El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viajará esta semana a Argelia en lo que supone el primer encuentro de este nivel desde la crisis diplomática desencadenada en 2022 tras el cambio de posición de España sobre el Sáhara Occidental. La visita busca consolidar la normalización de las relaciones bilaterales, tras varios años de tensiones.
El acercamiento se produce en un contexto en el que los contactos diplomáticos se han ido reactivando progresivamente, aunque el origen del conflicto —la cuestión del Sáhara Occidental— sigue sin resolverse.
La visita de Albares marca un paso más en el proceso de recomposición de las relaciones entre Madrid y Argel, deterioradas tras el respaldo del Gobierno español al plan de autonomía marroquí. Aquel giro generó una fuerte reacción por parte de Argelia, que retiró a su embajador y suspendió diversos mecanismos de cooperación.
Desde entonces, ambas partes han mantenido una estrategia de acercamiento gradual. En los últimos meses, representantes de España y Argelia han coincidido en distintos encuentros internacionales, lo que ha permitido reabrir canales de diálogo.
El viaje actual se produce además tras una serie de reuniones recientes en torno al Sáhara Occidental en las que participaron, junto a otros actores, representantes de Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario. Estos contactos reflejan una reactivación del dossier saharaui en el plano internacional, con un papel creciente de Estados Unidos en la mediación.
A pesar de este proceso de distensión, el Sáhara Occidental sigue siendo el principal factor de fondo en la relación entre ambos países. La crisis diplomática no respondió únicamente a un desacuerdo puntual, sino a un cambio estructural en la posición española que alteró el equilibrio regional.
El hecho de que el viaje se produzca sin condiciones previas sobre los temas a tratar sugiere una voluntad de avanzar en la normalización, pero también pone de manifiesto que las diferencias de fondo no han desaparecido.
La dimensión energética añade un elemento clave a este acercamiento. Argelia continúa siendo uno de los principales proveedores de gas de España, en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la competencia por los recursos energéticos.
Este factor refuerza el interés de ambas partes en estabilizar sus relaciones, al tiempo que sitúa el diálogo bilateral en un marco más amplio de equilibrios estratégicos en el norte de África.
La visita de Albares simboliza un intento de cerrar una etapa de tensión diplomática, pero también evidencia sus límites. Mientras las relaciones entre España y Argelia avanzan hacia una cierta normalización, el Sáhara Occidental continúa siendo el elemento central que condiciona el equilibrio político en la región.
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