Mohamed Salem Ali: El saharaui es un pueblo pacífico y pacificista – Últimas Noticias

Mohamed Salem Ali: El saharaui es un pueblo pacífico y pacificista – Últimas Noticias
 
 
El diplomático agradeció al presidente Nicolás Maduro y al pueblo venezolano su respaldo a las luchas del Frente Polisario
 

Lo primero que el visitante mira cuando entra a la embajada de la República Árabe Saharaui Democrática es una placa enchapada en madera donde se lee que esa nación está situada el noreste de África, norte, Marruecos; sur y este Mauritania, oeste Océano Atlántico, noreste Argelia. “Somos un Estado en el exilio”, dijo el embajador Mohamed Salem Ali Ergueibi al conceder una entrevista a Últimas Noticias, la cual transcurrió en la quinta Villa Romina, sede de la embajada ubicada en Prados del Este, municipio Baruta, Miranda. Ese Estado está físicamente asentado en dos partes desde hace 40 años: una, en zonas ocupadas por Marruecos, y la otra huyó hacia la frontera con Argelia y se estableció en cinco campamentos, que son como grandes ciudades regentadas mayormente por mujeres “porque los hombres están en la guerra”.

La placa, colgada en la pared y custodiada por las banderas de Venezuela y Saharaui, también dice que ese es un país donde habitan alrededor del millón de habitantes; uno de los mayores productores del mundo en pesca y fosfatos. “El subsuelo saharaui encierra otras riquezas en yacimientos muy importantes de petróleo y hierro”, dice la placa.
Actualmente, la nación africana está en guerra con su vecina Marruecos, quien no los reconoce como una patria independiente. “Estamos en resistencia”, dice el embajador. A la cabeza de esa conflagración (la única en África) está el Frente Polisario, siglas que traducen: Frente Popular por la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro.

El embajador tiene aproximadamente un mes en Venezuela y encuentra el clima “muy parecido al nuestro”. En Cuba estudió Filología Hispánica, y también vivió en Panamá.
El 29 de agosto pasado, Mohamed Salem acudió a Miraflores para presentar sus cartas credenciales, coincidiendo ese día con el embajador de Colombia, Armando Benedetti.

“Vamos a cumplir 40 años de relaciones diplomáticas; el reconocimiento fue en el gobierno de Herrera Campíns”, recordó.

—¿Cómo marchan las relaciones entre Venezuela y Saharaui?
—Durante los últimos años esas relaciones han tenido un dinamismo e impulso importante; de parte del comandante Chávez como con el excelentísimo presidente Nicolás Maduro, quienes le han impreso a estas relaciones un carácter mucho más práctico con la concreción de proyectos puntuales.

—¿Cuáles en específico?
—En el año 2004 se firmó un convenio global de cooperación en temas como la educación, el agua, proyectos sociales. A raíz de ello, Venezuela concedió becas a estudiantes saharauis y se construyó una escuela en los campamentos de refugiados que se llama Simón Bolívar. Pero sobre todo el apoyo político que es muy importante. Venezuela siempre ha estado a la vanguardia en todos los foros internacionales, en la defensa del derecho que le asiste a nuestro pueblo de elegir su propio destino político. Queremos agradecer esta firme posición mostrada siempre por el Gobierno y el pueblo. Nosotros siempre valoramos mucho el hecho de que el presidente Nicolás Maduro y también el comandante Chávez hayan concebido nuestras relaciones en un enfoque puramente solidario. Eso traspasa lo meramente diplomático.

—Desde hace casi 40 años tienen representación diplomática en Venezuela. ¿Relaciones ininterrumpidas?
—Desde 1982, con la apertura de la embajada, nunca nos hemos ausentado, ni siquiera en los años más álgidos por los que ha tenido que pasar Venezuela. Entendemos que nosotros tenemos un concepto muy elevado de la lucha de la resistencia que siempre ha tenido el pueblo venezolano desde distintas etapas de su historia. Y más concretamente de esta última etapa.

—¿Cómo califica usted esa última etapa que ha vivido Venezuela?
—Hemos sido testigos de la tenacidad, de la lucha que ha tenido el pueblo venezolano por salir adelante y luchar contra todas las medidas coercitivas y las sanciones, diría infrahumanas, a las que ha sido sometido.

