« Aucun des deux pays ne souhaite la guerre, mais ils semblent se préparer au pire » (“Ninguno de los dos países desea la guerra, pero parecen prepararse para lo peor”). Con esta frase, el análisis publicado por Le Monde resume una dinámica inquietante que va mucho más allá de una simple rivalidad bilateral. La carrera armamentística entre Argelia y Marruecos no puede entenderse al margen del conflicto del Sáhara Occidental, convertido en el eje estructural de la tensión regional. Presupuestos militares récord, alianzas estratégicas cada vez más definidas y una diplomacia bloqueada dibujan un Magreb en equilibrio precario, donde la ausencia de solución política alimenta la lógica de la disuasión y el rearme.
Argelia y Marruecos aceleran la carrera armamentística en un Magreb marcado por el Sáhara Occidental
Los presupuestos de defensa de Argelia y Marruecos superan por primera vez los 60.000 millones de euros combinados, en un contexto de tensión creciente y de bloqueo político persistente en torno al Sáhara Occidental.
En 2026, Argelia destina más de 40.000 millones de euros a defensa y Marruecos cerca de 20.000 millones, lo que convierte a ambos en los mayores gastadores militares del continente africano. Entre 2020 y 2024, representaron el 87 % de las importaciones de armas del norte de África, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La tendencia no solo continúa, sino que se acelera.
En los últimos doce meses, se han multiplicado las adquisiciones de nuevo material militar a ambos lados de la frontera. Argelia ha recibido cazas furtivos Su-35 y Su-57, misiles Iskander-M y ha modernizado sus sistemas de defensa aérea S-350 y S-400, todos de fabricación rusa. Marruecos, por su parte, ha desplegado sistemas estadounidenses HIMARS, ha incorporado drones turcos Bayraktar Akinci y helicópteros Apache AH-64.
Diversos analistas coinciden en que existe una auténtica carrera armamentística entre ambos países, paralela al deterioro de sus relaciones bilaterales en los últimos cinco años. Las relaciones diplomáticas están rotas desde 2021 y las fronteras terrestres permanecen cerradas desde 1994. El conflicto sobre la soberanía del Sáhara Occidental sigue siendo el principal factor estructural de esta confrontación.
Dos alianzas estratégicas opuestas
La rivalidad se refleja también en la elección de proveedores militares. Argelia mantiene una orientación estratégica hacia Rusia y China, mientras que Marruecos consolida su eje occidental con Estados Unidos y Francia.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel en 2020 marcó un punto de inflexión. Israel se ha convertido en el tercer proveedor de armas del reino. La cooperación incluye el sistema de defensa aérea Barak MX, satélites de observación Ofek-13, obuses Atmos 2000 y la apertura anunciada de una planta de drones “kamikaze” en Benslimane.
Para Argel, esta colaboración constituye una provocación tanto ideológica como militar. Analistas europeos consideran que la tecnología israelí ha incrementado la sofisticación del ejército marroquí y podría otorgarle ventajas cualitativas.
No obstante, Argelia sigue disponiendo de un presupuesto militar aproximadamente doble que el marroquí y ocupa posiciones elevadas en los rankings internacionales de gasto. En porcentaje del PIB, se situó en 2024 entre los países del mundo que más proporción de su riqueza destinan a defensa.
Un equilibrio precario
La escalada preocupa en las capitales europeas. Aunque París ha celebrado la normalización marroquí-israelí, diplomáticos europeos han reconocido que este factor agrava una situación ya extremadamente tensa entre Argel y Rabat.
El riesgo de una escalada involuntaria no es teórico. En noviembre de 2021, tres camioneros argelinos murieron en el Sáhara Occidental en un ataque aéreo que Argel atribuyó a Marruecos. La contención evitó entonces una ruptura mayor, pero el precedente permanece.
En España, el refuerzo militar marroquí también es observado con inquietud, especialmente en relación con Ceuta y Melilla. Encuestas recientes muestran que una parte significativa de la opinión pública española percibe hoy a Marruecos como una amenaza prioritaria en el ámbito exterior.
El Sáhara Occidental en el centro del tablero
Mientras tanto, Marruecos ha consolidado avances diplomáticos en torno al Sáhara Occidental. Estados Unidos, España y Francia han respaldado públicamente el plan de autonomía marroquí, y el Consejo de Seguridad de la ONU reconoció en octubre de 2025 dicho plan como referencia principal en la búsqueda de una solución política.
Sin embargo, ese respaldo no equivale a un acuerdo definitivo. La cuestión saharaui sigue siendo el núcleo del desacuerdo estructural entre Argelia y Marruecos. La administración estadounidense ha intentado impulsar un acuerdo rápido entre ambos países, pero las iniciativas diplomáticas no han frenado la dinámica militar.
Más de medio siglo después del inicio del conflicto, el Magreb continúa atrapado en un equilibrio inestable: diplomacia bloqueada, armamento en expansión y un Sáhara Occidental cuya situación permanece sin resolver.
Origen: LE MONDE – « Aucun des deux pays ne souhaite la guerre, mais ils semblent se préparer au pire » : entre l’Algérie et le Maroc, une inquiétante course aux armements
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
