La RASD celebra su 50.º aniversario: retos y desafíos para el Sáhara Occidental – ECSAHARAUI

La RASD celebra su 50.º aniversario: retos y desafíos para el Sáhara Occidental – ECSAHARAUI

Por Mahayub Sidina

Madrid (ECS) – El pasado día 27 de febrero, la República Árabe Saharaui Democrática celebró su quincuagésimo aniversario. Quienes hemos asistido a la proclamación, en aquella noche invernal en la zona de Bir Lahlu, lo primero que nos viene a la mente es rendir un vibrante y merecido homenaje a tantos hombres y mujeres que han sacrificado sus vidas para que el anhelo del pueblo saharaui, a un estado soberano e independiente, sea la coronación de su lucha de liberación nacional. El calor humano y el entusiasmo de los miles de personas congregadas, alrededor de la bandera por la ocasión, alivio las inclemencias invernal.

Las ululaciones de júbilo de las mujeres, combinadas con los cánticos de alumnos de los colegios, de fortuna del momento, y las ráfagas, en el aire, de armas automáticas, amenizaron la noche. La proclamación solemne de la RASD, fue pronunciada por Mhamed Zaiu, Presidente del Consejo Nacional Provisional Saharaui, seguida de declaraciones de Luali Mustafa Sayed, Mahafud Ali Beida, Ahmed Baba Ahmed Miska… etc. (que todos ellos descansen en paz).

Era un acto muy sencillo y extremadamente austero. Los enfrentamientos  militares, con el invasor marroquí, distaban apenas algunos kilómetros del lugar. Numerosos cuadros y dirigentes no han podido asistir porque estaban inmersos en operaciones militares o bien en tareas de acompañamiento del éxodo de la población civil que huía de los bombardeos, de la aviación marroquí, con napalm y fosforo blanco. La reubicación de tan elevado número de personas, en zonas más seguras, antes de la creación de los campamentos de refugiados en Argelia, era una tarea muy ardua. Aquí, conviene abrir un paréntesis para destacar la inestimable y desinteresada ayuda humanitaria brindada por las  autoridades y el pueblo argelinos.

A pesar de las inmensas dificultades logísticas y de la pobreza material, el pueblo saharaui supo exhibir, en aquella noche gélida, su riqueza moral, su solidaridad, su generosidad y sobre todo su unidad, entorno a su vanguardia el Frente POLISARIO, para hacer del proclamado estado un símbolo y una casa común que albergue a todos los saharauis, estén donde estén.

Quienes seguimos viviendo, para contarlo, tenemos una deuda, que nunca vence, con esas generaciones de hombres y mujeres, jóvenes y no menos jóvenes, que sin titubear abrazaron los ideales de la libertad y sacrificaron sus vidas, su bienestar, sus familias y todo lo que puedan tener en defensa de la dignidad de su pueblo y de sus legítimos derechos a una patria libre e independiente.

Para saber exactamente, ¿Dónde estamos? y ¿a donde vamos?, lo primero que hay que preguntar es ¿de donde venimos? El pueblo saharaui inició su lucha, bajo la dirección del Frente POLUSARIO, prácticamente de la nada. El precio pagado, tanto individual como colectivamente, era, y sigue siendo, muy muy elevado. ¿Es que valió la pena?. Sí, y mucho, porque la libertad y la dignidad no tienen precio ni pueden ser objeto de mercadeo, en despachos oscuros,  o subastados en plazas públicas.

El legado, el sufrimiento y la sangre derramada de esos hombres, mujeres y niños deben ser el paradigma de nuestras actuaciones individuales y colectivas y nuestra senda hacia la victoria final

La obra de la liberación nacional no se ha completado todavía. Factores  exógenos y endógenos, por aquí y por allá, están dificultando la tarea. Si los primeros, en su mayoría, son ajenos a nuestra voluntad, los segundos, que tienen que ver con nosotros mismos, no deben ser un obstáculo o impedimento para que no llamemos las cosas por su nombre. Todo lo contrario, deben ser escrutados, sin complejos, y corregidos para evitar daños mayores.

Ante la incertidumbre y el caos total, provocados por el abandono repentino de España en 1975, la salvación surgió de la mano de la Unidad Nacional en Ain Bintili. Gracias a ella, hemos logrado resistir durante 50 años. Los retos y desafíos de aquella encrucijada  tenían mucho en común  con la situación que estamos viviendo ahora, en 2026.

En mi modesta opinión, sin olvidar el Quincuagésimo Aniversario de la proclamación de la RASD, creo que la mejor celebración, que podríamos brindar al pueblo saharaui, en estas circunstancias, seria una reedición de la Unidad Nacional con parámetros actualizados, por supuesto. 

La historia ha demostrado que el pueblo saharaui siempre ha dicho presente cuando se le llame o cuando el peligro le aceche. A título individual, los saharauis no suelen calcular mucho, en términos de pérdidas o ganancias y si lo hacen,  lo hacen, intuitivamente, de forma colectiva.

 Como la batalla final no se ha ganado todavía,  nuestro seguro de vida es nuestra Unidad Nacional. Gracias a ella hemos evitado pérdidas irreparables. Hasta el momento, todos los planes maquiavélicos, urdidos contra nuestra causa, se han estrellado contra las murallas de su fortaleza. Por ello, es imprescindible cuidarla y acondicionarla para hacer frente a nuevos desafíos y retos , mucho mas sofisticados.

Durante más de cincuenta años  de lucha, el pueblo saharaui nunca ha fallado, siempre ha estado donde tenia que estar. En 1970 y 1973, se sublevo para decir no al colonialismo. En 1975 nadie se retrasó para hacer frente a la invasión y ocupación marroquí. En 1990 cuando se llamó para el proceso de identificación de la ONU  no faltó nadie. En 2020, cuando Marruecos  violo el cese el fuego, los jóvenes y no jóvenes saharauis, procedentes de todos los rincones del mundo, convergieron hacia Rabuni, convertido, por la ocasión, en una Roma de la época moderna. Estos no son más que algunos ejemplos.

Este es el momento, o nunca, de consolidar la Unidad Nacional, reparar las fisuras que han surgido o  que pudieran surgir. El letargo es letal. Los cuadros jóvenes, activos y patriotas deben dar un paso hacia delante. Actuar colegialmente para compensar el número, ser creativos, fomentar ideas inclusivas lejos del sectarismo…etc. Nadie sobra y todos pueden aportar su granito de arena. Individualmente, cada uno de nosotros pinta poco o nada. En cambio, todos juntos pintamos muchísimo.

Como la generosidad y el grado de sacrificio del pueblo saharaui no tienen limites, sus élites, sin excepción, tienen que estar a la altura y corresponder con el mismo nivel de entrega  y sinceridad porque lo merece. La frustración no es una opción. Es lo peor que le pueda ocurrir a un pueblo o a una sociedad.

En la vida, cincuenta años representan el nivel superior en la escala de la madurez. Que esta última sea extensiva a nuestros comportamientos, a nuestros debates y en particular a nuestras decisiones.

Source: La RASD celebra su 50.º aniversario: retos y desafíos para el Sáhara Occidental – ECSAHARAUI


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