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La participación de la República Saharaui en la VII Cumbre Unión Africana–Unión Europea, inaugurada hoy en Luanda, marca un nuevo revés para la propaganda marroquí que pretende dar por “cerrado” el expediente del Sáhara Occidental. Brahim Ghali, Presidente de la República Saharaui y Secretario General del Frente Polisario, intervino reclamando una revisión profunda de la cooperación afro-europea tras 25 años de asociación, y subrayó la necesidad de situar la justicia, la paz y el respeto al derecho internacional en el centro de toda estrategia común.
En un momento de graves crisis sociales, humanitarias y de seguridad en el continente, la presencia saharaui como Estado miembro de pleno derecho de la Unión Africana vuelve a evidenciar la vigencia de su representación legítima y el fracaso de los intentos marroquíes de invisibilizarla. La cumbre abre además una plataforma política clave para que el Estado saharaui reafirme su visión sobre el desarrollo, impulse nuevas alianzas y defienda el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la soberanía sobre sus recursos naturales.
El presidente de la República saharaui insta a la Cumbre UA-UE a trabajar para poner fin al colonialismo en el Sáhara Occidental
El régimen marroquí… ilusiones de victoria y la falsa pretensión de soberanía sobre el Sáhara Occidental -Liga de Periodistas y Escritores Saharauis en Europa
La publicación tardía de la resolución 2797 confirma lo que muchos intuían: la verdadera batalla no estaba en el contenido político, sino en los matices lingüísticos. El cambio de “las dos partes” a “las partes” en la versión árabe —una alteración sutil pero cargada de intención— muestra hasta qué punto Marruecos presiona para diluir la existencia misma de un conflicto bilateral entre ocupante y pueblo colonizado. Estas maniobras, aparentemente técnicas, buscan erosionar el marco jurídico que reconoce al Frente Polisario como parte legítima, pero también revelan la fragilidad de la narrativa marroquí: si necesitan manipular una palabra, es porque temen la fuerza del derecho.
