui agrav贸 la crisis econ贸mica mauritana y sumi贸 al pa铆s en la miseria (Cordero y Lemus, 2019: 328-331). Este panorama que provoc贸 varios golpes de Estado llev贸 a Nuakchot a renunciar a sus reclamaciones sobre el Sahara Occidental y a la firma de un acuerdo de paz con el Movimiento saharaui en 19799. El Gobierno argelino estaba interesado en este acuerdo en cuanto que dejaba fuera al m谩s d茅bil de los adversarios de su aliado, pudiendo el Ej茅rcito saharaui centrar sus esfuerzos en Marruecos. Otra raz贸n que pudo motivar a Argelia es que el armisticio favorecer铆a la normalizaci贸n de las relaciones con Mauritania, lo que le permitir铆a influir para ejercer alg煤n tipo de presi贸n sobre Marruecos. 

El fallecimiento del presidente argelino Houari Boum茅di猫ne en diciembre de 1978 abri贸 una interrogante sobre la continuidad de la ayuda argelina a los saharauis. La 茅poca de Chadli Benjdid (1979-1992) se caracteriz贸 por ser 芦m谩s pragm谩tica y m谩s moderada禄 que la de su antecesor Houari Boum茅di猫ne, tratando de impulsar relaciones con Marruecos, EEUU y Francia, sin abandonar su posici贸n tradicional sobre el Sahara Occidental (Zunes, 1995: 28). En 1989 Rabat y Argel restablecieron relaciones diplom谩ticas abriendo sus fronteras d茅cadas despu茅s10 (Moral Mart铆n, 2017: 6). 

En este contexto se dieron importantes pasos para la estabilidad y el desarrollo de la regi贸n del Magreb. Quiz谩s el m谩s importante fue la creaci贸n de la Uni贸n del Magreb 脕rabe (UMA) que se puso en marcha el 17 de febrero de 1989. La Organizaci贸n regional magreb铆 estaba compuesta por Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y T煤nez11. Otra iniciativa en este clima de distensi贸n entre argelinos y marroqu铆es fue la construcci贸n del Gaseoducto Magreb-Europa que conectaba los yacimientos argelinos de Hassi R麓mel con la red europea de gaseoductos, pasando por Marruecos12. Este contexto favoreci贸 la firma del Plan de Arreglo de 1991 para el alto al fuego entre saharauis y marroqu铆es (Secretario General de las Naciones Unidas, 1990). 

El rol argelino en el proceso de paz 

El conflicto armado en el Sahara Occidental se estanc贸 y ninguna de las partes era capaz de conseguir avances importantes (Fuente y Mari帽o, 2006: 119-134). La guerra generaba un alto coste para Marruecos mientras que Argelia 鈥攓ue se hab铆a convertido en el principal soporte de los saharauis desde la ruptura de relaciones de estos con Gadafi鈥 se sumergi贸 en una importante crisis econ贸mica. En 1988 las partes aceptaron poner fin a las hostilidades y celebrar un refer茅ndum que d茅 a la poblaci贸n del territorio la posibilidad de decidir su estatuto definitivo. El 6 de septiembre de 1991 entr贸 en vigor el alto al fuego y comenzaron los preparativos para poner en marcha el plebiscito que se tendr铆a que haber celebrado en enero de 1992. 

El declive de la situaci贸n econ贸mica en Argelia13 provoc贸 lo que algunos autores han llamado el 芦divorcio禄 entre el FLN, 煤nico partido legal hasta finales de los ochenta14, y el pueblo argelino (Uruburu, 2011: 216-218). Las movilizaciones lideradas por el Frente Isl谩mico de Salvaci贸n (FIS) se hicieron habituales y fueron endureciendo sus cr铆ticas al Gobierno. La ca贸tica situaci贸n del pa铆s a principios de los noventa desemboc贸 en una cruenta guerra civil conocida como el 芦Decenio negro禄 (Ma帽茅 et al, 2016: 29). Los continuos atentados del Grupo Isl谩mico Armado (GIA) se multiplicaron y obligaron al Gobierno argelino a dar prioridad a los asuntos internos (S谩nchez Rojas, 2012: 6) y ello provoc贸 una reducci贸n del apoyo argelino al Polisario, sin que ello suponga un acercamiento a Marruecos (Thieux, 2017: 126). 

En este contexto las tensiones de Argelia con Marruecos volvieron a los niveles habituales. El clima favorable a la aprobaci贸n del Plan de Arreglo evolucion贸 tras el estallido de la guerra civil argelina a una desconfianza mutua. Tras el atentado terrorista en Marrakech el 24 de agosto de 1994 que cost贸 la vida a dos turistas espa帽oles Marruecos acus贸 a los servicios de inteligencia argelinos de estar detr谩s de los atentados e impuso visado a los ciudadanos de este pa铆s. Argelia cerr贸 las fronteras terrestres que permanecen as铆 desde entonces (Torres, 2013: 13). 

Esto perjudic贸 al desarrollo de la UMA pues a medida que fueron pasando los primeros meses desde su creaci贸n el optimismo de los pa铆ses iba decayendo. Fueron apareciendo diferencias entre los dos pa铆ses decisivos en el proceso de integraci贸n que antes hab铆an sido tapadas por el clima de optimismo. Como era previsible, la cuesti贸n del Sahara Occidental fue una de las principales razones del fracaso del proyecto (Hernando de Larramendi, 2012: 53-56). 

