Lectura comentada del artículo “Obstáculos y visión geopolítica tras la modernización del Ejército de Marruecos” – Albert Junyent Cebrián (Descifrando la Guerra, 10/11/2025)
El análisis de Albert Junyent Cebrián ofrece una visión amplia y documentada de la profunda modernización del Ejército marroquí, un proceso que se desarrolla “bajo la atenta mirada de España y Argelia” y que, según el autor, responde tanto a la necesidad de reforzar el poder regional del reino alauí como a su búsqueda de legitimación ante Occidente. El texto acierta al contextualizar esta modernización dentro de una rivalidad estructural con Argelia y de una progresiva alineación con Estados Unidos e Israel, aunque omite señalar con suficiente énfasis el componente colonial de fondo: la guerra de ocupación en el Sáhara Occidental, que desde 2020 ha roto el alto el fuego y constituye el verdadero frente activo de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).
El artículo subraya con acierto que Marruecos persigue alcanzar una “autosuficiencia militar” para 2030, pero esa autosuficiencia no es neutral ni defensiva: se articula sobre la base de una ocupación ilegal y de una doctrina militar que concibe el Sáhara Occidental como territorio de despliegue permanente. La participación de las FAR en la guerra de baja intensidad contra el Frente Polisario, el establecimiento de bases en el muro de la vergüenza y el uso de drones israelíes o turcos en territorio saharaui no son simples “adaptaciones tecnológicas”, sino expresiones concretas de un expansionismo sostenido por alianzas externas. Desde esta perspectiva, el proceso de modernización es inseparable de la consolidación del dominio colonial.
Junyent acierta al destacar la “guerra fría” entre Marruecos y Argelia, pero la describe sobre todo como una rivalidad de poder regional, sin abordar suficientemente su dimensión ideológica: la contraposición entre un régimen monárquico dependiente de las potencias occidentales y un Estado republicano que apoya el derecho de autodeterminación de los pueblos. En este pulso, el pueblo saharaui se convierte en víctima directa de una carrera armamentística que eleva el riesgo de una confrontación abierta en el Magreb y, al mismo tiempo, en catalizador de una tensión más amplia que afecta a la estabilidad del norte de África.
El autor también señala el estrecho vínculo de Marruecos con Washington y Tel Aviv tras su adhesión a los Acuerdos de Abraham, lo que ha permitido a Rabat acceder a tecnología militar avanzada y reforzar su cooperación con la OTAN. Este punto es fundamental: la normalización con Israel ha convertido al reino en un aliado clave de la estrategia estadounidense en el norte de África, a cambio de un silencio cómplice respecto a la ocupación del Sáhara Occidental. La “modernización” se convierte así en el rostro militar de un pacto político que consagra la impunidad de la anexión y premia al ocupante por su papel geoestratégico.
La lectura del texto de Descifrando la Guerra deja entrever una paradoja central: Marruecos gasta miles de millones de dólares en armamento, pero sigue careciendo de una industria de defensa propia y de una estructura militar coherente. El control absoluto del monarca sobre las FAR –herencia de los golpes de Estado fallidos de los años 70– mantiene al ejército en una posición subordinada y fragmentada. Esta debilidad estructural se compensa mediante prácticas clientelares y la lealtad comprada de las élites militares, especialmente en los territorios ocupados del Sáhara, donde los altos mandos obtienen beneficios directos del expolio de los recursos naturales. En otras palabras, la militarización y la corrupción van de la mano.
Finalmente, Junyent advierte del riesgo económico que supone este proceso para Marruecos, cuya economía no puede sostener indefinidamente un gasto militar que en 2024 alcanzó los 5.500 millones de dólares. Aquí emerge otro ángulo político de enorme relevancia: la dependencia financiera del régimen respecto a las monarquías del Golfo, particularmente Emiratos Árabes Unidos, que habrían respaldado esta modernización como parte de un bloque prooccidental y antidemocrático en la región. En suma, el texto permite comprender que la “modernización” del ejército marroquí no es solo un fenómeno técnico o defensivo, sino una herramienta de control interno, de expansión externa y de legitimación internacional de una ocupación que sigue violando el derecho internacional y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
LEER ARTÍCULO ORIGINAL en: DESCIFRANDO LA GUERRA – Obstáculos y visión geopolítica tras la modernización del Ejército de Marruecos
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