Negocios discretos entre Marruecos e Israel: cooperación económica y militar mientras Gaza sigue bajo ataque

Negocios discretos entre Marruecos e Israel: cooperación económica y militar mientras Gaza sigue bajo ataque

Mientras la guerra en Gaza ha provocado una ola global de indignación y movilizaciones, las relaciones entre Marruecos e Israel no se han detenido. Lejos de los focos y con una estrategia de discreción creciente, ambos países han mantenido —e incluso ampliado— sus intercambios económicos, tecnológicos y militares.

Diversas informaciones publicadas por Africa Intelligence revelan que, pese al contexto internacional, empresas, inversores y responsables políticos de ambos países continúan desarrollando proyectos conjuntos en sectores clave como la agricultura, la seguridad, la gestión del agua o la industria militar.

Este escenario plantea interrogantes de fondo: ¿hasta qué punto la normalización entre Marruecos e Israel responde a intereses estratégicos que trascienden la situación en Palestina? ¿Y qué papel juega el Sáhara Occidental en este entramado de alianzas?


Lejos del impulso inicial que siguió a los Acuerdos de Abraham, la relación entre Marruecos e Israel ha entrado en una nueva fase marcada por la discreción. Tras el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023, las autoridades marroquíes han optado por reducir la visibilidad pública de sus vínculos con Tel Aviv, en un contexto de creciente presión social y llamadas al boicot.

Sin embargo, esta prudencia no implica una ruptura. Al contrario, los contactos se mantienen activos, especialmente en el ámbito empresarial. Cámaras de comercio de ambos países siguen en comunicación, y encuentros bilaterales continúan celebrándose al margen de la exposición mediática, a menudo en eventos internacionales o foros técnicos.

En sectores estratégicos como la ciberseguridad, la digitalización o la logística, empresas israelíes siguen participando —de forma más o menos visible— en proyectos vinculados al desarrollo económico marroquí. Incluso en grandes ferias internacionales celebradas en Marruecos, como Gitex Africa o el SIT Africa Forum, se ha constatado la presencia de compañías israelíes, algunas de ellas sin aparecer oficialmente en los listados.

Más significativo aún es el mantenimiento —y expansión— de las relaciones en el ámbito agrícola. Empresas de ambos países han desarrollado alianzas para la producción y exportación de productos como el aguacate o los cítricos, orientados principalmente al mercado europeo. La lógica es clara: Marruecos aporta tierras, mano de obra y condiciones climáticas favorables; Israel, tecnología y redes de comercialización.

En este contexto, el interés de grandes compañías israelíes por el sector agrícola marroquí no ha dejado de crecer. Proyectos de joint-venture y acuerdos comerciales buscan consolidar una cadena de producción orientada a la exportación, con beneficios compartidos pero también con implicaciones en términos de control de recursos y dependencia económica.


Cooperación militar y tecnológica

Uno de los aspectos más sensibles de esta relación es la cooperación en materia de defensa. Desde la firma del acuerdo militar en 2021, Marruecos e Israel han intensificado sus vínculos en este ámbito, incluyendo proyectos para la producción de drones en territorio marroquí.

Empresas israelíes del sector armamentístico han mostrado interés en instalar unidades de producción en Marruecos, en línea con la estrategia del reino de desarrollar una industria de defensa propia. Este tipo de iniciativas refuerza una alianza estratégica que va mucho más allá de lo económico.


El Sáhara Occidental en el centro del tablero

El Sáhara Occidental aparece de forma recurrente en este entramado de intereses. Israel reconoció en 2023 la soberanía marroquí sobre el territorio, alineándose con la posición de Estados Unidos tras los Acuerdos de Abraham.

Este reconocimiento no es un elemento aislado, sino que se inscribe en una lógica de intercambio político: apoyo diplomático a cambio de cooperación estratégica. Algunos proyectos económicos, incluidos los vinculados a recursos naturales o a la acuicultura en la región de Dajla, han estado directamente relacionados con el territorio ocupado.

Aunque algunos de estos proyectos se han ralentizado tras el inicio de la guerra en Gaza, el interés estratégico por la zona no ha desaparecido. Al contrario, el Sáhara Occidental sigue siendo un espacio clave en la proyección económica y geopolítica de Marruecos, con participación indirecta de actores internacionales.


En un contexto marcado por la guerra en Gaza y el deterioro de la situación humanitaria, la continuidad de las relaciones entre Marruecos e Israel —aunque sea en segundo plano— evidencia la primacía de los intereses estratégicos sobre las consideraciones políticas o éticas.

La discreción actual no oculta la realidad de fondo: una alianza que se consolida en sectores clave y que tiene implicaciones directas no solo en Palestina, sino también en el Sáhara Occidental, un territorio cuyo estatus jurídico sigue siendo el de una descolonización pendiente.


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