Tras la entrada en vigor del alto al fuego y el compromiso de la ONU de celebrar un plebiscito desplegando para ello a la Misi贸n de las Naciones Unidas para el Refer茅ndum en el Sahara Occidental (MINURSO), el conflicto parec铆a estar en su 煤ltima fase. Sin embargo, los continuos aplazamientos del plebiscito por profundas diferencias entre las partes entorno al censo de votantes 鈥攃on la movilizaci贸n de m谩s de 300.000 ciudadanos por parte de Rabat para buscar 芦un censo a la medida禄 que le asegure la victoria en el refer茅ndum (Hernando de Larramendi, 2010: 5-6)鈥 y la incapacidad de la ONU para impulsar una soluci贸n paralizaron la aplicaci贸n del Plan de Arreglo. En mayo de 1996 el CS suspendi贸 el proceso de identificaci贸n porque entendi贸 que las partes no estaban cooperando con la MINURSO y evacu贸 a la mayor parte del personal desplegado en el Sahara y en los Campamentos de refugiados (Consejo de Seguridad, 1996). Al poco de tomar posesi贸n en 1997 como SG de la ONU Kofi Annan nombr贸 al norteamericano James Baker como Enviado personal para el Sahara Occidental con la misi贸n principal de realzar el proceso15. Baker consigui贸 organizar conversaciones directas entre las partes. Las rondas de Lisboa (23 de junio de 1997), Londres (19 y 20 de julio), Lisboa nuevamente (finales de agosto) y Huston (19 de septiembre) concluyeron con avances espectaculares y suficientes para desbloquear la situaci贸n (Secretario General, 1997). El acceso de Mohamed VI al trono tras el fallecimiento de su padre Hassan II en 1999 fue un hecho esperanzador pues se entendi贸 como el inicio de una nueva era en Marruecos que deb铆a favorecer el desbloqueo del conflicto. 

Ese mismo a帽o llegaba a la presidencia argelina Abdelaziz Buteflika quien prometi贸 que tratar铆a de mejorar las relaciones con el vecino marroqu铆 (Thieux, 2016: 235-236). Un clima de distensi贸n entre Argelia y Marruecos como el vivido a finales de los ochenta deb铆a favorecer los avances en la cuesti贸n saharaui y salvar el proyecto de integraci贸n magreb铆. Buteflika consigui贸 restaurar la imagen de Argelia despu茅s de la guerra civil y dar un impulso a la pol铆tica exterior promoviendo el acuerdo de paz entre Etiop铆a y Eritrea en 2000 o la formaci贸n de la Nueva Alianza para el Desarrollo de 脕frica (NEPAD) (Boukhars, 2019: 244-245). 

El 30 de diciembre de 1999 la MINURSO hizo p煤blica la lista final de votantes que iban a poder participar en el refer茅ndum. De las 185.000 solicitudes que se presentaron solo se admiti贸 a 86.425. El Gobierno marroqu铆 present贸 131.000 alegaciones llevando el proceso al colapso y amenazando con abandonar la posibilidad del refer茅ndum. Desde la llegada de Mohamed VI al trono Marruecos ha ido descartando el refer茅ndum con la opci贸n de la independencia, emple谩ndose para demorar el proceso al m谩ximo para que el agotamiento y las duras condiciones en los Campamentos terminen empujando a los saharauis a renunciar a su emancipaci贸n en favor de una soluci贸n 芦realista禄. De esta forma el conflicto saharaui entr贸 en un callej贸n sin salida. 

A partir de esta fase Argelia fue ganando protagonismo en la controversia asumiendo un rol m谩s activo en las conversaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario y haciendo observaciones a las propuestas presentadas por James Baker. El presidente argelino dijo en relaci贸n al Acuerdo marco o Plan Baker I que este no era apropiada porque 芦privilegia un solo criterio, el de la integraci贸n del S谩hara Occidental al Reino de Marruecos禄, alej谩ndose del principio de libre determinaci贸n y de la posibilidad de lograr 芦una soluci贸n pol铆tica que sea mutuamente aceptable禄 (Secretario General, 2001: 14-20). L贸gicamente la propuesta no fue aceptada por el Frente Polisario. 

En febrero de 2002 el SG de la ONU Kofi Annan present贸 al CS cuatro opciones para solucionar la controversia entre las que destacamos la de dividir el territorio entre Marruecos y el Frente Polisario de acuerdo a la partici贸n llevada a cabo en 1976 con Mauritania. El propio SG afirm贸 que esta propuesta ser铆a apoyada por Argelia como una soluci贸n viable (Secretario General, 2002). Pero la iniciativa tampoco pudo prosperar puesto que tanto el CS como las partes la rechazaron. 

En mayo de 2003 James Baker trajo una segunda propuesta que planteaba un periodo transitorio del Sahara en Marruecos para despu茅s celebrar el refer茅ndum con la novedad de incluir la opci贸n de la autonom铆a permanente como 芦tercera v铆a禄 (Soroeta, 2005: 11-17). Argelia volvi贸 a presentar sus observaciones (Secretario General, 2003: 44-58) en las que objetaba algunas cuestiones de la propuesta. Sin embargo, este pa铆s habr铆a sido clave para que el Polisario terminara aceptando el Plan Baker. Pero la negativa tajante de Rabat a todo refer茅ndum con opci贸n de la independencia y el incondicional apoyo de Francia en el CS hicieron fracasar el Plan Baker II y el diplom谩tico estadounidense dimiti贸, consciente que ya no pod铆a conseguir m谩s avances (Theofilopoulou, 2006: 12). Tras su marcha Baker asegur贸 que en las manos de Argelia estaba la decisi贸n de volver a la guerra: 芦Mientras Argelia le diga al Polisario que no combata, no va a combatir禄16. 

