Un parto bajo los faros de un vehículo tras 35 días de apagón o dos palos para inmovilizar un hueso. Son pruebas del “arte de la improvisación” que firman a diario los médicos saharauis ante la ausencia de recursos y ayuda humanitaria en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) tras medio siglo de exilio forzado por la ocupación de la que fuera provincia española por Marruecos. Su labor titánica contra los elementos centra un artículo publicado este viernes por la prestigiosa revista médica The Lancet.

“Bajo la luz de una linterna, uno de los autores, el doctor Salek Ali Mohamed Elabd, encontró el camino hacia la sala de partos de un hospital situado en el suroeste de Argelia. Los rayos de luz atravesaban las ventanas desde un coche aparcado en el exterior, colocado deliberadamente para servir como fuente de iluminación, proyectando las sombras del equipo médico y de la paciente en trabajo de parto, Mariem, por toda la habitación. Tras lavarse las manos con agua y jabón —en un hospital con escasez de guantes quirúrgicos—, Salek se acercó a la madre para prepararla para el parto, mientras el resto del equipo controlaba cuidadosamente sus movimientos para no bloquear la fuente de luz. Mariem empujó una y otra vez hasta que finalmente dio a luz con éxito.

Para ella, el padre y los familiares, aquello fue un milagro”, describe el artículo, la cuarta entrega de una serie que pone el foco en las cuestiones que afectan a la salud globa y busca «ofrecer nuevos enfoques y perspectivas acerca de las fuerzas sociales que impactan sobre la salud en diferentes lugares». La serie está coordinada por Seth M. Holmes, doctor en antropología cultural y médica y director del Berkeley Center for Social Medicine de UC-Berkeley. Según Holmes, el caso saharaui es sintomático de “las desigualdades de salud en el mundo». «Esto no puede estar más claro en el caso saharaui, atravesado por el colonialismo, la ocupación y el abandono internacional. Y como señala el artículo, las prácticas y los protocolos de improvisación de mis colegas saharauis son un acto de resistencia ética a estas fuerzas sociales injustas» concluye.

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