El trampantojo de Sánchez – Pablo Ignacio De Dalmases

El trampantojo de Sánchez – Pablo Ignacio De Dalmases

 

Como el término no suele ser de uso habitual más allá del mundo del arte, aclaremos que un trampantojo es, según definición del diccionario de Real Academia Española “trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Se utiliza con frecuencia cuando se carece de los medios económicos para crear una obra de arte y consiste en “una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico, la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos de fingimiento, consiguiendo una «realidad intensificada» o «sustitución de la realidad»”.

Pues bien, diríamos que también existen, y con mucha mayor frecuencia de lo que nos imaginamos, trampantojos más allá del arte. Por ejemplo, en el mundo de la política, cuando algunos personajes públicos intentan engañarse a sí mismos o a sus compatriotas haciendo creer una realidad donde no hay sino una mera ilusión. Es exactamente lo que le está pasando al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en relación con Marruecos con su afirmación de que el problema de la descolonización del Sáhara Occidental, ocupado ilegalmente por este último país desde finales de 1975, tiene en la legitimación de dicha ocupación, atemperada por un poco verosímil régimen de autonomía, la solución “más creíble y adecuada”.

Para que un sistema autonómico sea creíble, el Estado que lo promueve debe haberlo instaurado previamente en su propio territorio, cosa que no ha ocurrido nunca en Marruecos, donde el poder está centralizado en una monarquía teocrática que concentra los principales poderes en la figura del propio monarca y en el que alguno de su territorios con fuerte personalidad propia, como es el caso del Rif, jamás ha obtenido fórmula alguna que permita siquiera una cierta administración singularizada. Pero es que además, para que una hipotética incorporación del Sáhara Occidental a Marruecos con un régimen de autonomía fuese factible, debería requerir, como condición previa e indispensable, que sean los saharauis los que lo decidan en una consulta realizada de acuerdo con el derecho internacional y con los principios de descolonización establecidos por Naciones Unidas, algo que el gobierno de Rabat lleva décadas impidiendo hacer.

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Origen: El trampantojo de Sánchez – catalunyaexpress.es