Tras la presentaci贸n de la iniciativa marroqu铆 de autonom铆a para el Sahara en 2007 el CS llam贸 a las partes para entablar negociaciones directas. La ONU pudo celebrar cuatro rondas de negociaciones en Manhasset (Nueva York)17 entre el Polisario y Marruecos adem谩s de la participaci贸n de Argelia y Mauritania que asistieron en calidad de observadores a las rondas de apertura y clausura (Riquelme Cortado, 2012: 315-317). Sin embargo, las negociaciones terminaron fracasando. Una de las razones de este fracaso fue la negativa marroqu铆 a negociar con el Frente Polisario puesto que considera que es Argelia quien debe sentarse a negociar. Desde entonces el conflicto se encuentra bloqueado. 

La par谩lisis de la diplomacia argelina y sus consecuencias para el conflicto saharaui 

El bloqueo de la controversia saharaui ha influido en el cambio de estrategia de las partes para conseguir avances. Abandonada la posibilidad del refer茅ndum para concluir el proceso de descolonizaci贸n, la diplomacia marroqu铆 ha evolucionado para defender que el conflicto es una diferencia regional que debe tener una soluci贸n pragm谩tica basada en el entendimiento con Argelia. A pesar de este nuevo enfoque el Gobierno marroqu铆 considera que la resoluci贸n de esta controversia debe ser competencia exclusiva de la ONU. Una de las razones que explican esta postura es el apoyo incondicional de Francia en el CS para bloquear cualquier iniciativa que conduzca al refer茅ndum favoreciendo as铆 la congelaci贸n del conflicto. 

Por su parte los saharauis han ido desplazando el foco de su lucha a los Territorios ocupados del Sahara Occidental con manifestaciones pac铆ficas favorables a la autodeterminaci贸n. La represi贸n con las que habitualmente eran respondidas estas manifestaciones por parte de las autoridades marroqu铆es18 y el desarrollo y generalizaci贸n de las nuevas tecnolog铆as ha llevado a la parte saharaui a centrar su estrategia la denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos (DDHH en adelante) ante los foros internacionales. La Intifada saharaui de 2005, la huelga de hambre de la activista Aminatu Haidar en Canarias en 2009 o el violento desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik 鈥攑r贸ximo a El Aaiun, la capital del Sahara Occidental鈥 han conseguido la atenci贸n internacional a la precaria situaci贸n de DDHH en el territorio (Fern谩ndez-Molina, 2015). Algunos observadores coinciden en se帽alar que el campamento protesta saharaui fue el primer cap铆tulo de la Primavera 脕rabe. 

Las movilizaciones que han sacudido el mundo 谩rabe provocando las ca铆das de los reg铆menes de Mubarak (Egipto), Ben Ali (T煤nez) o Gadafi (Libia) apenas se han notado en Argelia y Marruecos. La baja intensidad de las protestas en comparaci贸n con otros Estados y las estrategias de choque de ambos Gobiernos han dejado sin efecto las movilizaciones. La aprobaci贸n de una Constituci贸n (Ruiz Miguel, 2012)19 en julio de 2011 y algunas medidas formales de apertura por parte del Rey han bastado para dejar sin efecto las manifestaciones. Las consecuencias devastadoras de las revueltas en Libia, Egipto y Siria y el reciente recuerdo del 芦Decenio Negro禄 han sido utilizados por el Gobierno argelino para contener las protestas (Hernando de Larramendi, 2018: 4). 

Tras m谩s de una d茅cada de relaciones g茅lidas, Marruecos realiz贸 un t铆mido acercamiento a su vecino del este, aprovechando la nueva era que parec铆a iba a marcar la Primavera 脕rabe. Ejemplo de ello fue la visita en enero de 2012 鈥攍a primera que realizaba鈥 del entonces ministro de Exteriores marroqu铆 Al Othmani a Argel para fomentar una estrecha cooperaci贸n entre ambos pa铆ses que en un futuro podr铆a servir para suavizar la posici贸n argelina sobre la cuesti贸n saharaui. Pero este acercamiento qued贸 en nada cuando una delegaci贸n marroqu铆 se retir贸 del funeral del ex presidente argelino Ahmed Ben Bella por la asistencia de una representaci贸n de la RASD (ABC, 2012). Las declaraciones del presidente Buteflika en Abuja (Nigeria) en las que mostr贸 su apoyo para que la Minurso vigilara los Derechos Humanos en el Sahara Occidental provoc贸 la retirada del embajador marroqu铆 en Argelia (Thieux, 2016: 235-236). Con estos gestos Argel y Rabat han dejado claro la firmeza de sus posiciones en la cuesti贸n del Sahara. El escenario devastador dejado por las revueltas 谩rabes y los pasos para afrontar esta nueva realidad reflejan que el Sahara Occidental es solo una de las batallas 鈥攅so s铆, la m谩s importante鈥 de la guerra que argelinos y marroqu铆es libran por la hegemon铆a en el Magreb. 

