La política marroquí en el Sáhara Occidental contraviene a la realidad al no repercutirle mayores cuotas de seguridad externa ni interna

La política marroquí en el Sáhara Occidental contraviene a la realidad al no repercutirle mayores cuotas de seguridad externa ni interna

 

 

Salem Mohamed.

ECS. Madrid. | El régimen marroquí en su esfuerzo por hacer olvidar la causa del pueblo saharaui, tapa una vez más el conflicto en curso contraviniendo a la realidad y a su propio beneficio. Pues no obtiene mayores cuotas de seguridad interna o externa, ni tampoco cesan los ataques del ELPS. Misma política que mantuvo el dictador Hassán II durante los 16 años que duró la primera guerra, ocultando e ignorando sus soldados caídos y los que fueron posteriormente liberados por el Frente Polisario.

Tratar a los saharauis como la parte débil es un error de análisis que descarta elementos clave del conflicto en curso y subestima las consecuencias que se derivarían de una guerra de desgaste a largo plazo en el continente africano.

Las piezas sobre las que pivota el conflicto del Sáhara Occidental son el pueblo saharaui y su derecho de autodeterminación, y no la estabilidad de la monarquía marroquí ni las pérdidas y ganancias de las empresas responsables del pillaje colonial, sin embargo, la diplomacia marroquí lleva a cabo un desplazamiento de estos elementos clave desde el centro de gravedad del problema a otro extremo, a través de concesiones monetarias y participaciones corporativas, que pervierten el proceso de paz, proyectando el referéndum como una amenaza directa a su estabilidad, de la cual depende Europa y sus accesos, así como el mando de EE.UU en África.

Esta política marroquí contraviene a la realidad ya que no han obtenido mayores cuotas de seguridad externa o interna, mucho menos, resolver el conflicto saharaui, al contrario, lo reanudaron. No es solo que el pueblo saharaui luche por su autodeterminación, derecho inalienable; es una lucha entre el derecho internacional y las condiciones políticas actuales regidas por criterios de rentabilidad económica.

La particularidad del conflicto del Sáhara Occidental es que no admite posiciones gubernamentales neutrales, intermedias ni ambivalentes. Estar con el pueblo saharaui es estar con la justicia, ética y moralidad. Posicionarse en contra por lo tanto, desnuda y revela la existencia de estimulantes monetarios o materiales.

Origen: La política marroquí en el Sáhara Occidental contraviene a la realidad al no repercutirle mayores cuotas de seguridad externa ni interna.