El diario digital The Objective publica este 12 de febrero una información firmada por Pelayo Barro según la cual los servicios de inteligencia marroquíes habrían aprovechado la visita de Pedro Sánchez a Ceuta en mayo de 2021 para identificar e infectar su teléfono móvil mediante el software espía Pegasus.
La información, basada en fuentes de inteligencia citadas por el medio, sostiene que la operación se habría apoyado en dispositivos IMSI-Catcher (o StingRay), capaces de simular antenas de telefonía y capturar la identidad técnica de los teléfonos cercanos. Según esa versión, la presencia del presidente del Gobierno y su equipo en distintos puntos de Ceuta y Melilla durante la crisis migratoria habría permitido identificar sus terminales y facilitar un posterior ataque informático.
Conviene subrayar que, hasta la fecha, no existe una resolución judicial que atribuya oficialmente la autoría del espionaje. El llamado “caso Pegasus” fue archivado por falta de colaboración internacional y por la imposibilidad técnica de rastrear el origen del ataque. Lo publicado ahora es una investigación periodística que apunta con claridad hacia Marruecos, pero no constituye una confirmación judicial.
El marco técnico: qué es Pegasus
Pegasus es un software de espionaje desarrollado por la empresa israelí NSO Group. Está diseñado para infiltrarse en teléfonos móviles y acceder a mensajes, contactos, micrófono, cámara y archivos sin que el usuario lo detecte.
En sus versiones más sofisticadas puede operar mediante técnicas “zero-click”, es decir, sin que la víctima tenga que pulsar ningún enlace. Ese detalle técnico es relevante porque, según la información publicada, el espionaje al presidente español no habría requerido ninguna acción por su parte.
Pegasus ha sido utilizado en múltiples países contra periodistas, activistas y dirigentes políticos, y ha generado investigaciones internacionales y controversias diplomáticas.
El momento político: mayo de 2021
La fecha señalada en la información —18 y 19 de mayo de 2021— coincide con uno de los episodios más graves de tensión entre España y Marruecos en décadas.
La entrada masiva de más de 10.000 personas en Ceuta fue interpretada ampliamente como una respuesta política a la hospitalización en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario. Aquel episodio situó el conflicto del Sáhara Occidental en el centro de la crisis bilateral.
Si se confirmara el escenario descrito por el medio, el espionaje se habría producido precisamente en el punto álgido de esa confrontación diplomática.
Del espionaje al giro sobre el Sáhara
Un año después, en marzo de 2022, el Gobierno español apoyó públicamente el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, rompiendo con la posición histórica de neutralidad activa respecto al proceso de autodeterminación auspiciado por Naciones Unidas.
No existe prueba pública que vincule ambos hechos. Pero el encadenamiento temporal —crisis de Ceuta, espionaje, giro diplomático— forma parte inevitable del debate político.
Lo que esta nueva publicación vuelve a poner sobre la mesa es una cuestión incómoda: hasta qué punto la asimetría de poder en el Estrecho y en el Magreb condiciona las decisiones estratégicas de España.
Lo probado, lo publicado y lo pendiente
Es fundamental distinguir tres planos:
- Está probado que los teléfonos del presidente del Gobierno y varios ministros fueron infectados con Pegasus.
- No está probado judicialmente quién fue el autor.
- Ahora, una investigación periodística señala de forma directa a los servicios marroquíes.
En cuestiones de esta gravedad, la prudencia es obligada. Pero también lo es el análisis político.
El episodio de Ceuta de 2021 no fue un incidente aislado. Fue un momento de presión geopolítica directa vinculada al conflicto del Sáhara Occidental. Y es en ese marco donde deben leerse tanto el espionaje como los cambios posteriores en la posición española.
La tecnología es solo el instrumento. El trasfondo es político.
Y el Sáhara Occidental vuelve a aparecer, una vez más, como el eje silencioso de una relación bilateral marcada por la presión, la dependencia y el desequilibrio estratégico.
Origen: Marruecos infectó con Pegasus el móvil de Pedro Sánchez durante un viaje a Ceuta
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