Juan Soroeta en EL INDEPENDIENTE | Autodeterminación del Sahara Occidental sin atajos: por qué la autonomía nunca puede sustituir al referéndum

Juan Soroeta en EL INDEPENDIENTE | Autodeterminación del Sahara Occidental sin atajos: por qué la autonomía nunca puede sustituir al referéndum

El análisis de Juan Soroeta en EL INDEPENDIENTE del 15 de noviembre es, probablemente, uno de los textos más lúcidos publicados tras la Resolución 2797 (2025). En un clima de titulares confusos y discursos políticos que presentan la autonomía marroquí como una “solución realista”, el profesor de Derecho Internacional recuerda lo esencial: ningún plan, acuerdo o resolución puede sustituir el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro. Esta lectura comentada resume y explica de forma accesible los puntos clave de su artículo, imprescindible para comprender por qué la autonomía impuesta nunca será una salida legítima ni legal.

Basado en el artículo de Juan Soroeta en EL INDEPENDIENTE (15/11/2025)

Lo que dicen los titulares… y lo que dice el Derecho internacional

Estos días se han multiplicado titulares afirmando que “la ONU avala la autonomía marroquí”. Soroeta desmiente esa interpretación de forma contundente. Explica que la ONU no es sinónimo del Consejo de Seguridad, y que los órganos que interpretan el Derecho internacional —la Asamblea General y la Corte Internacional de Justicia— han repetido lo mismo durante décadas:

La descolonización del Sáhara solo puede resolverse mediante un referéndum de autodeterminación con dos opciones reales: independencia o integración.

Todo lo demás es política, no Derecho.

La autonomía es integración: no puede ser una alternativa al referéndum

El artículo destaca un aspecto fundamental que en España se oculta deliberadamente:
la autonomía es una opción “dentro de Marruecos”, por tanto, una forma de integración.

No puede presentarse como ejercicio de autodeterminación porque no permite elegir libremente entre dos modelos de futuro.

La clave la resume Soroeta con una frase impecable:

“Autodeterminación en el marco de la soberanía marroquí es un oxímoron.”

Es decir: si el resultado está predeterminado, no hay decisión.

El referéndum es posible: el censo está hecho desde el año 2000

Soroeta desmonta el mito de que el referéndum fracasó por razones técnicas.
No hubo ningún problema técnico. El censo está completo desde el año 2000.

  • Está elaborado por la MINURSO.
  • Fue acordado por Marruecos y el Frente Polisario.
  • Está archivado en Naciones Unidas.

La única razón por la que no se celebra es política:
Marruecos declaró que nunca aceptaría ese referéndum porque lo perdería.
Y Francia ha vetado cualquier avance.

La Resolución 2797 cambia el lenguaje, pero no cambia la legalidad

La lectura de Soroeta sobre la resolución es muy clara:

  • introduce la autonomía como “base más factible”,
  • pero no reconoce soberanía marroquí,
  • ni anula el derecho saharaui a la autodeterminación.

Lo preocupante no es el contenido jurídico (que no cambia), sino el cambio de enfoque político, que prioriza lo “realista” frente a lo legítimo, replicando la lógica de otros conflictos donde la fuerza del ocupante se impone sobre los derechos del ocupado.

La colonización demográfica avanza: el tiempo no es neutral

Un dato clave del artículo, que rara vez aparece en los medios españoles:

El 80% de la población en los territorios ocupados es ya colona marroquí.

La colonización está en fase avanzada y busca, precisamente, dificultar cualquier consulta libre.
Aunque el Derecho internacional no caduca —una ocupación ilegal no se vuelve legal por el paso del tiempo—, la situación sobre el terreno empeora cada año.

Hay una solución ya acordada: el referéndum de 1991 sigue vigente

Soroeta recuerda algo que demasiados olvidan:
Marruecos y el Frente Polisario firmaron un acuerdo en 1991 —aprobado por el Consejo de Seguridad— que establecía:

  • un referéndum con censo pactado,
  • supervisado por la MINURSO,
  • y con dos opciones: independencia o integración.

Ese acuerdo sigue siendo la única base legítima y legal para resolver el conflicto. La autonomía no puede sustituirlo, porque sería imponer desde fuera una solución que el pueblo saharaui nunca ha aceptado.

La pregunta final del artículo lo resume todo:

“¿Por qué negociar un nuevo acuerdo cuando ya existe uno que garantiza la libre determinación del pueblo saharaui?”

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