Marruecos se pliega a las exigencias de Pakistán y debe aceptar su posición sobre el Sáhara Occidental

Marruecos se pliega a las exigencias de Pakistán y debe aceptar su posición sobre el Sáhara Occidental

El artículo publicado por Africa Intelligence el 10 de noviembre de 2025, firmado por Jihâd Gillon, revela un nuevo frente en la estrategia diplomática del Majzén: el acercamiento entre Marruecos y Pakistán, en plena efervescencia del debate internacional sobre la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad. Según la investigación, Rabat habría iniciado una intensa actividad diplomático-militar con Islamabad justo en la víspera de la votación, buscando asegurarse su neutralidad en el dossier del Sáhara Occidental.

La maniobra, sin embargo, se le habría vuelto en contra. Como explica Africa Intelligence, la abstención de Pakistán en el Consejo de Seguridad obedece a una lógica de coherencia con su propia posición sobre Cachemira: no podía apoyar una resolución que elimina la opción del referéndum saharaui sin contradecir su demanda histórica de consulta popular frente a la India. En consecuencia, Marruecos se ve forzado a aceptar, al menos de manera implícita, el principio de autodeterminación que intenta negar al pueblo saharaui.

La lectura comentada que sigue pone de relieve esta contradicción diplomática de fondo: el intento marroquí de tejer alianzas en el mundo musulmán acaba evidenciando las fisuras de su política exterior y la debilidad jurídica de su posición sobre el Sáhara Occidental. En su búsqueda de apoyos, Rabat parece abrir más brechas de las que consigue cerrar.

Lectura comentada del artículo “Un intenso ballet diplomático entre Rabat e Islamabad” – Africa Intelligence, 10 de noviembre de 2025

Publicado por Africa Intelligence el 10 de noviembre de 2025, el artículo de Jihâd Gillon (Un intense ballet diplomatique attendu entre Rabat et Islamabad) revela una serie de intercambios diplomáticos y militares entre Marruecos y Pakistán en el mismo momento en que el Consejo de Seguridad votaba la Resolución 2797 sobre el Sáhara Occidental.
El texto subraya una coincidencia significativa: la carta enviada por Nasser Bourita a su homólogo paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, con fecha del 30 de octubre —en vísperas de la votación en la ONU— oficializa un acercamiento que va mucho más allá de la simple cooperación bilateral.

“Es en una carta dirigida el 30 de octubre a su homólogo paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, donde Nasser Bourita confirmó su desplazamiento a Islamabad en las próximas semanas.”

Según Africa Intelligence, esta dinámica forma parte de una estrategia más amplia de Rabat destinada a consolidar nuevos socios militares en el mundo musulmán, especialmente con Pakistán, el único Estado islámico que posee el arma nuclear. Se anuncian varias visitas cruzadas: la del general paquistaní Asim Munir a Rabat, seguida del viaje del ministro marroquí a Islamabad. Las Fuerzas Armadas Reales marroquíes ya participan en programas de formación en Pakistán y adquieren material militar producido por su industria de defensa.

“Pakistán se está convirtiendo así en un socio militar cada vez más importante para el reino jerifiano.”

Pero más allá del aspecto militar, el artículo pone de relieve una negociación política implícita relacionada con el voto de Pakistán sobre la Resolución 2797. Islamabad se abstuvo en la votación del 31 de octubre, una abstención interpretada como un compromiso: Pakistán no reconoce a la RASD, pero su propio conflicto con la India en Cachemira le impide apoyar una resolución que, al eliminar la opción del referéndum saharaui, contradice sus propias reivindicaciones de consulta popular.

“Pakistán decidió abstenerse para no oponerse a aquello que él mismo reclama para resolver su conflicto con la India en Cachemira.”

Esta postura revela una tensión de fondo: al buscar el apoyo paquistaní, Rabat debe ahora tratar con un socio que defiende, al menos en teoría, el principio del referéndum, precisamente el mismo principio que Marruecos intenta borrar del expediente saharaui. La expresión empleada por Desde el Atlántico, “Marruecos se pliega a las exigencias de Pakistán”, refleja bien esta contradicción: en su diplomacia expansiva, el reino jerifiano corre el riesgo de tener que reconocer, aunque sea indirectamente, la validez del derecho a la autodeterminación que niega al pueblo saharaui.

En suma, el artículo de Africa Intelligence pone de relieve un acercamiento estratégico de doble filo. En su búsqueda de nuevos aliados dentro del mundo musulmán, Marruecos se expone a un paradójico dilema político: multiplicar apoyos formales mientras abre brechas jurídicas y diplomáticas en su propia posición sobre el Sáhara Occidental.

Fuente: “Un intense ballet diplomatique attendu entre Rabat et Islamabad” – Africa Intelligence, 10 novembre 2025


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