La diplomacia argelina ha sabido jugar un rol relevante en la escena internacional20, primero como abanderado de la lucha anticolonial y despu茅s como un referente para combatir el terrorismo (Zoubir, 2015: 63-65), lo que contribuy贸 para fortalecer las relaciones con pa铆ses como EEUU, especialmente despu茅s de los atentados del 11-S. Los norteamericanos hab铆an mostrado mayor inter茅s en Marruecos y T煤nez mientras que Argelia era considerado una especie de 芦chico malo禄 (Zoubir y Benabdallah, 2005: 197). Por otro lado, el pa铆s magreb铆 es un socio estrat茅gico para la Uni贸n Europea. Adem谩s de la estrecha colaboraci贸n en 谩mbitos como la lucha antiterrorista o el control de fronteras este pa铆s es el origen del 20% del gas que se consume en la UE (S谩nchez Ortega, 2019: 234). 

Desde la d茅cada de los noventa la dependencia de Espa帽a del gas natural argelino ha ido increment谩ndose y favoreciendo la proliferaci贸n de relaciones econ贸micas entre compa帽铆as del sector de ambos pa铆ses (Ma帽茅 Estrada, 2009). Esto ha permitido a las autoridades argelinas llevar a cabo una 芦diplomacia energ茅tica禄 para modular la posici贸n de algunos pa铆ses europeos sobre la cuesti贸n del Sahara Occidental. Un ejemplo es el incremento del 20% del precio de la energ铆a en Espa帽a tras la visita de Juan Carlos I a Marruecos en 2007, interpretada esta visita como un apoyo al plan marroqu铆 de autonom铆a para el Sahara (Govantes, 2019: 119). 

Mientras Argelia atravesaba la guerra civil la diplomacia marroqu铆 se reforz贸 y empez贸 a lograr que algunos Estados rompan relaciones con la RASD y revoquen su reconocimiento (Belkaid, 2009: 341). Este hecho se ha acentuado desde 2013 tras la enfermedad de Buteflika cuando se hizo evidente el retroceso de la diplomacia argelina (Boukhars, 2019: 248). El presidente, que cuenta con una amplia experiencia en este 谩mbito 鈥攆ue ministro de Exteriores durante m谩s de 16 a帽os coincidiendo con la 茅poca dorada de la diplomacia argelina de los sesenta y setenta鈥, se ha reservado el grueso de las decisiones de la acci贸n exterior. Ello explica que durante su periodo activo el presidente haya conseguido restaurar la imagen de su pa铆s que hab铆a quedado muy deteriorada tras la guerra civil, y tras su enfermedad la acci贸n diplom谩tica argelina se haya paralizado. 

Argelia ha sido objeto de cr铆ticas por su negativa a participar en la ofensiva internacional para combatir a los grupos extremistas en la regi贸n. La decisi贸n de las autoridades argelinas de no participar en las operaciones Serval Barkhane promovidas por Francia en Mali 鈥攊nvocando el principio de no injerencia en asuntos de otros Estados鈥攍imit谩ndose a ceder su espacio a茅reo a las fuerzas francesas ha deteriorado la imagen que el pa铆s ven铆a construyendo de aliado indispensable para combatir el terrorismo internacional (Ammour, 2015). La gesti贸n del secuestro de la planta de gas de Ain Aminas (en Ilizi) en enero de 2013 por parte del Gobierno argelino que culmin贸 con la matanza de 45 personas ha abierto interrogantes sobre la capacidad del pa铆s para proteger zonas estrat茅gicas de su territorio (Arteaga y Escribano, 2013). 

Otro factor que ha influido en el deterioro de la renta diplom谩tica argelina ha sido la profunda transformaci贸n sufrida por los servicios de inteligencia a lo largo de la pasada d茅cada (Ma帽茅 et al, 2016: 33-38). A ello hay que sumar que Argelia ha sido muy proteccionista en comparaci贸n con otros pa铆ses vecinos como pone de manifiesto la Ley de Finanzas de 201621 que limitaba la participaci贸n extranjera en las empresas argelinas al 49% lo que ha limitado la inversi贸n en el pa铆s. Por 煤ltimo, aunque el r茅gimen argelino ha salido ileso de la Primavera 脕rabe su legitimidad ante los pa铆ses occidentales ha quedado muy tocada. 

La par谩lisis argelina se ha contrarrestado desde Rabat con una diplomacia m谩s activa. Con su llegada al trono Mohamed VI ha otorgado un enfoque distinto a las relaciones con los pa铆ses africanos donde la cuesti贸n del Sahara se hab铆a convertido en un obst谩culo y por ello Marruecos se ha visto obligado a abandonar la censura contra los Estados que reconocen a la RASD para favorecer relaciones m谩s pragm谩ticas (Boukhars, 2019: 251). Las tres giras realizadas que el monarca llev贸 a cabo en los primeros diez a帽os de su reinado han supuesto el origen de importantes lazos econ贸micos22 y pol铆ticos. En los pa铆ses del 脕frica Occidental y del Sahel la diplomacia marroqu铆 ha tratado de crear una zona de influencia propia 鈥攑ara lo cual el puesto fronterizo de Guerguerat entre el Sahara Occidental y Mauritania ha jugado un papel clave 鈥 tratando de competir con Argelia y restar apoyos a la RASD (Barre帽ada, 2021: 253-254). La inestabilidad generada tras la ca铆da de Gadafi y la rebeli贸n de los Tuareg en Mali ha convertido al Sahel en un nuevo escenario donde Rabat y Argel rivalizan por ejercer su influencia (Hernando de Larramendi, 2018). 

