Contramutis
- El caso de Mohamed Bani “constituye uno de los ejemplos más graves y prolongados de la represión de Marruecos contra la población saharaui en el Sáhara Occidental ocupado” según la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos saharauis
Alfonso Lafarga.-
Lleva más de quince años en cárceles marroquís y está condenado a cadena perpetua. El saharaui Mohamed Bani, de 56 años, es una de las víctimas de la represión del régimen marroquí tras el desmantelamiento, en noviembre de 2010, del campamento de protesta pacífica de Gdeim Izik, recuerda la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos saharauis (AFAPREDESA).
Gdeim Izik simboliza, según la ONG de Derechos Humanos, la resistencia saharaui contra la discriminación y la ocupación de su tierra por Marruecos, que invadió el territorio tras el abandono-entrega de España a finales de 1975.
A 12 kilómetros de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, se reunieron más de 20.000 personas en lo que se conoció como Campamento de la Dignidad y que el filósofo norteamericano Noam Chomsky consideró precursor de la Primavera Árabe. Su violento desmantelamiento por las fuerzas marroquíes el 8 de noviembre de 2010 “provocó enfrentamientos, la detención de cientos de personas y la muerte de varios saharauis”, indica la Asociación.
Mohamed Bani, casado y padre de cinco hijos, llevó una vida familiar en El Aaiún, ciudad marcada por un prolongado conflicto y un clima de represión; Dice la ONG que fue uno de los pocos saharauis que consiguió un empleo estable, a pesar de la discriminación sistemática del ocupante marroquí. Detenido ese 8 de noviembre, fue torturado y recluido en secreto en la sede de la Gendarmería Real antes de ser trasladado a Rabat para ser juzgado por un tribunal militar.
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