Marruecos frena la solución en el Sáhara Occidental: sin el Frente Polisario no existe una salida legítima

Marruecos frena la solución en el Sáhara Occidental: sin el Frente Polisario no existe una salida legítima

Hoy se cumplen 50 años del inicio de la Marcha Verde, llamada con razón Marcha Negra por el pueblo saharaui. El 6 de noviembre de 1975, el régimen de Hassan II movilizó a cerca de 350.000 civiles, escoltados por el ejército marroquí, para que penetraran en el Sáhara Occidental. Bajo el pretexto de la “recuperación” del territorio, Marruecos puso en marcha así una ocupación que continúa hasta hoy, causando el éxodo de decenas de miles de saharauis y el desencadenamiento de una guerra que todavía no ha terminado.

Este medio siglo no ha borrado la realidad jurídica que la Marcha Negra instauró: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización según la ONU, donde la ocupación marroquí continúa violando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Pero hay una razón concreta que explica por qué no se ha encontrado ninguna salida al conflicto: Marruecos se niega a reconocer que la solución pasa por el legítimo representante del pueblo saharaui, el Frente Polisario, y no por actores externos ni por fórmulas impuestas unilateralmente.


La maniobra marroquí: negociar sin el pueblo saharaui

Desde hace años, Marruecos intenta construir un marco de negociación que excluya al Frente Polisario. Presenta al conflicto como una supuesta disputa regional con Argelia, buscando desplazar el debate para ocultar la naturaleza colonial de su presencia en el Sáhara Occidental. La estrategia es clara: si Argelia se convierte en el interlocutor central, Rabat evita tener que reconocer al Polisario como parte legítima y se libra de la obligación fundamental que reclama el derecho internacional: permitir a los saharauis decidir libremente su futuro mediante un referéndum.

El gobierno argelino, sin embargo, ha sido tajante. No es parte en un conflicto que enfrenta únicamente a Marruecos y al pueblo saharaui, representado por el Frente Polisario. Argelia no aceptará sentarse en una mesa que ignore el derecho a la autodeterminación ni participará en una operación de blanqueamiento de una ocupación condenada por la Corte Internacional de Justicia desde 1975.


El papel de la ONU y el reconocimiento del Frente Polisario como parte negociadora

La reciente Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre, no solo renueva el mandato de la MINURSO, sino que establece un marco político claro para reactivar el proceso hacia una solución negociada. Así lo explicó ayer el Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, en una comparecencia desde Bruselas: “Esta resolución no predetermina ningún resultado. El resultado, para ser sostenible, será fruto de unas negociaciones llevadas de buena fe”. Y quiso subrayar que “participar en unas negociaciones no significa aceptar automáticamente su resultado”, enviando un mensaje tanto a Rabat como al Frente Polisario.

Pero lo verdaderamente significativo fue la reafirmación de la ONU de que el Frente Polisario es una parte reconocida en este proceso. De Mistura señaló que la resolución “establece un marco de negociación integral” y que “el Frente Polisario está explícitamente reconocido como parte en este proceso”. Añadió que todas las partes, “incluido el movimiento saharaui”, serán invitadas a presentar propuestas y sugerencias que contribuyan a definir la agenda de unas “conversaciones directas o indirectas” impulsadas por Naciones Unidas.

Estas declaraciones desmienten el relato marroquí, según el cual la resolución avalaría de forma exclusiva su “plan de autonomía” y reafirman, de hecho, el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación como condición central en cualquier solución política.


50 años después, la colonización continúa

No hay más que mirar el mapa para constatar que la Marcha Negra no fue un episodio simbólico, sino el comienzo de una ocupación brutal y prolongada. Marruecos ha construido el muro militar más largo del mundo, ha trasladado a población marroquí al territorio, reprime cualquier protesta bajo leyes de excepción y explota ilegalmente los recursos saharauis ―fosfatos, pesca, energías renovables― con la connivencia de socios que miran hacia otro lado.

Lo que está en juego no es solo la soberanía sobre una tierra rica en minerales y pesca, sino la vigencia del derecho internacional. Mientras Marruecos insista en una solución unilateral, sin reconocimiento del pueblo saharaui y sin negociación con su representante legítimo, no habrá ni paz ni legitimidad posibles.


La única salida: autodeterminación y reconocimiento del interlocutor saharaui

La solución política del Sáhara Occidental no llegará por la vía de los acuerdos parciales ni de las imposiciones exteriores. Cualquier ruta que no pase por el referéndum de autodeterminación y por la interlocución con el Frente Polisario está condenada al fracaso. Lo que se necesita no es más gestión diplomática del conflicto, sino coraje político para asumir que el pueblo saharaui no puede ser ni ignorado ni sustituido.

No habrá solución duradera sin el aval del sujeto que soporta la ocupación. Y ese sujeto tiene nombre, identidad política y voz reconocida internacionalmente: el Frente Polisario. Cincuenta años después de la Marcha Negra, la responsabilidad histórica sigue siendo la misma. O se reconoce a los saharauis como el pueblo que son, con derecho a decidir su destino, o se seguirá prolongando una injusticia que ha durado ya medio siglo.lvides del Sahara Occidental»

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