La ONU se vuelve irrelevante en el conflicto del Sáhara Occidental – Javier Otazu EFE

La ONU se vuelve irrelevante en el conflicto del Sáhara Occidental – Javier Otazu EFE

SÁHARA OCCIDENTAL

Rabat, 1 nov (EFE).- La Organización de Naciones Unidas, que tiene desplegada una misión de paz en el Sáhara Occidental desde 1991 con el nombre de Minurso, se ha vuelto prácticamente irrelevante en este conflicto que ha cumplido ya 45 años y que enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el pasado viernes la renovación del mandato de la Minurso por un año más, en una resolución casi calcada de la del año anterior y en la que se reproducen las buenas palabras, leves críticas a los dos rivales y ninguna decisión que saque al conflicto del punto muerto.

UNA MISIÓN CON ESCASAS MISIONES

En el plano operativo, la Minurso llegó con la misión de organizar un referéndum de autodeterminación entre los saharauis que nunca pudo llevarse a cabo por discrepancias sobre el censo de votantes saharauis; desde hace más de diez años, el único papel de la Minurso es el desminado de la zona y la comprobación del respeto al alto el fuego.

El ministro marroquí de Exteriores lo dijo este sábado con claridad: congratulándose por la última resolución 2548 del Consejo, Naser Burita afirmó que “el Consejo confirma que su mandato se limita a la observancia del alto el fuego”.

Burita dijo que el Consejo “no cedió a la lógica del chantaje (…) que abogaba por una modificación de las misiones de la ONU”

Era una referencia apenas velada al Polisario, que el viernes ya lamentó que esa resolución “carece de medidas prácticas para hacer avanzar el estancado proceso de paz y empoderar a la MINURSO para que cumpla plenamente su mandato. El Consejo ha optado una vez más por la inacción”, dijo.

Marruecos se ha opuesto con éxito a que la Minurso tenga un papel de vigilancia de derechos humanos – como se lo ha pedido Amnistía Internacional -, y al mismo tiempo también impide que su personal civil (440 personas actualmente) mantenga contactos de tipo “político” con el independentismo dentro del Sáhara que Marruecos controla.

La Minurso no solo es la única misión de paz de la ONU sin papel alguno en los derechos humanos, sino que además los vehículos con los que patrullan en la zona llevan matrícula marroquí y no la placa azul de la ONU, también por imposición de Rabat.

No realizan, como en otras partes del mundo, tareas de asistencia civil ni humanitaria, y su interacción cotidiana con la población local es casi nula, según refieren a Efe los habitantes de El Aaiún.

La labor de la Minurso como fuerza de interposición es también simbólica: en el actual bloqueo al tráfico rodado del paso fronterizo de Guerguerat por parte de elementos del Frente Polisario, se ha podido ver a elementos de la Minurso observando de lejos los hechos, sin intervenir en ningún momento.

Y aunque el Secretario General pidió a esos simpatizantes que no obstaculizaran el tránsito comercial, la Minurso se mantuvo al margen.

ENVIADOS CON LAS MANOS ATADAS

Desde el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991, ha habido un “Enviado Personal del Secretario General para el Sáhara” que se ha encargado de propiciar un acercamiento político entre las partes, primero para consensuar el referéndum, y ahora para buscar una salida mutuamente aceptable para las dos partes.

Pues bien: en mayo de 2019 el último Enviado, el alemán Horst Köhler, que llevaba menos de dos años en el puesto, renunció alegando motivos de salud, y desde entonces su puesto está vacante.

No hay ningún indicio de que su reemplazo esté cerca ni se percibe la urgencia, dado que la labor de Köhler no dio ningún resultado que permitiera avanzar hacia alguna solución al conflicto, como tampoco lo consiguieron sus predecesores.

Köhler logró sentar en una mesa redonda a Marruecos y el Polisario, junto con Argelia y Mauritania, pero Marruecos se cuidó muy mucho de precisar que aquello no eran “negociaciones”, porque no había nada que negociar.

Köhler, como sus predecesores, tuvo además escasa libertad de movimiento para desplazarse por el territorio: en 2015, el gobierno marroquí reconoció que prohibía al entonces Enviado, Christopher Ross, desplazarse a El Aaiún, después de que un primer viaje -en el que se reunió con sectores independentistas- disgustara a Rabat.

En realidad, ningún Enviado para el Sáhara ha conseguido hacer a las partes ceder en lo más mínimo sus posturas -Marruecos ofrece una autonomía, el Polisario exige un referéndum-, y eso hace que el conflicto esté tan estancado como hace veinte años.

LA APUESTA DE LOS CONSULADOS

Marruecos ha apostado en el año en curso por abrir consulados de países amigos en El Aaiún y Dajla: son hasta ahora quince los países subsaharianos que han inaugurado consulados generales en El Aaiún o en Dajla.

Algunos de esos países -Senegal o Guinea Conakry- tienen población allí, lo que puede explicar un consulado, pero en el resto de casos no se le oculta a nadie que la decisión es principalmente política: son meras señas de apoyo a la “marroquinidad” del Sáhara, gestos de apoyo a un país aliado.

Pero el golpe de efecto lo dio Marruecos con el anuncio de un consultado de Emiratos Árabes en El Aaiún, que abrirá sus puertas el próximo miércoles 4 de noviembre: Emiratos se convierte así en el primer país árabe en dar ese paso, después de marcar el paso en el conflicto palestino y pasar a reconocer a Israel.

Da la impresión de que Marruecos mueve sus fichas diplomáticas ante la inacción de la ONU; el Polisario, por su parte, mueve las suyas en el terreno, en el paso de Guerguerat, donde promete un bloqueo permanente del tráfico.

Falta por ver si los problemas de desabastecimiento que ya se detectan en Mauritania por el bloqueo de los camiones que traen fruta y verdura de Marruecos no ponen a los mauritanos -siempre en una delicada neutralidad en este conflicto- contra el Frente Polisario y obligan así a terminar el bloqueo.

Javier Otazu

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