El debate sobre el referéndum de autodeterminación sigue siendo el núcleo del conflicto del Sáhara Occidental medio siglo después de la retirada española.
Medio siglo después del inicio del conflicto del Sáhara Occidental, la cuestión fundamental sigue siendo la misma: ¿por qué no se permite al pueblo saharaui decidir su futuro mediante un referéndum de autodeterminación? La pregunta ha vuelto a aparecer en el debate internacional en las últimas semanas, tanto en declaraciones de responsables saharauis como en distintos análisis políticos y jurídicos. Lejos de ser un asunto del pasado, el derecho a decidir sigue siendo el punto central de un conflicto que continúa pendiente de descolonización conforme al derecho internacional.
El referéndum que nunca llegó
El Plan de Paz acordado en 1991 entre el Frente Polisario y Marruecos bajo los auspicios de Naciones Unidas establecía claramente la celebración de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui. Para ello se creó la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), cuyo mandato principal era precisamente organizar esa consulta.
Sin embargo, más de tres décadas después, el referéndum nunca se ha celebrado. Las disputas sobre el censo electoral, las presiones políticas y los cambios en el equilibrio internacional han terminado bloqueando el proceso.
El derecho a decidir en el centro del conflicto
Desde la perspectiva del derecho internacional, el Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas, pendiente de completar su proceso de descolonización. Las resoluciones de la ONU continúan reafirmando el principio de autodeterminación como base para cualquier solución política.
Esto significa que, jurídicamente, la cuestión del referéndum no es una reivindicación política aislada, sino el mecanismo previsto por el propio proceso de descolonización.
La resistencia de medio siglo
Durante estos cincuenta años el pueblo saharaui ha desarrollado estructuras políticas, diplomáticas y sociales que han permitido mantener viva su reivindicación nacional. La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática en 1976, el reconocimiento internacional de la RASD y la persistencia de las instituciones saharauis han sido parte de esa estrategia de resistencia política.
Al mismo tiempo, el conflicto ha pasado por distintas fases: guerra abierta hasta 1991, un largo alto el fuego y, desde 2020, un nuevo escenario de enfrentamientos de baja intensidad tras la ruptura del acuerdo en el paso de Guerguerat.
La pregunta que sigue sin respuesta
En este contexto, muchos observadores coinciden en que el bloqueo actual del proceso político se explica por una cuestión sencilla: la incertidumbre sobre el resultado de una eventual consulta. Si el referéndum se celebrara, el pueblo saharaui podría optar por distintas fórmulas políticas —independencia, integración o autonomía—, pero el hecho mismo de votar alteraría profundamente el marco político del conflicto.
Por eso, medio siglo después del inicio del proceso de descolonización, la pregunta sigue siendo inevitable: si el derecho internacional reconoce el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro, ¿por qué se sigue impidiendo que ese derecho se ejerza?
El debate sobre el referéndum no es únicamente una cuestión histórica o diplomática. Sigue siendo el núcleo de un conflicto que continúa abierto en el norte de África y cuya resolución depende, en última instancia, de que el pueblo saharaui pueda expresar libremente su voluntad política.
PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