La vuelta de Marruecos a la UA el 31 de enero de 2017 en la Cumbre de Addis Abeba se ha interpretado como una victoria diplom谩tica puesto que adem谩s de desarrollar los lazos que ya tiene con los pa铆ses africanos permitir铆a la expulsi贸n de la RASD desde dentro. Sin embargo, el Polisario se apunta la victoria ya que Marruecos acept贸 sentarse al lado del Estado saharaui y ratific贸 sin reservas el Acta Fundacional de la Uni贸n Africana que supone aceptar la independencia e integridad territorial de los otros Estados miembros (Mateo, 2017). La expulsi贸n de la RASD a d铆a de hoy no se contempla y por ello la idea del retorno podr铆a responder a, por un lado, suavizar la posici贸n de pa铆ses muy activos en la cuesti贸n saharaui como Tanzania o Nigeria mediante la creaci贸n de lazos econ贸micos que a largo plazo puedan decantarse por las tesis marroqu铆es y, por otro, acabar con la hegemon铆a que Argelia se hab铆a ganado en 脕frica por su apoyo a los procesos de descolonizaci贸n. 

Durante el mencionado impasse de la diplomacia argelina las relaciones con la RASD han seguido siendo excelentes23. Argelia ha mantenido desde los primeros a帽os una estrecha cooperaci贸n con las autoridades saharauis en 谩mbitos tan esenciales como la Educaci贸n y la Salud p煤blica24. Aunque el Frente Polisario controla cerca de un tercio del Sahara Occidental, los Campamentos de refugiados en Argelia son su base administrativa y funcionan de forma provisional como un Estado independiente dentro de otro. Desde la llegada de los refugiados saharauis la Media Luna Argelina trabaja haciendo un seguimiento del reparto de alimentaci贸n y equipamiento para atender a las necesidades de este colectivo. A ella se han ido sumando otras organizaciones argelinas como Recontre et Developpment, SOS Femmes en Detresse o AFAD para el reparto de productos higi茅nicos (Trasasmontes, 2011: 306). 

Rabat, bas谩ndose en esta cooperaci贸n, siempre ha defendido que este es un conflicto artificial, creado y sostenido por Argelia que arma al Polisario y acoge a los refugiados saharauis. Si bien es cierto que Argelia es el principal soporte de la guerrilla saharaui, hay que destacar que no es el 煤nico. La ayuda militar proporcionada en su d铆a por Gadafi, como reconocen desde el Polisario, fue crucial para los resultados cosechados en la primera guerra del Sahara Occidental. 

Tampoco se puede ignorar el creciente activismo de Sud谩frica en los foros internacionales para la defensa del derecho de libre determinaci贸n del pueblo saharaui. La colaboraci贸n de Cuba con los saharauis en 谩mbitos tan sensibles como la Educaci贸n o la Salud se ha mantenido desde los primeros a帽os de conflicto. 驴Por qu茅 no afirmar tambi茅n que estos pa铆ses son parte directa en la cuesti贸n del Sahara Occidental? 

Es bien conocido que Argelia ha favorecido tradicionalmente a los MLN que luchan por la independencia de sus territorios (Boukhars, 2019: 244). Los Gobiernos argelinos apoyaron la lucha de las guerrillas en los procesos de liberaci贸n de la mayor铆a de pa铆ses que hoy forman la Uni贸n Africana (Zoubir, 2015: 56). Buteflika lleg贸 a asegurar que si el pueblo saharaui se decanta por la integraci贸n en Marruecos 茅l ser铆a el primero en felicitar esa uni贸n (Thieux, 2017: 123) lo que da una idea de la posici贸n formal de Argelia, favorable al refer茅ndum y dispuesto a aceptar sus resultados. Hoy en d铆a el pa铆s magreb铆 se ha convertido en uno de los mayores defensores de la causa palestina. 驴Por qu茅 Argelia no iba a tener el mismo rol en un territorio vecino como es el Sahara Occidental? 

Tampoco parece un argumento acertado hacer de Argelia una parte del conflicto saharaui porque en ella se encuentren refugiadas cerca de 200.000 personas. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) calcula que m谩s de 5,7 millones de refugiados palestinos se encuentran repartidos en cinco 谩reas: Gaza, Cisjordania 鈥 incluida Jerusal茅n Este-, Jordania, Siria y L铆bano (UNRWA, 2021). Aplicando el razonamiento marroqu铆, 驴ser铆a viable afirmar que Jordania, Siria y L铆bano son partes directas en el conflicto palestino-israel铆 porque en ellos se encuentran importantes n煤cleos de poblaci贸n palestina? 

El camino hacia la convulsi贸n 

En clave interna, Argelia ha vivido una crisis pol铆tica sin precedentes. El anuncio de Abdelaziz Buteflika para presentarse a un quinto mandato en las elecciones presidenciales ha sido el origen de las mayores protestas en la historia reciente del pa铆s (Bustos, 2019). Tras la intensificaci贸n de las protestas y el aumento de sus demandas, el presidente Buteflika anunci贸 su dimisi贸n a principios de abril de 2019 (De Andr茅s, 2019). Despu茅s de un proceso de di谩logo con las fuerzas pol铆ticas se pudieron convocar elecciones presidenciales el 12 de diciembre. En la primera vuelta result贸 vencedor Abdelmajid Tebboune con el 58% de los votos tomando posesi贸n el 23 de diciembre (Oficina de Informaci贸n Diplom谩tica, 2020: 4). A pesar de estas transformaciones hay quien defiende que el sistema no ha cambiado (Amirah Fern谩ndez, 2019: 2). 

