Lágrimas de una mujer, Ali Salem Iselmu Abderrahaman – Pressenza

Lágrimas de una mujer, Ali Salem Iselmu Abderrahaman – Pressenza

Hablan del 8 de marzo el día internacional de la mujer y me pregunto, ¿dónde está el derecho de Sultana y de todas las mujeres?

Una noche más siento en mi interior una rabia llena de pasión que me lleva a seguir cada uno de mis pasos. Recordar mi cara de niño asustado que creía que en de cada tierra había un sol diferente. El sol del Sahara Occidental siempre me pareció radiante y seco, el sol de Cuba húmedo como las hojas de los helechos que acompañan el río y el sol del País Vasco inclinado al sur cubierto de un bosque frío de hayas y robles.

En la luz del sol encontré la mirada de Sultana Jaya, encontré una voz que nacía de un rayo ardiente y seco, la voz irreductible de una mujer saharaui. Ella reclama la libertad que yo perdí cuando me condenaron al exilio, entonces dejé la tumba de mis bisabuelos en Taurta, cuando iba a rezar y me llevaba un puñado de arena impregnado del espíritu milenario de los difuntos.

Hablan estos días de la arena del Sahara, su capacidad de atravesar el mediterráneo y alcanzar Europa. Cuentan que los marroquíes rociaron con un líquido inflamable el ojo protésico de Sultana Jaya, lo dejaron oscuro y lleno de lágrimas. Pretenden acaso aniquilarla, destruir su casa por apoyar la República Saharaui, por levantar una bandera que simboliza cuarenta y cinco años de exilio.

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Leer artículo completo y poema en el original de pressenza.com: Lágrimas de una mujer