• El caso de José Bono y sus cinco inmuebles en Marruecos se suma a otros vínculos patrimoniales de políticos españoles, entre ellos, Luis Planas y el antecedente de Felipe González. Una coincidencia temporal que cobra relevancia tras el cambio de posición del Gobierno sobre el Sáhara Occidental

Alberto Galone, en El Cierre Digital.-

La compra de cinco inmuebles en la costa de Tánger por parte del exministro y expresidente del Congreso José Bono, por un importe total de 259.900 euros, ha reactivado un debate que llevaba tiempo latente en determinados entornos jurídicos y políticos.

No por la legalidad de la operación —que no se cuestiona—, sino por la coincidencia temporal entre estas inversiones y el cambio de posición de España sobre el Sáhara Occidental en marzo de 2022.

A partir de ese caso concreto, distintas fuentes consultadas señalan un patrón más amplio: la aparición o consolidación de intereses patrimoniales en Marruecos por parte de dirigentes socialistas en paralelo a un giro diplomático de gran trascendencia como es la posición española respecto al Sáhara Occidental ante Marruecos.

José Bono y sus cinco inmuebles en Tánger

Como venimos mencionando, según documentación mercantil publicada por diversos medios, José Bono habría adquirido cinco inmuebles urbanos en Marruecos a través de una sociedad mercantil de su propiedad llamada Joasa 2012, S.L.

Las operaciones al parecer se realizaron de forma escalonada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, con participación del 100%, y se concentran en la zona de Ben Charki, en la costa de Tánger.

Las fincas aparecen con numeraciones correlativas o muy próximas, lo que apunta a un mismo entorno residencial. Fuentes cercanas apuntan además que «esa zona de Tánger es espectacular, es lo más ‘VIP’ de Marruecos, incluso más que Marrakech».

Los importes unitarios son dispares, desde cantidades en torno a los 10.000 euros hasta otras cercanas a los 100.000, una estructura frecuente en Marruecos cuando una vivienda o complejo se divide en varias unidades registrales.

El total invertido asciende a 259.900 euros. Todo consta en la contabilidad de la sociedad y no se aprecia irregularidad formal alguna.

A partir de este hecho, fuentes del ámbito jurídico subrayan que la cuestión relevante no es la compra en sí, sino su encaje temporal con el contexto político.

“Cuando un ex alto cargo con peso simbólico invierte en un país justo después de que España avale una posición clave para ese país, la coincidencia merece análisis”, resume uno de los consultados.

El giro sobre el Sáhara y el nuevo marco con Rabat

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