Rabat /París (ECS).— Marruecos decidió acoger la Copa Africana de Naciones, un evento deportivo de gran proyección continental e internacional que Rabat presenta como una oportunidad para reforzar su imagen y consolidarse como un referente en infraestructuras y organización de grandes competiciones. Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos han expresado reservas sobre el uso del torneo como herramienta para maquillar la imagen del régimen.
Human Rights Watch ha señalado, en sendos cortometrajes difundios en cuatro idiomas, que las autoridades marroquíes buscan aprovechar la visibilidad del campeonato para mejorar su desgastada reputación internacional, en un contexto marcado por críticas recurrentes sobre la situación de los derechos humanos en el país norteafricano. HRW sostiene que el énfasis en los logros deportivos y en las inversiones en infraestructuras no debería eclipsar los desafíos pendientes en materia de libertades públicas.
Según HRW, persisten restricciones a la libertad de expresión y de prensa, así como casos de activistas, periodistas y opositores encarcelados por motivos relacionados con el ejercicio pacífico de sus derechos. Estas prácticas, advierte, contrastan con la imagen de modernización y apertura que el país intenta proyectar a través de eventos de alto perfil como la Copa Africana.
Fuentes de la sociedad civil marroquí subrayan que la mejora de la imagen internacional de Marruecos pasa, en primer lugar, por avances tangibles en el ámbito interno. En este sentido, reclaman la apertura de espacios de diálogo, la atención a las demandas de reforma y la liberación de personas consideradas presos de conciencia por organismos internacionales.
El debate sobre el uso del deporte como instrumento diplomático no es exclusivo de Marruecos. En los últimos años, varias dictaduras han recurrido a la organización de grandes eventos deportivos para reforzar su posicionamiento global, una estrategia que ha generado un creciente escrutinio por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la opinión pública internacional.
Mientras avanzan los partidos de la Copa Africana de Naciones, las críticas ponen de relieve la tensión entre la proyección exterior del país y las demandas internas de reformas. Para los observadores internacionales, el impacto real del torneo en la imagen de Marruecos dependerá no solo de su éxito organizativo, sino también de la evolución de su situación en materia de derechos humanos.
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