En este nuevo contexto muchos se vuelven a preguntar sobre el apoyo de los argelinos a la causa saharaui. Es complicado hablar de una posici贸n un谩nime del Hirak sobre esta cuesti贸n por la pluralidad de organizaciones que en 茅l han participado, sin embargo, algunas figuras representativas del movimiento ciudadano como Abderrazak Makri o Karim Tab煤 se han pronunciado a favor del refer茅ndum25. Parece evidente que existe un consenso social sobre esta cuesti贸n. A pesar de algunas voces divergentes como la del ex secretario general del FLN Amar Saadani26, gran parte de la poblaci贸n se alinea con el Gobierno para promover la descolonizaci贸n de Palestina y el Sahara Occidental. 

Se ha especulado con los intereses que podr铆an estar detr谩s del apoyo argelino a los saharauis. Quiz谩s la m谩s referida sea la b煤squeda de una salida al Oc茅ano Atl谩ntico para exportar los minerales extra铆dos de Gar Ybeilat (130 km al sureste de la ciudad de Tinduf). En este sentido recuerda Zunes que Argelia tiene 700 millas de costa (m谩s de 1100 km) en el Mediterr谩neo 鈥攊ncluyendo algunos puertos鈥, todas las carreteras y l铆neas de ferrocarril para el comercio internacional est谩n orientadas al Mediterr谩neo y si quisiera una salida al Atl谩ntico para transportar los minerales de hierro cercanos a Tinduf podr铆a llegar f谩cilmente a un acuerdo con Marruecos o Mauritania, sin necesitar un Sahara independiente (1995: 27-28). 

Pocos d铆as despu茅s de las elecciones presidenciales fallec铆a el Jefe del Estado Mayor y hombre fuerte durante el periodo transitorio Ahmed Gaid Saleh. El mismo d铆a se anunci贸 que el comandante de las Fuerzas de Tierra Said Chengriha ser铆a el sustituto. Curiosamente Chengriha particip贸 en la 芦Guerra de las Arenas禄 en 1963. Poco antes de su nombramiento como Jefe del Estado Mayor hab铆a sido jefe de la 3陋 Regi贸n 鈥攃uyos efectivos custodian Tinduf鈥攄el Ej茅rcito de Liberaci贸n Popular de su pa铆s y su simpat铆a a la causa saharaui no es un secreto. El nombramiento de Chengriha ha sido un gesto claro de Tebboune para confirmar la tendencia de distanciamiento con Marruecos y acentuar a煤n m谩s si cabe su apoyo al Frente Polisario. 

芦La Guerra Fr铆a del Magreb禄 que libran Argelia y Marruecos se encuentra en su momento m谩s tenso desde hace cuatro d茅cadas y con tendencia al alza (Amirah Fern谩ndez, 2021). En los 煤ltimos a帽os la rivalidad entre ambos Estados ha estado caracterizada generalmente por enfrentamientos verbales y alg煤n que otro cap铆tulo de tensi贸n que no ha ido m谩s all谩 (Echeverr铆a, 2012: 221). Sin embargo, en los 煤ltimos a帽os se ha producido un deterioro notable en las relaciones diplom谩ticas, llegando a una situaci贸n l铆mite para la estabilidad de la regi贸n. 

Argelia y Marruecos son los mayores compradores de armas en el continente. En el periodo 2015-2019 Argelia fue el sexto mayor importador de armamento del mundo con el 4,2% y el segundo de 脕frica. Rusia es el principal proveedor de Argelia en este mercado pues el 67% del material adquirido proviene de Mosc煤 (SIPRI, 2020: 7). Por su parte Marruecos aument贸 su importaci贸n m谩s del 500% en el periodo 2011-2015 (SIPRI, 2016) y ha reforzado la cooperaci贸n militar con el Consejo de Cooperaci贸n del Golfo y los pa铆ses europeos, especialmente Francia (Moral Mart铆n, 2017: 6-14). El presupuesto que el Gobierno argelino destin贸 a Defensa en 2018 rond贸 los 10.000 millones de d贸lares (Amirah Fern谩ndez, 2019: 3). 

La situaci贸n en el Magreb ha empeorado considerablemente tras la reanudaci贸n de las hostilidades entre Marruecos y el Frente Polisario el 13 de noviembre de 202027. La evidente incapacidad de la ONU para encontrar una soluci贸n ha ido dando paso a la frustraci贸n en muchos sectores de la poblaci贸n saharaui. Reflejo de ello es el bloqueo de Guerguerat por activistas venidos de los Campamentos y de la franja del Sahara Occidental controlada por el Frente Polisario para denunciar su uso ilegal por parte de Marruecos. Las FAR terminaron saliendo a la zona 芦desmilitarizada禄 para rehabilitar el tr谩fico acabando definitivamente con el alto al fuego y abriendo una nueva fase en el conflicto. 

De inmediato Argelia reforz贸 su frontera con el Sahara Occidental y dej贸 claro que estas eran 芦una l铆nea roja禄 y que si son alcanzadas intervendr铆a en la contienda (Salem, 2020). La reforma de la Constituci贸n28 argelina a finales de octubre de 2020 habilita al Ej茅rcito para poder intervenir fuera de las fronteras del pa铆s en misiones de paz o cuando los intereses nacionales se vean amenazados (Ouabou, 2020). Esto abre la posibilidad de una intervenci贸n argelina en el Sahara que en 煤ltima instancia no se alejar铆a de lo que ped铆a la Resoluci贸n 2983 (XXVII) de la Asamblea General aprobada en 197229. 

