Las relaciones marroquí-saudí-emiratos: la destrucción de una alianza política privilegiada

Las relaciones marroquí-saudí-emiratos: la destrucción de una alianza política privilegiada

Por Lehbib Abdelhay/ECS

Desde la década de 1960, las afinidades religiosas y políticas, así como los lazos personales entre las dos familias reales, han consolidado las relaciones entre Marruecos y Arabia Saudita. Sin embargo, las sublevaciones árabes de 2011 marcaron su decadencia gradual ya que los dos países han tomado caminos separados para realizar sus cálculos de seguridad. Marruecos logró engañar a la opinión pública interna adoptando una nueva constitución y celebrando elecciones anticipadas, que permitieron al Partido Islámico de Justicia y Desarrollo (PJD) encabezar el nuevo gobierno aunque sin competencias en la política exterior.Para Marruecos, no solo la participación de los islamistas no constituía una amenaza para la monarquía; pero también permitió que el país se promocionara como una «excepción» en el mundo árabe, donde los «islamistas» pueden coexistir dentro de una monarquía sin poner en peligro su existencia o al menos eso es lo que ha garantizado al Majzén confiar en Benkirane.

Mientras tanto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se han alarmado por el ascenso de los islamistas al poder, y temen que un desbordamiento dentro de sus límites pueda amenazar su gobierno. De ahí su política de apoyo a los movimientos contrarrevolucionarios en Egipto, Libia y Túnez. En su esfuerzo por detener el resusurgimiento del Islam político encarnado por la Hermandad Musulmana en Egipto, Riad y Abu Dhabi han tratado de obligar a otros estados a alinearse con sus políticas. La crisis del Golfo no fue más que la culminación de más de cinco años de feroz guerra mediática y tensión diplomática esporádica entre Qatar por un lado y Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos por el otro, por la supuesta simpatía de Doha hacia la hermandad musulmana.

Marruecos, cuyos principales desafíos de seguridad son defender su integridad territorial, asegurar el apoyo para su ocupación al Sáhara Occidental y abordar las altas demandas internas, como el descontento social, la alta tasa de desempleo y la pobreza desenfrenada, ha logrado engañar a la opinión pública interna y pintar la imagen de evitar quedar atrapado en las luchas internas y cálculos regionales de sus aliados del Golfo.

Las relaciones entre Marruecos y Arabia Saudita, una vez consideradas estratégicas y privilegiadas, se han tensado en los últimos dos años. Una combinación de factores ha contribuido a una ruptura sin precedentes en sus relaciones bilaterales.

Con el ascenso del heredero del trono en Arabia Saudita Mohamed bin Salman, también conocido como MBS, al poder es uno de esos factores visibles. Desde que MBS apretó su control del poder luego de su nombramiento como heredero del trono saudí, las relaciones que una vez fueron fluidas y prósperas entre los dos países parecen haber entrado en un período de incertidumbre. Con los informes no verificados en febrero de 2019 de que Marruecos retiró a su embajador en Arabia Saudita para consultas, rechazadas por el gobierno marroquí, muchos se preguntan si el gobierno ha decidido reevaluar sus relaciones con Arabia Saudita a pesar de la desestimación de los informes por parte del gobierno,

No faltan ejemplos que confirman el deterioro de las relaciones bilaterales. Ninguno de los dos países envió visitas de funcionarios de alto nivel en los últimos dos años; El rey Salman decidió no pasar sus tradicionales vacaciones de verano en Marruecos el verano pasado; Arabia Saudita presionó contra la candidatura de Marruecos para la Copa Mundial 2026; y mostró su apoyo a la cuestión del Sáhara Occidental, un territorios que Marruecos ocupa y lo considera suyo. Todos son solo algunos ejemplos que demuestran que una grieta diplomática ha estado hirviendo.

Este artículo busca analizar, desde una perspectiva geopolítica mundial, si las relaciones entre Marruecos y Arabia Saudita se están transformando, ya que cada país ha tenido como objetivo reposicionarse a nivel regional y global. Contextualizar las relaciones diplomáticas y revisar los lazos históricos de larga data entre Rabat y Riyadh y el marco político subyacente que ha gobernado su relación.

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