Marruecos fabrica una crisis fronteriza y Argelia responde con derecho y soberanía – Victoria G. Corera

Marruecos fabrica una crisis fronteriza y Argelia responde con derecho y soberanía – Victoria G. Corera

Argelia reafirma su soberanía fronteriza frente a una nueva maniobra de provocación marroquí

En los últimos días, Marruecos ha intentado presentar como una “provocación” lo que no es sino el ejercicio legítimo de la soberanía argelina en un tramo perfectamente delimitado de la frontera común, en la zona de Qsar Ich, próxima a Figuig. Rabat acusa a Argelia de haber “modificado” la línea fronteriza sobre el terreno mediante la colocación de simples señales, alimentando una narrativa de hostigamiento que no resiste el contraste con los hechos ni con el derecho internacional.

El origen del incidente se sitúa en la retirada por parte de Marruecos de dispositivos y protecciones instalados de manera irregular en huertos situados del lado argelino de la frontera. Estas instalaciones, presentadas ahora por la propaganda marroquí como “tradicionales” o “históricas”, habían sido colocadas sin base legal en terrenos que no pertenecen a Marruecos. La actuación argelina se ha limitado a aclarar sobre el terreno una frontera ya existente, sin despliegues ofensivos ni alteración alguna del trazado acordado entre ambos Estados.

Marruecos sostiene que Argelia estaría imponiendo un “hecho consumado” o desplazando la frontera, cuando la realidad es exactamente la contraria. El acuerdo de delimitación fronteriza entre Argelia y Marruecos fue firmado en 1972 y registrado oficialmente ante las Naciones Unidas el 30 de julio de 2002, conforme al artículo 102 de la Carta, bajo el número 49078. Ese registro internacional confirma de manera inequívoca la línea fronteriza reconocida por ambos países y priva de toda base jurídica a las acusaciones marroquíes.

La estrategia de Rabat consiste en transformar una medida soberana y defensiva en un incidente político, con el objetivo de generar tensión y construir un relato de victimización. No es la primera vez que Marruecos recurre a este tipo de maniobras en zonas sensibles de la frontera, intentando introducir ambigüedad allí donde el derecho internacional es claro, o reabrir cuestiones cerradas desde hace décadas.

Desde Argel, la posición ha sido constante. Argelia ha reiterado su apego a la moderación, al autocontrol y a las soluciones pacíficas, en respeto a los vínculos históricos entre ambos pueblos. Pero ha dejado igualmente claro que no tolerará ninguna vulneración de su integridad territorial ni la instalación de dispositivos ilegales destinados a crear una presencia de facto sobre su suelo.

La acusación marroquí, por tanto, no responde a una agresión real, sino a una lógica política conocida: crear fricción fronteriza para desviar la atención de otros fracasos diplomáticos y proyectar hacia el exterior una imagen de conflicto artificial. Frente a ello, Argelia se limita a reafirmar una línea clara: la frontera existe, está reconocida internacionalmente y no es objeto de negociación ni reinterpretación unilateral.

Este episodio vuelve a mostrar hasta qué punto Marruecos intenta sustituir el derecho por la propaganda, incluso en cuestiones tan sensibles como las fronteras internacionales. Pero también pone de relieve que, frente a la política de provocación y hechos consumados, Argelia sigue actuando dentro de un marco legal, soberano y responsable.

Victoria G. Corera – Plataforma «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»


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