Diversos medios próximos al entorno oficial marroquí han comenzado a señalar en los últimos días un hecho llamativo: la presencia de grupos saharauis en zonas situadas al oeste del muro militar, sin que se haya producido la habitual respuesta mediante ataques con drones por parte de las Fuerzas Armadas Reales. La información, publicada por el medio marroquí Yabiladi el 16 de marzo de 2026, introduce un elemento nuevo en la evolución reciente del conflicto.
Según la información difundida, estos movimientos incluyen no solo combatientes, sino también civiles —hombres, mujeres e incluso niños— que habrían accedido a estas zonas, levantado tiendas y exhibido símbolos del Frente Polisario. La propia fuente citada reconoce que estos desplazamientos se producen bajo vigilancia de drones marroquíes, lo que hace aún más significativa la ausencia de intervención.
Un cambio respecto a la dinámica posterior a 2020
El dato resulta especialmente relevante si se compara con la práctica consolidada desde noviembre de 2020, cuando Marruecos reanudó las hostilidades tras la ruptura del alto el fuego. Desde entonces, cualquier presencia en estas áreas había sido objeto de ataques sistemáticos mediante drones, tanto contra objetivos militares como civiles.
El hecho de que estos movimientos no hayan sido respondidos de la misma manera abre interrogantes sobre un posible cambio de dinámica en el terreno. La propia prensa marroquí reconoce esta anomalía y plantea dudas sobre los objetivos de estas incursiones y la reacción —o ausencia de ella— por parte del ejército.
Territorio, derecho y narrativa
Otro elemento relevante es el encuadre que se hace de estos movimientos. Según las informaciones citadas, la presencia de población saharaui en estas zonas se justificaría, en parte, por actividades tradicionales como el pastoreo, pero también se vincula a una reivindicación más amplia: el derecho a acceder a territorios considerados “liberados” por el Frente Polisario.
Esta cuestión no es menor. Desde el punto de vista del derecho internacional, el estatus del territorio sigue siendo el de un territorio pendiente de descolonización, y la referencia al “consentimiento” y a los derechos de la población saharaui aparece de forma recurrente en los debates jurídicos recientes, incluidos los del ámbito europeo.
Un contexto de movimientos diplomáticos
Estos hechos se producen, además, en un momento marcado por contactos y discusiones impulsadas desde Estados Unidos entre Marruecos, Argelia, el Frente Polisario y Mauritania. En ese contexto, cualquier variación en la situación sobre el terreno adquiere una dimensión política adicional.
La logística que, según las fuentes, habría permitido estos desplazamientos sugiere que no se trata de movimientos espontáneos, sino de acciones organizadas, lo que refuerza la idea de que pueden estar vinculadas a una estrategia más amplia en curso.
Más preguntas que respuestas
Más allá de la interpretación que pueda hacerse, el hecho de que este tipo de información aparezca en medios próximos al entorno marroquí resulta significativo por sí mismo. No tanto por lo que afirma de manera explícita, sino por lo que deja entrever: una situación en evolución en el terreno, donde las dinámicas de los últimos años podrían estar cambiando.
En un conflicto donde la información suele estar fuertemente condicionada por las narrativas de las partes, este tipo de señales —aunque parciales— invitan a observar con atención los movimientos que se producen más allá de los discursos oficiales.
Source: Sahara : Des membres du Polisario pénètrent dans la zone tampon
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