El 10 de diciembre Donald Trump reconoci贸 oficialmente la soberan铆a marroqu铆 sobre el Sahara Occidental (Gonz谩lez Vega, 2021)30 acentuando a煤n m谩s si cabe el clima agitado tras la ruptura del alto al fuego. El paso dado por el presidente estadounidense antes de abandonar la Casa Blanca se enmarca en el contexto de los Acuerdos de Abraham para la normalizaci贸n de las relaciones entre el Estado de Israel y algunos pa铆ses 谩rabes, entre ellos Marruecos. Trump reconoc铆a la soberan铆a marroqu铆 sobre el Sahara Occidental y a cambio Marruecos establec铆a relaciones diplom谩ticas con Tel Aviv que a su vez favorecer铆a la cooperaci贸n trilateral Marruecos-Israel-EEUU. Se habl贸 entonces de la venta de los F-35 por parte de Washington a Rabat, la apertura de un consulado estadounidense en Dajla y la construcci贸n de una base militar en Guerguerat. Este hecho ha elevado el nivel de alerta en el ej茅rcito argelino que ha intensificado los entrenamientos a gran escala como el llevado a cabo el 18 de enero de 2021 en la regi贸n de Tinduf con la presencia de Said Chengriha. Argelia ha tratado de contrarrestar esta alianza firmando acuerdos militares con Rusia como el concluido por el Jefe del Estado Mayor en su visita a Mosc煤 a finales de junio de 2021 por valor de 7.000 millones de d贸lares (V铆lchez, 2021). En el 煤ltimo a帽o Mosc煤 ha tratado de fortalecer sus relaciones con Argelia como aliado estrat茅gico para ganar presencia en el Magreb y contrarrestar los acuerdos firmados por EEUU. Algunas informaciones apuntan a la compra del caza furtivo Sukhoi Su-57 por parte de Argelia 鈥攍o que la convertir铆a en el primer pa铆s del mundo en obtenerlo鈥 y del sistema de defensa antia茅rea S-400 (Rom谩n, 2021). 

En relaci贸n al Sahara Occidental, Rusia ven铆a mostrando su respaldo a la celebraci贸n del refer茅ndum y descalificando a la decisi贸n de Trump31 y este pudo ser el detonante de una crisis bilateral con Rabat. En octubre de 2021 el embajador ruso en Marruecos Valerian Shuvaev fue convocado por su Gobierno sin trascender mucha m谩s informaci贸n al respecto. Un gesto especialmente significativo fue la recepci贸n de una delegaci贸n saharaui por parte de altos cargos del Gobierno ruso en Mosc煤 el 20 de octubre de ese a帽o (SPS, 2021). La decisi贸n de recibir a la delegaci贸n del Frente Polisario pudo ser un gui帽o de la estrategia rusa en el Sahara Occidental (Alaoui, 2021). Esta hip贸tesis se hace m谩s fuerte observando el rol mucho m谩s activo de Mosc煤 en los debates para aprobar la 煤ltima resoluci贸n del CS, posici贸n a la que se ha sumado China (Meneses, 2021). 

La llegada de Sabri Boukadoum al ministerio de Exteriores en 2019 supuso la reactivaci贸n de la diplomacia argelina despu茅s de a帽os en un segundo plano. Argelia anunci贸 el 24 de agosto de 2021 la ruptura de relaciones diplom谩ticas con Marruecos al considerar que Rabat hab铆a violado los compromisos fundamentales aceptados en 1988 para restablecer relaciones, entre ellos el apoyo a 芦una soluci贸n justa al conflicto del Sahara Occidental a trav茅s de un refer茅ndum de autodeterminaci贸n禄32. Previamente la Misi贸n permanente de Marruecos ante la ONU apoy贸 el derecho de libre determinaci贸n de la Regi贸n de Cabilia. Una de las primeras consecuencias de la crisis entre argelinos y marroqu铆es fue el cierre del Gaseoducto Magreb Europa (GME) que conecta a Argelia y Espa帽a pasando por Marruecos. Esta medida afecta tambi茅n a Espa帽a que tendr谩 que pactar con Argelia f贸rmulas alternativas al GME para cubrir la demanda (Taleg贸n, 2021). 

La Uni贸n Europea mira con expectaci贸n este cuerpo a cuerpo entre dos Estados donde tiene intereses estrat茅gicos considerables. La falta de posiciones comunes evita un papel m谩s relevante de la Uni贸n tras la escalada en el Sahara Occidental, centrando su acci贸n en el 谩mbito humanitario (Barre帽ada, 2021: 257). La UE ha confirmado que su posici贸n en el conflicto saharaui no ha cambiado 鈥渂asada en el pleno respeto de la legalidad internacional de acuerdo con las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas鈥33. El Tribunal General de la Uni贸n Europea (TGUE) ha anulado recientemente dos acuerdos comerciales con Marruecos por aplicarse al TNA del Sahara Occidental sin el consentimiento de la poblaci贸n saharaui o de sus representantes34. 

Tras la decisi贸n de Trump la diplomacia marroqu铆 encabezada por Nacer Bourita ha tratado de forzar a los Estados europeos a que sigan los pasos de EEUU. El rechazo de Alemania 鈥攓ue ha sido uno de los pa铆ses m谩s cr铆ticos con la decisi贸n35鈥 a las pretensiones marroqu铆es ha provocado una crisis diplom谩tica con Marruecos que contin煤a hasta la fecha en que se redacta este art铆culo (Mohsen-Finan y Jamai, 2021). Marruecos intent贸 por todos los medios que Espa帽a como potencia administradora del territorio muestre un apoyo rotundo a su soberan铆a sobre el Sahara, pero el Gobierno de S谩nchez se ha negado aferr谩ndose a la posici贸n de la ONU. La acogida en Espa帽a del l铆der del Frente Polisario Brahim Ghali, despu茅s de su contagio por COVID-19, ha sido utilizada por Marruecos como pretexto para romper relaciones diplom谩ticas. Hasta la fecha no se ha materializado ninguno de los acuerdos firmados con EEUU para el reconocimiento del Sahara, lo que ha acentuado a煤n m谩s la frustraci贸n de Bourita. 

