TEMA DEL DÍA – 16 de marzo de 2026
Por Victoria G. Corera – Plataforma “NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL”
La guerra abierta en torno a Irán, que enfrenta a Estados Unidos e Israel con la República Islámica, está provocando un profundo impacto en los mercados energéticos internacionales. Más allá de la dimensión militar del conflicto, el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial— ha generado una fuerte tensión en el suministro energético global y ha provocado una subida significativa de los precios del crudo en las primeras semanas de la crisis.
Según diversos análisis publicados en la prensa internacional, el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial— ya ha provocado una subida significativa de los precios del crudo, que en las primeras semanas del conflicto superó el 30 %. Este tipo de crisis energéticas tiende a revalorizar a los productores alternativos capaces de garantizar suministros estables. Entre ellos destaca Argelia, que se consolida cada vez más como un socio energético estratégico para Europa.
Este tipo de situaciones suele tener efectos geopolíticos que van mucho más allá del escenario inmediato del conflicto. Cuando el transporte de hidrocarburos en el Golfo Pérsico se vuelve incierto, los países importadores de energía —especialmente Europa— tienden a buscar proveedores alternativos que puedan garantizar estabilidad en el suministro. En ese contexto, los productores energéticos situados en el Mediterráneo y el norte de África adquieren una importancia estratégica creciente.
Entre ellos destaca especialmente Argelia. El país magrebí ya ocupa una posición clave en el abastecimiento energético europeo, sobre todo en el mercado del gas natural, y las tensiones actuales podrían reforzar todavía más ese papel. Desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, varios países europeos han intensificado sus acuerdos energéticos con Argel, considerado un proveedor relativamente estable y geográficamente cercano. La actual crisis en torno a Irán puede acelerar aún más esa tendencia.
Este escenario tiene también implicaciones para el equilibrio político del Magreb. Durante los últimos años, Marruecos ha intentado reforzar su peso regional mediante alianzas diplomáticas y proyectos energéticos orientados hacia Europa, incluidos los relacionados con energías renovables y con la explotación de recursos en el territorio ocupado del Sáhara Occidental. Sin embargo, en un contexto de incertidumbre energética global, los países que ya disponen de infraestructuras consolidadas de exportación —como Argelia— tienden a adquirir una ventaja estratégica.
La cuestión energética se convierte así en un elemento cada vez más importante dentro de las dinámicas geopolíticas que rodean el conflicto del Sáhara Occidental. Aunque el conflicto sigue siendo, en esencia, un proceso de descolonización pendiente reconocido por Naciones Unidas, los equilibrios regionales influyen inevitablemente en el contexto diplomático en el que se discute su resolución.
Si la crisis energética mundial refuerza el papel de Argelia como socio estratégico para Europa, su peso político en el Magreb podría aumentar en paralelo. En ese escenario, los equilibrios regionales entre Argelia y Marruecos —ya marcados por profundas tensiones diplomáticas— adquieren una dimensión adicional vinculada a la seguridad energética europea.
La guerra en torno a Irán muestra así hasta qué punto los conflictos aparentemente lejanos pueden alterar el tablero geopolítico en otras regiones. En un mundo donde la energía vuelve a ocupar un lugar central en la política internacional, el Magreb —y en particular Argelia— podría consolidar su posición como actor clave en la estabilidad energética del Mediterráneo y de Europa.
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
