OPINIÓN | Marruecos y Francia; una crisis sumergida

OPINIÓN | Marruecos y Francia; una crisis sumergida
 
Por Mah Iahdih Nan – OPINIÓN 
 
Madrid (ECS).- Desde que estalló el caso Pegasus, Marruecos y Francia atraviesan una crisis sumergida, que mantuvieron en silencio por más de un año, sin embargo desde hace varios meses el régimen marroquí ha visto peligrar algunos privilegios y sobre todo la clásica, ciega y acérrima defensa y protección que le ha brindado el estado francés a lo largo de su existencia como país, y se ha visto en la necesidad de airear lo que el régimen entiende como desplantes franceses, que no son más que excusas para intentar chantajear al estado Francés. Todos los especialistas saben perfectamente que esta crisis franco-marroquí a la larga no tendrá ningún recorrido ni consecuencia para el régimen marroquí. Aunque las causas son gravísimas por tratarse no sólo de una injerencia en los asuntos internos del padrino, sino que también la agrava la intromisión en la intimidad personal del presidente de la República Francesa y 14 de sus ministros, sin contar periodistas, activistas, opositores etc.
 
Pero los intereses cruzados fundamentalmente particulares entre la clase política francesa y el régimen marroquí, son de tal envergadura que siempre acabarán imponiéndose a cualquier conflicto bilateral; negocios, intereses económicos personales, sobornos, chantajes y hasta implicaciones en asuntos turbios como la corrupción, la droga, la prostitución y la pederastia.
 
Todo esta amalgama y mezcla en la que están implicados muchísimos políticos y empresarios franceses, hace que sea imposible tomar medidas contra la autocracia marroquí por su intromisión y ofensa al honor de la mayoría del gobierno Francés incluido su presidente.
 
Queda por ver qué decisiones adoptará el estado Francés en las instancias internacionales con respecto a la descolonización del Sáhara Occidental.
 
Francia, nos tiene acostumbrados a saltarse sin ningún tipo de escrúpulos la legalidad internacional y bloquear las resoluciones de Naciones Unidas que exigen el cumplimiento del derecho internacional y el respeto al principio inalienable de la libre determinación del pueblo Saharaui.
 
Aunque Emmanuel Macron intente hacerse el gallito del corral, enseñando el pico al régimen marroquí, con gestos como la no recepción a Mohamed VI, después de casi medio año de estancia continuada en París. La verdad es que tiene muy poco margen de maniobra para castigar al régimen marroquí por su insolencia y atrevimiento espiando a casi todo el gobierno francés. Más de 80 años de trapicheos, cambalaches, sobornos y chantajes personales, en los que está implicada casi la totalidad de la clase política francesa no es algo que se pueda borrar de la noche al día.
 
No obstante esta vez la crisis es real y es mucho mas seria que otras ocasiones, la constata el nerviosismo, los errores garrafales y las salidas de tono del núcleo duro del Majzén marroquí, con ataques injustificados a algunas posiciones de Francia, y agresiones nada diplomáticas a otros países por decisiones soberanas. Toda la confusión en la que se encuentra sumido el régimen marroquí en los últimos meses con decisiones y acuerdos polémicos, (Israel, España, Holanda) declaraciones ofensivas hacia varios países vecinos y de otros entorno,(Argelia, Túnez, Mauritania, Irán, Colombia, Perú, Kenya, Sudan) son la prueba del inminente colapso de este irracional y chantajista sistema.
 
Aunque el régimen feudal marroquí intenta disimular sus sonoros fracasos en sus relaciones bilaterales con la mayoría de los países occidentales, básicamente por sus torpes actitudes y sus decisiones infantiles, caprichosas y fuera de toda lógica diplomática, los tiempos van cambiando y los trucos de ayer ya no sirven para hoy, y el Majzen sigue erre que erre practicando sus clásicas impertinencias, groserías y arrogancias.
 
En lo que respecta a la obsesión del Majzen marroqui; el conflicto saharaui, sus dos recursos favoritos, para conseguir apoyos son; el chantaje y el soborno. Aunque le han funcionado en muchas ocasiones, últimamente con la irrupción de las nuevas generaciones de políticos, estos trucos han dejado de ser infalibles, tan solo funcionan en algunos estados fallidos, donde es habitual la compra de voluntades, como Cabo Verde, Santome y Principe, Guinea Bissau, República Centroafricana o Haiti.
 
El régimen marroquí camufla esos fracasos con algunas declaraciones informales que presuntamente apoyan sus intransigentes y maximalistas posiciones. Aprovechan cualquier pronunciamiento vacuo, superficial o trivial de cualquier ministro de cualquier país para agregarlo a la lista de países que les apoyan en sus fanáticas y obstinadas posiciones, declaraciones como: “apoyamos una solución  política justa, duradera y mutuamente aceptable” la consideran un espaldarazo a su sorda y terca política. Ahora incluso utilizan de forma maniquea el lenguaje de la legalidad internacional y las resoluciones de Naciones Unidas a su favor y abogan de forma ficticia por el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, cuando la totalidad del centenar de resoluciones de la ONU hablan de la libre  autodeterminación del pueblo saharaui, cuya concreción sólo tiene un camino, la consulta popular de la voluntad de los Saharauis, el invento de la autonomía no está registrado en ningún proceso de descolonización ni en el derecho internacional.
 

Origen: OPINIÓN | Marruecos y Francia; una crisis sumergida