El estallido del conflicto armado entre el Polisario y Marruecos y los hechos que ha desencadenado ponen a la Uni贸n en una situaci贸n muy comprometida. Las dimensiones y las consecuencias de este nuevo panorama son a煤n inciertos, pero en estas condiciones no se puede descartar ning煤n escenario. Una guerra entre Argelia y Marruecos cada vez parece m谩s cercana. La muerte de tres ciudadanos argelinos a manos de las FAR en el Sahara Occidental y la contundente respuesta del Gobierno argelino anunciando que habr谩 represalias son reflejo del nivel de tensi贸n alcanzado (Cembrero, 2021). En tal escenario la intervenci贸n extranjera de otras potencias y la diversificaci贸n de actores es algo muy probable. El cierre del GME que afecta a Espa帽a y Portugal hace pensar que si la tensi贸n en el Magreb confirma su tendencia al alza los efectos de la misma se notar谩n con fuerza en la UE. 

Conclusiones 

La naturaleza del conflicto del Sahara Occidental debe quedar fuera de toda clase de dudas, en cuanto a claro caso de descolonizaci贸n que la IV Comisi贸n de la AG de la ONU analiza cada a帽o. A pesar del rol jugado por los pa铆ses vecinos, parece quedar muy claro que Marruecos y el Frente Polisario son las 煤nicas partes directas de esta controversia, pues son los que reivindican abiertamente la soberan铆a del territorio y buscan cuantos apoyos sean necesarios para implantar sus proyectos pol铆ticos. Argelia se ha posicionado en esta cuesti贸n claramente a favor del derecho de libre determinaci贸n del pueblo saharaui en l铆nea con la posici贸n tradicional de este pa铆s en otras controversias similares. Esto le ha hecho convertirse en el aliado por antonomasia del Frente Polisario a quien la ONU reconoce como el representante leg铆timo de los saharauis. Marruecos nunca ha aceptado esta postura y acusa a Argelia de ser la llama que mantiene encendido a este conflicto. 

En nuestra opini贸n el apoyo argelino a los saharauis se basa tambi茅n en factores geoestrat茅gicos, enmarcados en la cl谩sica rivalidad con Marruecos por la hegemon铆a en el Magreb, donde un Estado saharaui aliado de Argelia decantar铆a definitivamente la balanza a favor de Argel. Las diferencias entre Argel y Rabat son anteriores al contencioso saharaui y se han reproducido en otras regiones. El Sahara Occidental se ha convertido en un escenario m谩s de lucha por la hegemon铆a en el Magreb donde los dos reg铆menes han dejado claras sus posiciones antag贸nicas. Por otro lado, no hay que descartar que, una vez asegurado el Sahara, los marroqu铆es activen las viejas reivindicaciones sobre el oeste argelino. De esta forma Argelia, apoyando a los saharauis para lograr su independencia, tambi茅n protege su integridad territorial frente a futuras reivindicaciones. 

Algunos autores han defendido que la cuesti贸n del Sahara Occidental es un conflicto trilateral entre Marruecos, el Frente Polisario y Argelia. Si bien es cierto que Argelia ha ido tomando cada vez m谩s protagonismo en la cuesti贸n saharaui, siendo el soporte m谩s fuerte del Frente Polisario desde el cese del apoyo libio en 1984, no parece acertado colocarla como una parte directa en la disputa. Si se considera que Argelia es parte por su apoyo al Frente Polisario necesariamente habr铆a que implicar a otros Estados que han llevado a cabo una actuaci贸n crucial para apoyar los intereses marroqu铆es como Francia, EEUU o algunos pa铆ses del Golfo que aportan ayuda material y log铆stica para la ocupaci贸n del Sahara. Tambi茅n habr铆a que convertir en partes a otros aliados del Frente Polisario que han mostrado su decidido activismo en favor de un refer茅ndum que permita a los saharauis decidir su estatuto definitivo. 

Situar a Argelia como la otra parte del conflicto responde a la estrategia marroqu铆 para mover a la controversia hacia un 谩mbito regional, alej谩ndola de la agenda de la ONU para poner fin al proceso de descolonizaci贸n. Es un intento m谩s por parte de Rabat para ignorar la existencia del pueblo saharaui a quien considera un invento argelino. Lamentablemente el pueblo saharaui que deb铆a ser el actor central de este drama ha sido despojado de su tierra y privado de la posibilidad de decidir su futuro. 

M谩s de 50 a帽os han pasado desde que la ONU empezara a ocuparse de esta cuesti贸n en la que sigue comprometida con el derecho de libre determinaci贸n. Pero en este periodo, especialmente desde la firma del alto al fuego entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991, ha quedado evidenciada la incapacidad de la Organizaci贸n para encontrar una soluci贸n. La activa apuesta de Francia en el CS por el statu quo esperando que la pol铆tica de los hechos consumados se termine imponiendo ha sido esencial para llegar a la actual situaci贸n. Los 煤ltimos acontecimientos en la regi贸n son especialmente preocupantes para la UE que se ver铆a afectada en gran medida de lo que all铆 suceda. 

Origen: El rol de Argelia en la cuesti贸n del Sahara Occidental