Marruecos continúa avanzando en su estrategia de ocupación y colonización económica del Sáhara Occidental incorporando ahora el discurso del hidrógeno denominado “verde”. Bajo el marco de la llamada Offre Maroc, Rabat busca atraer grandes inversiones energéticas mientras consolida hechos consumados sobre un territorio pendiente de descolonización y sobre el que no ostenta soberanía alguna, presentando estas operaciones como proyectos de desarrollo y transición energética.
Según una información publicada el 4 de febrero de 2026 por Africa Intelligence, la Agencia Marroquí para la Energía Sostenible (Masen) mantiene desde hace meses negociaciones prolongadas y marcadas por la incertidumbre con varios consorcios internacionales seleccionados en marzo de 2025 para proyectos de hidrógeno verde. La firma de los contratos preliminares de reserva de suelo, paso imprescindible para iniciar estudios y desarrollos, ha sido anunciada, aplazada y reprogramada en varias ocasiones, reflejando tanto la fragilidad del sector como las tensiones internas del propio dispositivo marroquí.
Más allá de las dificultades técnicas o financieras asociadas al hidrógeno verde a escala global, el interés político de esta información reside en el uso que Marruecos hace de estos proyectos. Rabat los integra en una estrategia más amplia de normalización de la ocupación del Sáhara Occidental, trasladando al ámbito energético el mismo esquema ya utilizado en la agricultura, la pesca, las energías renovables o las infraestructuras: atraer capital extranjero para reforzar una presencia económica presentada como irreversible.
La información citada alude asimismo a proyectos de gran envergadura anunciados en el sur del territorio, con inversiones multimillonarias vinculadas a combustibles sintéticos e hidrógeno, acompañadas de alianzas con élites regionales y de acuerdos firmados en el marco de visitas oficiales europeas. Este despliegue político y económico contribuye a proyectar una imagen de legalidad y estabilidad que oculta una realidad esencial: la explotación de tierras y recursos de un territorio no autónomo sin el consentimiento del pueblo saharaui.
Conviene recordarlo con claridad. Ninguna etiqueta ambiental, por ambiciosa que sea, puede alterar el estatuto jurídico del Sáhara Occidental ni convertir en legítima la explotación de sus recursos por parte de la potencia ocupante. El hidrógeno “verde” aparece así no como una transición justa, sino como un nuevo vector de la colonización económica, revestido de un lenguaje moderno y sostenible que no resiste el contraste con el derecho internacional.
Mientras no se respete el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente sobre su territorio y sus recursos, estos proyectos no representan desarrollo, sino una fase más de la política de hechos consumados aplicada al Sáhara Occidental ocupado.
Origen: Maroc • Hydrogène vert : l’agence Masen souffle le chaud et le froid sur les investisseurs
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