A propósito del artículo de Pilar Rangel en Escudo Digital (12 de enero de 2026) – «España se juega con Marruecos la soberanía de los espacios marítimos de Canarias»
El artículo publicado en Escudo Digital, firmado por Pilar Rangel, aborda una cuestión central que a menudo se presenta de forma fragmentada en el debate público: la relación directa entre la ocupación del Sáhara Occidental, la estrategia expansionista de Marruecos y la soberanía marítima española en torno a Canarias. Su principal virtud es situar el problema en un marco geopolítico amplio, desmontando la idea de que se trate de una disputa técnica o bilateral limitada al Derecho del Mar.
Uno de los aciertos del texto es recordar que la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad no altera en absoluto el estatus jurídico del Sáhara Occidental. Como subraya la autora, Marruecos intenta venderla como una “victoria diplomática” cuando, en realidad, no le reconoce soberanía alguna sobre el territorio. Este punto es esencial, porque toda la arquitectura jurídica que Rabat intenta construir —incluida la delimitación de aguas y la ampliación de su plataforma continental— se apoya en una premisa falsa: considerar el Sáhara como parte integrante del Reino de Marruecos.
El artículo señala correctamente que las aguas adyacentes al Sáhara Occidental no son marroquíes, y recuerda la aprobación, en 2020, de dos leyes marroquíes que pretenden crear una Zona Económica Exclusiva desde la costa saharaui y solicitar una ampliación de hasta 350 millas de plataforma continental. Esta iniciativa no solo vulnera el derecho internacional, sino que entra en colisión directa con la solicitud española de ampliación desde Canarias, poniendo de relieve que el conflicto saharaui no es una cuestión ajena a España, sino un elemento estructural de su propia seguridad territorial.
Especial relevancia adquiere el análisis del Monte Tropic, presentado no como un simple accidente geológico, sino como un enclave estratégico en la carrera global por los recursos críticos. El artículo acierta al subrayar que Tropic pertenece geológicamente al sistema volcánico canario y que la plataforma continental marroquí no alcanza esa zona. Frente a ello, Rabat intenta imponer un relato de “zona equidistante” o “espacio negociable”, una estrategia clásica de creación de ambigüedad destinada a abrir negociaciones donde, desde el punto de vista jurídico y científico, no deberían existir.
Otro aspecto importante del texto es la vinculación entre esta disputa marítima y otras herramientas de presión utilizadas por Marruecos, como la migración irregular o la reivindicación periódica de territorios españoles. En este sentido, la autora sitúa a Canarias como el territorio más directamente afectado por una estrategia integral de control por tierra, mar y aire, reforzando la idea de que no se trata de episodios aislados, sino de una política coherente de expansión regional.
Desde el punto de vista jurídico, el artículo se apoya en una base sólida al recordar que España, como antigua potencia administradora, no puede adoptar decisiones que afecten al Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui. La cita de Juan Soroeta, catedrático de Derecho Internacional Público, refuerza este argumento al recordar el carácter imperativo del derecho de autodeterminación, confirmado recientemente por la Corte Internacional de Justicia. Cualquier acuerdo hispano-marroquí sobre aguas o espacio aéreo saharaui sería, por tanto, jurídicamente nulo.
El texto culmina desmontando la narrativa marroquí de una supuesta “solicitud técnica” en curso ante Naciones Unidas. Como bien señala la autora, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental no puede pronunciarse mientras el Sáhara siga siendo un territorio pendiente de descolonización. No hay avances reales, solo una operación de propaganda destinada a generar la percepción de hechos consumados allí donde el derecho internacional los impide.
En definitiva, el artículo de Escudo Digital aporta una lectura clara y bien fundamentada: no existe una controversia marítima legítima mientras Marruecos no tenga soberanía sobre el Sáhara Occidental, y aceptar su marco narrativo equivale a legitimar una ocupación ilegal. La advertencia final es pertinente: si España acepta el relato, acabará aceptando las fronteras que ese relato pretende imponer. Frente a la propaganda, los hechos jurídicos y geográficos siguen siendo inequívocos.
Fuente citada:
Pilar Rangel, España se juega con Marruecos la soberanía de los espacios marítimos de Canarias, Escudo Digital, 12 de enero de 2026.
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