—¿En qué se parecen esas luchas? Venezuela, Saharaui.
—Perseguimos los mismos objetivos, que son en definitiva valores universales: justicia, libertad y sobre todo soberanía; independencia, no injerencia en los asuntos internos. Son valores que compartimos todos y esto hace que los dos pueblos se identifiquen entre sí.

—Explíquenos en qué consiste esa lucha del pueblo saharaui.
—La lucha del pueblo saharaui data del año 1884 cuando, durante la Conferencia de Berlín, las potencias europeas se dividieron el territorio africano. Cada uno de esos países se ha quedado con una porción, sin siquiera contar con el consentimiento de sus propios habitantes. Un modus operandi muy colonialista, como ha hecho en varios sitios del mundo. Y, lo que se conoce como el Saharaui Occidental actualmente, fue colonizado por España desde entonces.

—Dicha colonización sigue viva.
—Hasta 1975, cuando, presionado por los distintos reclamos de la comunidad internacional de darle a sus propios habitantes la oportunidad de decidir ellos su propio futuro a través de un referendo, España se vio forzada a abandonar el territorio, pero no lo hizo de la mejor manera posible.

—¿Cuál era la mejor manera posible según su criterio?
—La mejor manera posible sería no irse antes sin darle a sus habitantes el derecho que le asiste de decidir su propio futuro a través de ese referendo, pues lo que hizo fue los llamados a través de los vergonzosos acuerdos tripartitos de Madrid que consistían básicamente en entregar nuestro territorio a dos países vecinos, Marruecos y Mauritania.

—España repartió el Saharaui.
—España, en vez de concluir su responsabilidad, en tanto que potencia colonizadora, lo que hizo fue dejar un problema incluso mucho más grande de lo que había, que es una situación de ocupación en toda regla.

—¿Cuál ha sido la posición de la monarquía marroquí en ese conflicto?
—En el año 1975, el rey de Marruecos Hassam II, después del histórico fallo de la Corte Internacional de La Haya, que no dejaba ninguna duda sobre que los habitantes del territorio del Saharaui Occidental tenían todo el derecho de decidir su propio futuro, que no había incluso ninguna relación, tal como sostenía Marruecos entre ese territorio y Marruecos; y, por tanto sería perfectamente aplicable la resolución 1514 de la Organización de Naciones Unidas que precisamente apelaba el derecho a la autodeterminación.

—¿Qué hizo Marruecos después de lo decidido por la Corte Internacional de La Haya?
—Después de este fallo, Hassam II apeló, organizó lo que se conoce como la Marcha Verde que fue básicamente donde 350.000 marroquíes invadieron nuestro territorio, trayendo detrás un ejército que practicó lo que perfectamente podemos llamar ‘Tierra Quemada’.

—¿Qué consecuencias produjo esa denominada Marcha Verde?
—Allí mismo fue cuando comenzó el éxodo de los saharauis hacia territorio argelino, que era en ese momento la única frontera donde podían encontrar resguardo y seguridad, porque por el norte venía el ejército marroquí, por el sur venía Mauritania y al oeste solo quedaba el Atlántico. Argelia, viendo la situación, dio cobijo y refugio.

—¿Y qué siguió?
—A partir de allí, el Frente Polisario, que se había creado años antes, 1973, empezó a organizarse y ver qué formas de lucha eran las más convenientes. Se optó por la lucha armada, porque en ese momento era el único lenguaje que conocían las dos potencias invasoras.

—¿Y en esa confrontación alguna parte invocó la paz?
—En el año 1979 Mauritania firmó un pacto de paz con el Frente Polisario y se retiró. No obstante, Marruecos, en virtud de esos acuerdos de Madrid, tenía que quedarse teóricamente con la parte norte, se quedó también con la parte sur, que era la que a tenor de los tratados le pertenecían a Mauritania; acuerdos totalmente ilegales y que no contaron con el respaldo del propietario del territorio que es el pueblo saharaui.

—¿Cuál es el estatus de esa lucha?
—España se retiró a cambio de beneficios económicos, dejando un problema sin resolver y estamos en el año 2022 luchando todavía por conseguir el derecho que nos asiste.

