La resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025, prometía reactivar un conflicto enquistado desde hace medio siglo. Rabat celebró la votación como un refrendo internacional a su hoja de ruta; la diplomacia marroquí intentó imponer un relato de victoria y Mohamed VI envolvió el texto en un discurso solemne. Pero el calendario que se deslizó entonces, a golpe de filtraciones y titulares inducidos, se ha evaporado. El contencioso de la ex provincia española, la última descolonización pendiente de África, sigue donde estaba.

Hoy, más de dos meses después, el proceso se halla completamente paralizado. No hay ronda convocada. No existe fecha sobre la mesa. Y, sobre todo, no ha aparecido el documento que debía abrir la “nueva dinámica”: el plan marroquí de autonomía actualizado y detallado. Desde la resolución del 31 de octubre, no ha habido avance alguno. Así lo confirman fuentes conocedoras del proceso a El Independiente.

“No ha habido ninguna novedad a partir de la resolución”, reconoce una fuente cercana al Frente Polisario consultada por este diario. “Parece que todo en stand-by, porque el punto de partida aún no existe”. Washington y París -los más entusiastas defensores del régimen alauí- esperaban que Marruecos entregara un texto capaz de convertir una proclama diplomática en arquitectura política, más allá de los tres folios que elaboró, con asesoramiento galo, en 2007. “Todo el mundo, sobre todo los americanos y De Mistura [el enviado de la ONU para el conflicto] estaba esperando a que Marruecos presentara su plan detallado”, insiste la fuente.

(…)