El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viaja este jueves a Argelia en un intento de consolidar la normalización de las relaciones bilaterales tras la crisis abierta en 2022 por el giro del Gobierno español sobre el Sáhara Occidental.
La visita se produce en un contexto marcado por la energía, la migración y el nuevo impulso diplomático sobre el conflicto saharaui.
El viaje de Albares supone el primer desplazamiento oficial a Argel desde la ruptura diplomática provocada por el respaldo de España al plan de autonomía marroquí, una decisión que tensó profundamente las relaciones con Argelia y alteró el equilibrio regional en torno al Sáhara Occidental.
Aunque la agenda oficial incluye cuestiones como el suministro de gas —con Argelia como socio energético clave— y la cooperación en materia migratoria, el trasfondo de la visita sigue siendo político. El contencioso del Sáhara Occidental continúa condicionando las relaciones entre ambos países, incluso cuando no aparece de forma explícita en los comunicados oficiales.
En este contexto, la visita coincide con el nuevo marco de diálogo impulsado por Estados Unidos en las últimas semanas, que ha reunido a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario en encuentros celebrados en Madrid y Washington. Este proceso sitúa nuevamente el conflicto en el centro de la agenda internacional.
El viaje de Albares se interpreta así como un intento de España de reposicionarse en un escenario geopolítico cada vez más complejo, en el que la cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo un elemento clave para la estabilidad regional.
Cuatro años después de la crisis diplomática, la relación entre España y Argelia entra en una nueva fase, aunque con el Sáhara Occidental aún sin resolver como telón de fondo.
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