—¿Cuál ha sido el papel de la ONU?
—En el año 1991, después de 16 años de guerra, la ONU firmó junto con las dos partes en conflicto (Marruecos y el Frente Polisario) el llamado Plan de Arreglo, que era básicamente una serie de pasos que al final tenían teóricamente que concluir con un referendo donde el pueblo saharaui pude decir entre las dos opciones puestas sobre la mesa: integrarse a Marruecos o determinar su propio futuro y por tanto la independencia del territorio.

—¿Cómo recibió el pueblo saharaui ese Plan de Arreglo?
—Esto suscitó muchas esperanzas para el pueblo saharaui, ya por fin llegaba la hora. Sin embargo, las distintas maniobras de Marruecos han ido obstaculizando este referendo, hasta el día de hoy.

—¿Qué gestiones se han hecho para destrabar esos obstáculos?
—La ONU instaló un contingente en el territorio que en teoría tenía que ser el encargado de organizar el referendo. En el año 2020, después de 30 años de haberse instalado ese contingente, con una total inacción, siendo que no ha sido capaz de cumplir los compromisos que contrajo con las partes, el Frente Polisario se encontraba ante la tesitura de dejar que las cosas continuasen como estaban o romper la relación que la unía con la ONU y su operación de paz.

—¿Rompió con la ONU?
—Los hechos se precipitaron tal, que en noviembre de 2020 después que Marruecos infringió el alto al fuego y por tanto el Acuerdo Militar N° 1 que delimitaba la posición de cada una de las tropas, el Frente Polisario, en uso de su legítima defensa, empezó de nuevo la guerra con Marruecos y en eso estamos.

—¿Qué balance hay de esa guerra?
—Hay ataques y bombardeos contra posiciones marroquíes. Porque no hay que olvidar que Marruecos construyó un muro que divide el territorio de norte a sur. Este es un elemento quizás un poco desconocido; después de la Muralla China, el más grande del mundo. Ese muro está rodeado con entre 7 y 10 millones de minas antipersonales. Ese muro es el gran desconocido.

—¿Cuántos kilómetros?
—2.400 kilómetros. El ya fallecido poeta uruguayo Eduardo Galeano fue una vez a los campamentos y quedó impactado de la dimensión y del gran desconocimiento que se tiene de ese muro. Él decía que más peligroso que los muros físicos están los muros de la incomunicación. Galeano apelaba que la lucha del pueblo saharaui, por muy justa que es, está muy desconocida.

—¿Responsabilidad de los medios?
—Los llamados mass-medias prestan más atención a aquellos temas que en términos económicos pueden ser más rentables para el propio medio. La lucha del pueblo saharaui, que es un pueblo pacífico y pacifista, no ha gozado de todo el protagonismo que debería tener en los medios. Sobre ese tema es que precisamente hablaba Eduardo Galeano.

—¿Qué ha hecho la diplomacia para resolver ese conflicto bélico?
—El Frente Polisario tomó esa decisión en uso de su legítima defensa y estamos en guerra desde hace dos años. Esto va acompañado también de un trabajo diplomático muy intenso en todo el mundo para hacer reconocer la lucha y la realidad del pueblo saharaui; que no es más la de un pueblo que quiere vivir en paz, en armonía con todos los países del mundo pero a condición de que se le respete su particularidad y su propio derecho, derecho que además está avalado por las resoluciones internacionales.

—¿Cuál ha sido el resultado de ese trabajo diplomático?
—Es un trabajo continuo, consistente, persistente y afortunadamente hoy tenemos un gran número de países que nos reconocen como república y como Estado, entre ellos Venezuela. También en África tenemos varias embajadas, en muchos países de Europa tenemos representantes del Frente Polisario. Yo diría que la presencia de Saharaui y el Frente Polisario está muy consolidada.

—¿Por qué Marruecos quiere adjudicarse el territorio de Saharaui?
—La doctrina expansionista de Marruecos es lo que le ha llevado a adjudicarse el territorio del Saharaui. Está en el imaginario de Marruecos lo que ellos llaman las fronteras auténticas y eso significa que solo ellos determinan dónde acaban sus fronteras, lo cual es totalmente ilógico.

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