El último pastor de los dromedarios – Ali Salem Iselmu para EL INDEPENDIENTE

El último pastor de los dromedarios – Ali Salem Iselmu para EL INDEPENDIENTE

La lluvia empezó a caer de forma incesante sobre las dos jaimas, las cabras se protegían del agua debajo de una acacia, los dromedarios daban pequeños saltos de alegría. Era una mañana que había empezado con una fuerte tormenta de arena que provenía del este. El niño iba con su cuenco acompañando a su padre, el sol estaba cubierto de nubes claras que provenían del sur. El padre dio unos pasos sobre la arena mojada mientras el niño dejaba las gotas de lluvia caer en el interior del cuenco. Quería llevarle a su madre el agua de lluvia para hacer el primer té de la mañana.

El pastor de los dromedarios se alejaba cubierto con su turbante, buscaba un pequeño habitáculo de ramas para protegerse del agua. Yo seguí en el interior de la jaima cerca del brasero donde la mujer preparaba el primer té de la mañana. Empecé a pensar en la idea de un gran diluvio, un mar de lluvia que cubra la arena después de muchos años.

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Sentí pánico y alegría. Sabía que el desierto había sido una verde sabana, un mar y un bosque tropical. Empecé a imaginar los elefantes, las cebras, los leones y los ñus. Desparecieron las dunas y de repente todo se convirtió en una pradera verde salpicada de enormes árboles.